martes, 6 de marzo de 2007

07 ene 07


> Coincido contigo. Como Arturo, otros nos enviarán opiniones, o podremos
> provocarlas. Y buscar un tono, lo más difícil, que no atropelle las ideas,
> porque tenemos la razón. Y que no parezca rencoroso, sino justiciero.
> Obviamente, el asunto fue elaborado, documentado. Cuando aprendo que no se
> le
> mencionó en su trabajo como funcionario, veo que quisieron salvarlo de lo
> que
> lo podía revelar, pero le dan la categoría de poeta. Poeta sin entorno
> poético. Debe habérsele visto junto a Guillén, por supuesto, pero subrayaron
> su trayectoria no literaria y sus vínculos extraculturales. Es lo que me
> cuentan. Yo solamente vi un desfile de condecoraciones y cartulinas, que
> constituyen su herencia. Inmediatamente él, que hablaba con una voz de vieja
> fatigada. Nada más. Tuve una información más detenida por Antón. Bueno, pero
> estemos al tanto. Ya sé que este asunto constituirá un impacto, una incisión
> en el cotarro. No porque alguien dude de su hijoputez, sino por las mismas
> razones que apuntas en relación con el pasado. En la actualidad hay
> intereses
> cruzados, más intereses. Veamos, pero no creo que debamos esperar demasiado,
> porque se enfría. El trópico indolente, el trópico.
> Hasta mañana. Rey

07 ene 07


>
> Magaly Muguercia desde Argentina
>
> ----- Original Message -----
> From: Magaly Muguercia
> To: Arango/Milian
> Sent: Sunday, January 07, 2007 1:51 PM
> Subject: Re: Provocado por Desiderio
>
> Arturo y Desiderio, mis queridos y respetados amigos:
>
> Como saben, estoy en Argentina. Me impresiona la lucidez del análisis de
> Arturo sobre la situación actual en nuestro país. No conozco el documento
> Jorge Ángel Pérez. ¿Me lo podrían enviar?
> Ahora les voy a decir una idea quizá ingenua:
> Fuera de Cuba hay intelectuales revolucionarios que optaron por emigrar
> cuando no fue posible hacer público su pensamiento. Sutilmente se fue
> cerrando el aceso a las edioriales y a las aulas universitarias. También
> hay una generación de jóvenes profesionales que tiene ahora entre 30 a 40
> años y se educaron en principios revolucionarios. S fueron por razones
> económicas pero también por desilusión y hartos de ser obligados a la
> obsecuencia. Conozco a muchos, porque es la generación de mis hijos.
> Son gente pensante y culta. Pero estamos dispersos por el mundo. Si fuéramos
> convocados, si alguien nos convocara a regresar a Cuba, muchos regresaríamos
> a hacer valer el derecho de todo cubano revolucionario, EN ESTE MOMENTO, a
> pensar el futro del país.
>
> Bueno, amigos, si pueden envíenme el mensaje de referencia, que no conozco.
>
> Un abrazo para ambos.
>
> Magaly Muguercia

>
> NUEVO MENSAJE DE MAGALY MUGUERCIA A DESIDERIO

> Gracias Desi. Ya te habrá llegado mi respuesta a Arango y a ti, creyendo que
> no tenía un mensaje tuyo.
>
> Reitero lo que dije antes: momento de convocar a los que estamos fuera para
> que regresemos a pensar el país que queremos y a decirlo, porque es evidene
> que la convalececia de Fidel está abriendo puertas indeseables. Esas puertas
> suelen arirse hacia la represión interna del pensaminto y hacia la recepción
> externa de modelos seudosocialistas: capitalismo con estado represor.
>
> Bueno, a mí solohay que decirme cuándo hacer las maleas de regreso.
>
> Un abrazo,
>
> Magaly

07 ene 07


>
> De Reynaldo a Jorge Ángel:
>
> Querido Jorge Ángel:
> Estoy de acuerdo con la respuesta que le das a Sigfredo. Hoy mismo me llamó
> Rebeca Chávez. Piensa que esto implica a toda la cultura, incluidos los
> cineastas y todos. Me escribió Zenaida Castro Romeu, y Cira Romero. Y
> considero que tienen razón. Encabezaremos los premios nacionales, ofendidos
> o
> no, con los que se quieran unir. Y todos. Pero ahora, con la citación para
> el
> martes, de Abel y Carlos Martí, me preocupa que nos quieran parar la jaca.
> Cualquier cosa que hiciéramos, no tendría el alcance multitudinario de la
> tv.
> Debemos dejar constancia, alguna vez, de que ese mal llamado quinquenio gris
> fue un cáncer. La operación ha sido buena, pero no se ha divulgado
> directamente y por esos ocurren estos atrevimientos. Una parte de la
> cultura,
> y de la para-cultura, y de otras disciplinas, no tienen una comprensión del
> verdadero drama, del corte al sesgo que s ele dio a la vida cultural,
> terreno
> donde las cosas no se subsanan con decretos, con los cuales sí se les hizo
> enorme daño. Estas cosas debemos dejarlas muy bien sentadas en la reunión
> del
> martes y persistir en que queden explicitadas.
> Abrazos, continuamos en la brega, Reynaldo
>
> --

07 ene 07


>
> Respuesta de Jorge Ángel a Sigfredo:
>
> Por supuesto, querido, vi, con estos ojitos que la tierra tragará, el
> programa
> Impronta donde aparecía ese viejo que nadie podía podría pensar, si miraba
> su
> figurita, había dejado alguna impronta. Y como sabemos si dejo huella, pero
> aciaga. Coincido contigo en que son los premios nacionales o quienes
> sufrieron del Pavo-Nato los que deben poner la gran piedra, testificar,
> exigir, pero no creo, Sigfre, que debamos ser solo espectadores, en todo
> caso
> observadores críticos o para seguir en la televisión, espectadores. Es
> cierto, como dices, que no vivimos esos años, pero tu, yo, y muchos otros de
> nuestra generación, sabemos, como bien me dices, lo terrible que para ellos
> fue pero también lo que sería para todos otro Pavón.
> Un beso
> Jorge Ángel
>
> -----

07 ene 07


>
> RESPUESTA DE REYNALDO:
>
> Tienes razón Waldo. Y algo haremos, con prontitud, para ponerlo en manos de
> quienes dirigen la cultura desde el ministerio correspondiente y desde el
> Partido. El montaje de la "entrevista" fue muy elaborado, las imágenes, que
> como se ha dicho, "dicen más que mil palabras", colocaban a Pavón en un
> altar
> patriótico. Quienes orquestaron esto quizás pasan por alto los sufrimientos,
> las desapariciones, el horror de un período cruel, ensañado, que no se ha
> ventilado en su virulencia y en sus consecuencias ulteriores. Cada cual ve
> la
> feria como le fue en ella. Siempre he pensado que Pavón cumplió órdenes,
> pero
> con un placer de torturador nazi, en el afán de situarse como "poeta" --ya
> conocemos a otro "poeta", Aldana, quien nos vio y trató como a blandengues y
> manejables, y que fue demasiado lejos--, y otros, de aquella época,
> incluidos
> los que ahora, con la misma furia, desde la otra orilla agreden a la
> revolución y no cesa en demeritarla. Pudiéramos sacar cuentas de cuánts de
> los privilegiados de la época aldánica o dle pavonato están hoy en la
> rtinchera opuiesta: sencillamente, los más connotados. Lo que ahora ocurre
> es
> un ultraje a la memoria de Virgilio Piñera y Lezama Lima y otros que
> murieron
> sin ser reivindicados. Véanse las fechas, algo que echa abajo la teoría de
> un
> período breve. El reconocimiento a este hombre, que ahora como la vieja dama
> de la pieza teatral "enseña sus medallas", ha soslayado, con un truco
> demasiado explícito, el período en que él manicheó como un dictadorzuelo
> colonial la cultura cubana y los destinos de sus hacedores. Las fotos en que
> se exhibe con los líderes de la revolución se han puesto como una
> rehabilitación, una sacralización. A él, que a tantos demonizó. Aceptarlo es
> padecer una vez más el escarnio. Ha sido, por la latencia de esta
> posibilidad, quizás como gato escaldado, que durante años he alegado por una
> revisión ecuánime y fuerte de lo sucedido en aquellos años negros y su
> secuela. No quiero pensar que la ocasión regrese. Y creo que rápidamente
> debemos impedirlo. La insensibilidad e insolencia con que el ICRT, siguiendo
> mecanismos de la época comercial --Guastela, Sabatés, Crusellas--, que
> siguen
> siendo sus patrones formales en cuanto al manejo de las inteligencias --con
> cuanto de banalización de ideas fundamentales arrastra el método--, lleva
> demasiado lejos sus compromisos, de la clase que sean. Evidentemente, no son
> los compromisos y las ideas de la actual política cultural. Debo entenderlo
> como intento de revivir la más nefasta época que ha vivido la cultura
> cubana.
> Me alegra tenerte firme en estos momentos.
> Abrazos, Reynaldo.
>
> ----------------

07 ene 07


> ----- Original Message -----
> From: Waldo Leyva
> To: Reynaldo González
> Sent: Sunday, January 07, 2007 10:05 AM
> Subject: de waldo
>
> Reynaldo, he puesto a circular las opiniones que me enviaste. Me parece que
> el
> silencio aquí resulta demasiado peligroso. Aunque no creo que tales hechos
> respondan a una "estrategia", sí pienso que hay quienes consideran llegado
> el
> momento de revivir, por otras vías y tal vez con otros protagonistas,
> aquellos métodos. Tenemos suficiente inteligencia y autoridad moral e
> intelectual, cimentada en un compromiso inviolable con las esencias de la
> nación, para evitar un renacimiento de tales prácticas. Repito, no creo que
> la presencia en TV de Serguera y Pavón responda a una estrategia de la
> dirección política o cultural del país, pero si no detenemos
> estas manifestaciones, la unidad, que con tanto cuidado, sacrificio
> personal y entrega hemos logrado en estos años, puede naufragar y una
> pérdida
> de esa naturaleza, en estos momentos, sí sería irreversible.
> un abrazo
> Waldo

07 ene 07


>
> ------------------
>
> Reynaldo la ira ha sido contenida mucho tiempo. Es hora de que se alcen las
> voces. Yo misma vi el programa de Papito Serguera y me pregunté por qué
> habían sacado ese fósil de lo peor que nos ha pasado dándole un
> protagonismo que desvirtúa la realidad. Aquellos eran años de oscuridad y
> represión implacables. Los jóvenes no podíamos estar en grupo en una
> esquina.
> Ni hablar de las sayas, con las directoras en las puertas con las tijeras,
> los pelados a los varones que usaban cerquillo, la "fiana" en la puerta si
> nos veían con una placa conseguida a los Beatles. Mucho Mozambique… porque
> el
> Jazz, era la música del enemigo. Se me revuelven las tripas!!!
> un beso
> Zenaida
>
> ----------

07 ene 07


>
> ----------------------
>
> 7 de enero.
> Nuevo mensaje de Arturo Arango
>
> Amigos y compañeros: Las señales, los síntomas, siempre son complicados y
> diversos, y creo que hacemos mal si sólo vemos (y condenamos) unos y pasamos
> por alto otros. Mientras en la televisión ocurrían estas dos apariciones,
> en otra zona de la realidad le fue concedido el Premio Nacional de las
> Ciencias Sociales a Fernando Martínez Heredia, el guevarista, el fidelista,
> el marxista, uno de los intelectuales que con más lucidez ha analizado la
> historia cubana del siglo XX, de los fundadores, y el director, de la más
> importante revista cubana de Ciencias Sociales, un ser consecuente hasta el
> dolor con sus ideas, que siempre está colocando su pensamiento en términos
> de
> acción hacia un futuro que comenzó a imaginar desde que aún estaba en
> Yaguajay y en que aún sigue confiando.
> Hay que leer también esta señal, y acompañar a Fernando en sus empeños.
> Acompañarlo como él siempre ha querido que sean las compañías intelectuales:
> atendiéndolo y discrepando con él, escuchándolo y discutiéndolo. Y si todo
> ello ocurre frente a una botella (no de agua), mucho mejor.
> Arturo Arango

07 ene 07


>
> Me escribe Cira Romero:
>
> AMIGO QUERIDO: TU Y YO SIEMPRE EN FRECUENCIA. QUÉ DISPARATE LO DEL LUIS
> PAVON
> EN LA TV. ¡CUÁNTAS HERIDAS DE NUEVO ABIERTAS ANTE ESA IMAGEN DEPLORABLE.!
> HAY
> RAZÓN. LO DE ALFREDITO ES DE NIÑO DE TETA COMPARADO CON LO QUE PUDIMOS VER.
> ADMIRO TU VALENTÍA POLÍTICA AL PERMITIR QUE JORGE ANGEL DIVULGUE TU
> COMENTARIO. TE QUIERO MUCHO, MUCHO, MUCHO
> CIRA

07 ene 07


> ----- Mensaje original ----
> De: Marcos Garcia <marcosgarcia@cubarte.cult.cu>
> Para: Rivas periodista <jrivas@enet.cu>
> Enviado: domingo, 7 de enero, 2007 6:24:17
> Asunto: Marcos
> La cosa está caliente... De verdad, creo que no se debe uno permitir el
> silencio ante esas cosas. Aplaudo de corazón a Desiderio Navarro y a todos
> los que honestamente ponen su nombre al dar sus palabras.
> No viví en la televisión ni recuerdo "El quinquenio gris", pero lo que me
> han
> contado es suficiente: tantas voces inteligentes no pueden estar equivocadas
> al mismo tiempo y sobre un mismo tema.
> Un abrazo
>
> Marcos García
> el hijo de Teresa
>
> -----------------

07 ene 07

> ----- Original Message -----
> From: Arsenio Senel Paz Martínez
> To: Reynaldo Gonzalez
> Sent: Sunday, January 07, 2007 4:14 PM
> Subject: Re: de reynaldo
>
> Querido Reynaldo, querido Desiderio:
>
> Recibimos tus mensaje y los de otros compañeros, compartimos tus puntos de
> vista y esperamos la ocasión inmediata de actuar con firmeza y dar respuesta
> rápida y enérgica a esta acción. Muy útiles y movilizativos estos mensajes,
> pero hay que pasar ahora mismo a una acción más concreta y frontal.
>
> senel y rebeca
>
> ---------

07 ene 07

> MENSAJE DE DESIDERIO
> ----- Original Message -----
> From: Desiderio Navarro
> Sent: Sunday, January 07, 2007 3:16 PM
> Subject: Re: La cal y la arena
>
> Amigos y compañeros:
>
> La recomendación que nos hace Arturo Arango de prestar atención también al
> Premio Nacional de Ciencias Sociales otorgado a Fernando Martínez Heredia,
> es
> tan pertinente que la seguí siete días antes de que nos la formulara en su
> mensaje de hoy, y, por ende, varios días antes del "lavado de biografía"
> televisivo que nos ocupa. A continuación reproduzco el mensaje que le dirigí
> a Fernando el pasado día 31, tan pronto supe de la buena nueva. Allí, como
> se
> verá, además de celebrar el valor intrínseco de la obra y luchas de
> Fernando,
> se leía el Premio como síntoma de fecundas posibilidades.
> Lamentablemente, los dos sucesos que yuxtapone Arturo en su mensaje --el
> Premio de Fernando y la Epifanía de Pavón-- hay que considerarlos signos
> antagónicos, y no contradictorios, pues tienen orígenes institucionales y
> político-culturales bien diversos y no un mismo origen que estuviera
> contradiciéndose voluble e irreflexivamente o tratando ingenuamente de
> conciliar lo inconciliable.
>
> Y, ahora, a compartir esa botella y los tozudos sueños revolucionarios con
> Fernando!
> Un abrazo.
>
> Desiderio

07 ene 07

> ----- Original Message -----
> From: Mario Coyula
> To: Desiderio Navarro ; Arturo Arango
> Sent: Sunday, January 07, 2007 3:06 PM
> Subject: de Mario Coyula
> Mensaje de MARIO COYULA
>
> Desiderio, Arturo
> El llamado de ustedes me parece muy oportuno en un momento en que ya
> algunos
> personajes lamentables, o sus fantasmas, parece que se están
> reposicionando.
> Pero más que de personas, se trata de una manera recurrente de ver al
> mundo,
> que a lo largo del tiempo ha recibido muchos nombres diferentes, siempre
> ominosos. Es mejor pasar por paranoico que por bobo, y adelantarse al
> palo.
> Ojalá que todo solo sea una casualidad.
> Admiro a Mandela, quien renunció al poder que se había ganado y unió al
> que
> posiblemente era el país más dividido del mundo, con rencores tremendos
> que
> venían de muy atrás. Como él, estoy por no escarbar en el pasado, por feo
> que
> haya sido. Pero si otros lo hacen, buscando regresar a lo que ya sufrimos,
> es
> bueno que sepan que no se les dejará pasar. Después de todo, involución es
> lo
> contrario de revolución.
> Saludos,
> Mayito
>

06 ene 07

Preocupaciones compartidas

 

 

       El viernes 7 de enero, y en un horario casi estelar, en el programa Impronta del canal Cubavisión, dedicado, como indica su título, a aquellos creadores que han dejado una "impronta" en la cultura nacional, tanto en las artes como en la ciencia y el deporte, se presentó uno dedicado a la exaltación mediática de Luis Pavón Tamayo. Fotos con altos dirigentes del país, portadas de sus escasos libros, paneo sobre una multitud ostentosa de medallas, y una entrevista acerca de su presente, de la labor que realiza en la actualidad. Con voz casi inaudible y manos vacilantes, el televidente creyó oír que "asesoraba" no supo bien qué institución o qué editorial.

    Terminada la emisión de este programa, la inmensa ciudad de sus víctimas, cientos de ellas felizmente todavía vivientes, comenzaron a llamarse por teléfono horrorizadas de que la actual Televisión Cubana, más de treinta años después de aquellos oprobiosos acontecimientos, dirigidos por el hoy inmaculado Luis Pavón Tamayo, dedicara parte de su precioso tiempo y espacio a uno de los personajes más execrables, incluidos los tiempos coloniales y neocoloniales, de la historia de la cultura cubana.

    Allí estaba, sin duda, quien durante cinco largos y estériles años, presidió la institución rectora de nuestra cultura, desde su alta torre del palacio del Segundo Cabo, frente a la Plaza de Armas. Allí estaba hablando como si nada hubiera ocurrido, lavado por arte del ocultamiento, de toda responsabilidad con su conducta de aquellos años. Ni el texto encomiástico que un locutor leía, en el que las víctimas televidentes se enteraron por primera vez de su importancia como poeta,  ni las incoherencias musitadas del entrevistado realizaron alguna referencia, ni por un segundo, al pasado ominoso de quien presidió durante esos cinco años el Consejo Nacional de Cultura.

    Es decir que todos habían tomado el agua del Leteo, que da el olvido, y que esperaban que las víctimas, por el contrario, recordaran a su verdugo. Allí estaba, vestido de blanco, el gran parametrador de importantes artistas, ahora si de verdad, el que los persiguió y expulsó de sus trabajos, el que los llevó ante los tribunales laborales, los despojó de sus salarios y de sus puestos, quien los condenó al ostracismo y al vilipendio social,  quien pobló sus sueños con las más atroces pesadillas, el que anuló la danza nacional, mutiló funciones del guiñol, quien llevó al exilio a artistas dispuestos a trabajar en su país y dentro de su cultura, quien persiguió a pintores y escultores despojándolos de sus cátedras y de la posibilidad de exponer sus obras, el gran censor de músicos y trovadores, allí estaba quien enseñó a los artistas cubanos un ejercicio apenas practicado en nuestra historia, el de la autocensura, inventor y propiciador de la mediocridad que llenó todo su período con obras que hoy felizmente a nadie le interesa recordar, sabiduría crítica que los dirigentes de la televisión y sus responsables ideológicos no han sabido imitar.

    Allí estaba alguien que, con una vocecita en apariencia inofensiva, creó e inculcó en el trabajo cultural, como observa con justicia Desiderio Navarro: "estilos y mecanismos de dirección que ha costado décadas erradicar".

   Estos hechos históricos, escamoteados por decisión de alguien, sin embargo debieron ser conocidos por los televidentes -- las víctimas los conocen en carne propia--, principalmente las nuevas generaciones que carecen de información sobre tal período. Así la impronta de Luis Pavón Tamayo en la cultura nacional podría ser juzgada con justicia por todos.

     Por supuesto no es el único cadáver insepulto que la Televisión Cubana trata de poner en circulación, sin que se sepa hasta hoy con justeza el porqué. Hace poco las víctimas de Jorge Serguera, antiguo Presidente del ICRT, lo vieron gesticular entre las velas de una especie de capilla ardiente, sin que se le moviera un músculo de la cara, sobre sus años de dirigente persecutor. Este tampoco pidió excusas, y muy por el contrario exclamó envanecido que no se "arrepentía de nada". Sus víctimas, en otro sentido, tampoco tienen nada de que arrepentirse. No obstante estos dos insepultos no son los únicos. Hace unos meses en un programa del Canal 2, Diálogo abierto, por igual en horas de alta audiencia, fue entrevistado uno de los ranchadores de la administración de Pavón, Armando Quesada, a quien encargó que se ocupara con esmero de "limpiar" el movimiento teatral cubano. Así lo hizo, claro, por el tiempo en que su mayoral estuvo en el poder.

     La única "medalla" que se le puede acreditar a la Luis Pavón Tamayo no figura en la vanidosa colección que las cámaras, desplazadas hasta su propia casa, con luminotécnicos y maquillistas acompañantes, tomaron inclinadas sobre una mesa dispuesta como para una puesta teatral. Esta "medalla" es la que se ganó en justa lid cuando el Tribunal Supremo fallara en su contra por "abuso de poder"  y por medidas "inconstitucionales" contra los trabajadores de la cultura. Es su mayor mérito, y el más original: es casi el único dirigente de la Revolución que lo ha obtenido. Ahí están las Gacetas Oficiales con los diversos fallos, varios en total, que provocaron, en gran medida, su destitución.

    Quizá para un filósofo determinista, Pavón no es responsable absoluto de sus acciones al frente del Consejo. Es en cierta y oscura medida una víctima posterior del pavonato, que él mismo instrumentó. En tal observación se encuentra una parte de verdad. Como en la teología católica las estrellas inclinan pero no fuerzan el albedrío, en las modernas doctrinas sociales las circunstancias, el complicado tejido de la sociedad de una época, inclinan también, como nuevas estrellas terrenales, pero no fuerzan el albedrío. De acuerdo con la libertad humana, aún en las condiciones más férreas, puede el hombre negarse, discutir, proponer soluciones diversas, influir, o al menos no excederse en la violencia. Tal vez el hecho de que Pavón se excediera, propicia en sus víctimas explicaciones ya de carácter psicológico.  Hay deseos, placeres, fobias, envidias que contaminan cualquier decisión en apariencia imposible de no cumplir.

    Cuando comenzó la rehabilitación de los artistas y escritores que Luis Pavón Tamayo intentó aniquilar para siempre, y la política cultural entró en el período de las revolucionarias rectificaciones, y las víctimas del pavonato fueron reconocidas en su valor como creadores, el viejo Ex-presidente se acercó a uno de sus amigos para advertirle, con parecidas palabras a éstas, no te comprometas demasiado con esos que ahora son Premios nacionales, pronto a todo esto se le dará marcha atrás. Extraño pensamiento en un marxista declarado: concebir el tiempo histórico como un eterno retorno.   

 

 Antón Arrufat. 

06 ene 07


Queridos colegas:
Efectivamente escribo "desde la otra orilla" (aunque debo aclarar que estoy acá esperando desde hace casi un año un permiso de entrada a Cuba que no llega a los consulados de España y Alemania, a pesar de todas mis gestiones oficiales en Cuba y en los consulados cubanos en estos países). Para ganar en salud y ahuyentar los odios prefiero decir que estoy en Berlín en una beca del PEN Internacional.

Pero no es ese el asunto. No sé precisar ahora quién me incluyó en estos intercambios (pero se lo agradezco), y como fui convocado, así he respondido, diciendo en este espacio lo mismo que he venido diciendo en otros espacios EN CUBA hace más de cinco años desde que algunos colegas de mi generación y yo empezamos a ver la aparición de fenómenos que nos preocupaban. Con algunas personas de este listado comentamos muchas veces de esos asuntos y siempre  me pregunté dónde estaba la voz independiente del intelectual. Me alegra  saber que al menos para esto se han unido, aunque quisiera preguntar: ¿no creen ustedes que si en otros momentos hubiéramos tenido esa misma posición se hubiera podido evitar tantos descalabros, tantos exilios y tantos silenciamientos sucedidos en las últimas dos décadas? Espero que este  suceso no quede en una unidad temporal de la intelectualidad para oponer su voz y criterio a un fenómeno del pasado que hizo daño y que esa unidad sirva  para revisar otros fenómenos que han sucedido y suceden.

Lo más importante es esto: creo que las víctimas del período siniestro que representan Pavón, Serguera y Quesada tienen derecho a opinar, y cuando  digo
esto, me refiero a TODAS LAS VICTIMAS, incluso (y con mucha importancia) aquellas que tuvieron que irse de Cuba (aún cuando tengan odios o hayan logrado perdonar). Ninguno de nosotros tiene derecho a excluir a ninguna  de esas personas. Por eso, me sumo a la justa propuesta de Magaly Muguercia cuando dice que debemos contar con todas las voces y yo agrego: debemos contar con todas las voces, incluso aquellas que piensen distinto o estén llenas de odio (que bien sabemos muchos pueden ser justificados), siempre  y cuando sea para esclarecer de una vez por todas un período que, también,  han intentando silenciar como "cosa del pasado" pero que ha tenido muchas resonancias y presencias en el resto de la historia cultural del país  hasta hoy. Por favor, colegas, piensen en eso. No creo que sea justo hacer una unidad ante un fenómeno como este excluyendo a otros que también tienen derecho y cosas que decir.

Amir Valle

06 ene 07

> ----- Original Message -----
> From: Reynaldo Gonzalez
> To: CANDido@cubarte.cult.cu
> Sent: Saturday, January 06, 2007 1:43 PM
> Subject: ESTRATEGIAS
>
> NO SE PUEDE AGUANTAR. PERO LA PASIVIDAD Y LA QUEjA SON MALAS CONSEJERAS Y
> ALIMENTAN EL OLVIDO. SI NOS QUEDAMOS CALLADOS EL ASUNTO QUEDA COMO HECHO
> CONSUMADO, GLORIFICACIÓN CONSUMADA
> 1. BUSCAR EL DOCUMENTO DE LA GACETA DE CUBA EN QUE SE DICE QUE PAVÓN COMETIO
> ABUSO DE PODER. SE TRATA DE LA RESOLUCIÓN QUE CONCLUÍA EL ASUNTO DE LOS
> TEATRISTAS EXPULSADOS. NO LO TENGO, PERO ALGUIEN LO HABRÁ GUARDADO
> 2. MANDÁRSELO AL ICRT Y A MEDIO MUNDO, SIEMPRE DENTRO DE CUBA
> 3. AMPLIAR EL CÍRCULO DE COMUNICACIÓN POR LAS LISTAS QUE CADA UNO TIENE,
> SIEMPRE DENTRO DE CUBA. ESTO ÚLTIMO ES IMPRESCINDIBLE
> 

06 ene 07

> 6 de enero,
> Reynaldo envía a Desiderio:
>
> Querido, sé que puede resultar diverso, pero desearía que muchos se
> sensibilizaran para hacer notar un error. No más, pero en grande. Y pienso
> que uniendo ideas y expresiones de tu carta, de la reflexión de Arango y de
> mi breve respuesta a Jorge Ángel, pudiéramos armar un documento, recabar
> firmas y entregarlo al ICRT y a nuestras fuentes gestoras. Dime algo sobre
> esto. Reynaldo

06 ene 07


> 6 de enero, tarde.
> Mensaje de Jorge Ángel:
> Rey, sigo conectado con esta historia y creo que no debemos dejarlo de la
> mano, los días pueden seguir pasando y en unos días tendremos a Ana lasalle
> como Premio Nac de TV y luego, a Aldana de presidente del ICRT
> Un abrazo

06 ene 07

> 6 de enero, tarde.

> Mensaje de Desiderio y respuesta de Reynaldo:
>
> Querido Rey:
>
> Puedes contar conmigo para la elaboración colectiva de ese documento, pero
> me
> parece que deberíamos esperar otras reacciones como las de nosotros tres en
> las próximas horas o días, que podrían revelar otros ángulos del problema y
> enriquecer mucho ese documento (y, de paso, darnos un índice de la
> sensibilidad y actitudes actuales de la intelectualidad al respecto). Te
> hablo de "días", porque tengo en cuenta que muchas personas sólo tienen
> acceso al correo electrónico desde su centro de trabajo, o sea, a partir del
> lunes.
> ¿Estás de acuerdo, o crees que hay razones para apresurarse?
> Un abrazo
>
> Desiderio

06 ene 07


>
> Sigfredo Ariel, desde Santa Clara:
>
> ----- Original Message -----
> From: Sigfredo Ariel
> To: Jorge Ángel Pérez
> Sent: Saturday, January 06, 2007 11:50 PM
> Subject: Desde Santa Clara
>
> Querido Jorge Ángel:
>
> ¿De verdad que alguien ha convocado en televisión, de cuerpo presente, al
> fantasma de Luis Pavón, mano verduga del peor periodo que ha atravesado la
> cultura de este país? Si fuera hoy el día de los Santos Inocentes no
> me hubiera extrañado recibir esta noticia, inconcebible por más de una
> razón:
> no se puede entender esta exhumación en el medio de comunicación más
> influyente y masivo -lisonja ha recibido, dices- tras tantos congresos,
> encuentros públicos, y todo tipo de reuniones a todas luces oficiales que
> han
> examinado aquellos oscuros días y han enjuiciado muy negativamente su
> dirigencia. Queda claro que el ICRT -sobre todo la instancia política
> que vigila y a la larga diseña sus programaciones- no recuerda aquella larga
> estación, el pavonato, como lo que fue, una durable vergüenza que abrió
> heridas no restañadas todavía, si es que son restañables.
>
> Espero que esto no sea un signo de revalidar el estalinismo vulgar, cacerías
> de brujas, prejuicios, negaciones y límites de los años 70, Dios no lo
> quiera. En todo caso será un nuevo intento por restituir el dudoso relieve
> intelectual que nadie sabe por qué mérito artístico alguna vez gozó este
> personaje . Yo recuerdo que en los primeros años 80 apareció -para escarnio
> de Letras Cubanas, en edición lujosa en cartoné- una muestra de su "poesía"
> junto a otras antologías de intelectuales verdaderos que hacía muchos años
> no
> (Lezama dixit) hacían gemir las prensas: Fayad Jamís, Dulce María Loynaz,
> Fina García Marruz, Rafael Alcides y otros poetas que regresaban a la vida
> editorial: Pablo Armando, Díaz Martínez, Arrufat... ¿Por qué estaba Pavón en
> el selecto grupo? Que respondan los dirigentes editoriales de entonces, si
> quieren, aunque no vale la pena.
>
> En los años que vinieron después no se volvió a escuchar aquel nombre sino
> para deplorar públicamente su gestión al frente del Consejo Nacional de
> Cultura y así lo evocan con frecuencia siempre que pueden muchos de los
> que sufrieron el silencio obligado, el no existir, la acusación de éste u
> otro estigma y a quienes Pavón y sus colaboradores dedicaron variadas formas
> de humillación. Se trata de un tema delicado del que nadie debe hablar por
> boca de ganso y yo no lo haré, por supuesto. Creo que a algunos de los hoy
> respetados escritores y artistas que han recibido Premios Nacionales en los
> últimos diez o veinte años les toca opinar sobre la nueva resurrección de su
> victimario. Podría esta inesperada aparición abrir un nuevo diálogo, ojalá
> que manteniendo a raya extremos y rencores. A nosotros, que no vivimos el
> pavonato en sí, que recibimos apenas ramalazos de su agónica resaca, nos
> tocaría escuchar, prestar atención y atar cabos. A propósito, ¿viste tú el
> programa?
>
> Un abrazo
>
> Sigfredo Ariel
>
> -----------------

06 ene 07

> LA RESURRECCIÓN DE LUIS PAVON
> POR MILAGRO INTERPÓSITO DEL ICRT
> o EL JUSTO ENCOJONAMIENTO DE LOS OFENDIDOS Y VAPUELADOS
>
> HE TRATADO DE COLOCAR LOS MENSAJES QUE HAN CIRCULADO HOY CON GRAN RAPIDEZ,
> ESTREMECIENDO LA VIDA CULTURAL. LOS PRIMEROS SON DEL 6 DE ENERO, DIA DE
> REYES
>
> Sent: Saturday, January 06, 2007 11:03 AM
> Subject: Re: Sobre otro programa de televisión
>
> Sent: Saturday, January 06, 2007 4:29 AM
> Subject: Sobre otro programa de televisión
>
> Un nuevo desacierto de la televisión cubana acaba de ocurrir: Luis Pavón,
> uno
> de los personajes más espantosos y temibles en la historia de la cultura
> cubana acaba de recibir lisonja en el programa Impronta de cubavisión. En
> estos días en que tantos la emprendieron contra La diferencia, supongo,
> espero, que también ahora apunten sobre este dislate tan absurdo, y, por
> favor, permítanme el pleonasmo.
> Jorge Ángel Pérez
>
> Respuesta de Reynaldo:
> Cualquiera diría que al refrescar la imagen nada constructiva de Luis
> Pavón se
> trata de una reivindicación de sus ímprobas bondades. No creo que sea pura
> coincidencia. Existe una tendencia en pensar que las víctimas de un
> atropello --en este caso un error histórico, aunque la palabra se haya
> banalizado-- aumentan el crimen padecido. Se ve así desde los que
> cometieorn
> el crimen y desde el silencio de indolentes acuñados en sus posiciones.
> Ocurre con el holoacusto de los hebreos por el nazismo. Al homenajear al
> culpable --directo o instrumentalizado-- de un error enorme, de los que no
> se
> curan con timonazos, se está sancionando favorablemente sus hechos, su
> culpa.
> La televisión y sus responsables --los que residen en L y 23 y los
> distantes-- han dado un paso alevoso, despectivo hacia el padecimiento de
> los
> protagonistas de la cultura cubana que fueron sumergidos en el desprecio y
> condenados al ostracismo en un período cuyas torceduras todavía no se han
> curado. Se silencia la voz de los ofendidos y se le devuelve la voz a la
> cara
> mostrable de los hechos. Su reivindicación es nuestro escarnecimiento.
> Tienes
> razón, Jorge Ángel, en todo eso hay algo más que torpeza e insensibilidad,
> o
> inadvertencia. ¿Demoraremos en ver a Carlos Aldana nuevamente
> dictando "orientaciones" a "las partes blandas de la sociedad"?
> ¿Vuelven "los duros"? ¿Cuántos creadores de verdad, que aportan a la
> cultura
> cubana, no han sido reconocidos todavía por la televisión mientras
> reciclan sus "protagonistas", sacados de un troquel tiránico, siempre
> agazapados a la espera del turno del revanchismo? ¿Es la televisión un
> ente
> aparte de la cultura cubana?
> Te autorizo a utilizar estas opiniones, Reynaldo González
>
> -----------
>

06 ene 07

Sent: Saturday, January 06, 2007 4:29 AM
Subject: Sobre otro programa de televisión

Un nuevo desacierto de la televisión cubana acaba de ocurrir: Luis Pavón, uno de los personajes más espantosos y temibles en la historia de la cultura cubana acaba de recibir  lisonja en el programa Impronta de cubavisión. En estos días en que tantos la emprendieron contra La diferencia, supongo, espero, que también ahora apunten sobre este dislate tan absurdo, y, por favor, permítanme el pleonasmo.

Jorge Ángel Pérez

06 ene 07

----- Original Message -----
Sent: Saturday, January 06, 2007 5:03 PM
Subject: Re: Sobre otro programa de televisión

Cualquiera diría que al refrescar la imagen nada constructiva de Luis Pavón se trata de una reivindicación de sus ímprobas bondades. No creo que sea pura coincidencia. Existe una tendencia en pensar que las víctimas de un atropello --en este caso un error histórico, aunque la palabra se haya banalizado-- aumentan el crimen padecido. Se ve así desde los que cometieorn el crimen y desde el silencio de indolentes acunados en sus posiciones. Ocurre con el holoacusto de los hebreos por el nacismo. Al homenajear al culpable --directo o instrumentalizado-- de un error enorme, de los que no se curan con timonazos,se está sancionando favorablemente sus hechos, su culpa. La televisión y sus responsables --los que residen en L y 23 y los distantes-- han dado un paso alevoso, despectivo hacia el padecimiento de los protagonistas de la cultura cubana que fueron sumergidos en el desprecio y condenados al ostracismo en un período cuyas torceduras todavía no se han curado. Se silencia la voz de los ofendidos y se le devuelve la voz a la cara mostrable de los hechos. Su reivindicación es nuestro escarnecimiento. Tienes razón, Jorge Ángel, en todo eso hay algo más que torpeza e insensibilidad, o inadvertencia. ¿Demoraremos en ver a Carlos Aldana nuevamente dictando "orientaciones" a "las partes blandas de la sociedad"? ¿Vuelven "los duros"? ¿Cuántos creadores de verdad, que aportan a la cultura cubana, no han sido reconocidos todavía por la televisión mientras reciclaen sus "protagonistas", sacados de un troquel tiránico, siempre agazapados a la espera del turno del revanchismo? ¿Es la televisión un ente aparte de la cultura cubana?
Te autorizo a utilizar estas opiniones, Reynaldo González

06 ene 07

----- Original Message -----
Sent: Saturday, January 06, 2007 12:03 AM
Subject: Sobre otro programa de televisión

Un nuevo desacierto de la televisión cubana acaba de ocurrir: Luis Pavón, uno de los personajes más espantosos y temibles en la historia de la cultura cubana acaba de recibir  lisonja en cubavisión. En estos días en que tantos la emprendieron contra La diferencia, supongo, espero, que también ahora apunten sobre este dislate tan absurdo, y, por favor, permítanme el pleonasmo.

Jorge Ángel Pérez

06 ene 07

----- Original Message -----
Sent: Saturday, January 06, 2007 7:26 PM
Subject: Provocado por Desiderio

Desiderio: Esta mañana te reenvié el breve correo de alerta que circuló Jorge Ángel Pérez porque estaba seguro de que reaccionarías con tanto enojo como lucidez al desconcierto que él planteaba. Concuerdo plenamente con tu análisis y, como a ti, me cuesta creer en las casualidades. Aunque sea obra de un aparente azar, la presencia en la televisión cubana, a pocos días de diferencia, de Jorge Serguera y Luis Pavón Tamayo debe ser interpretada como un síntoma, y cometeríamos el gravísimo error del silencio si no realizamos, de inmediato y por cualquier vía, la labor simultánea de denuncia y análisis. Porque la denuncia sin que se piense a fondo, como tú haces, ese pasado cuyas cicatrices aún perviven en la cultura cubana, puede ser inútil, como lo sería también el pensamiento neutro, que no sitúe posiciones y enfrente perspectivas.
Vivimos un momento tan difícil como intenso, y estoy convencido de que el rumbo que el país tome en un futuro más o menos inmediato es responsabilidad de todos. El campo intelectual cubano, a mi juicio, se ha complejizado en los años más recientes, y, al lado de un evidente pensamiento de derechas, dentro y fuera de Cuba, coexiste una posición complaciente (¿una derecha pragmática?) en la que se mezclan las oportunidades del mercado con la preferencia oficial por actitudes de obediencia y silencio. "Si me dejan ganar dinero en paz, me quedo callado o aplaudo sin reservas", parecería ser un lema frecuente en estos días, alimentado por la difusión de que disfrutan esos que siempre asienten y el usual ninguneo para quienes, desde la izquierda y la revolución, prefieren pensar (y, con frecuencia, discrepar).
Ambas vertientes, la derecha beligerante y la pasiva o pragmática, pueden ser un terreno propicio para el resurgimiento no ya de figuras cuyo capital político, incluso por razones de edad, está muy desgastado, sino de un tipo de pensamiento que persiste en nuestra cultura.
Gracias por la provocación. Me gustaría que, de inmediato, este mensaje tuyo desencadenara una reacción realmente productiva, donde se debatan asuntos más interesantes que el número de velas en un set televisivo.
Con un abrazo,
Arturo Arango

05 ene 07

 LO DIFERENTE DE ALFREDO

 Con no poca curiosidad he recibido por correo electrónico (y también he re-enviado) unos cuantos comentarios sobre el programa "La diferencia" que conduce Alfredo Rodríguez. Algunos de esos comentarios están cargados de ironías, chistes a veces bien logrados y de no poca sosa cáustica.

Me parece interesante que una vez mas el fenómeno (admitámoslo) Alfredo Rodríguez despierte pasiones de críticos y a la vez pasiones de gente sencilla, pero en honor a un mínimo de sentido de justicia me gustaría expresar algunas consideraciones personales ante esta ya larga y sazonada lista de ataques.

 Leo que una buena parte de los comentarios hacen hincapié en el diseño escenográfico a base de fondo oscuro y velas, muchas velas. ¿Saben acaso los críticos lo costoso y difícil que es lograr en nuestra amada televisión hacer una escenografía? ¿Saben que a los directores y diseñadores se les pide (casi de rodillas) que ahorren materiales? Aunque el diseño de luces no le guste a éstos críticos, ¿No es acaso un esfuerzo a reconocer la poca inversión de costosos recursos que se aprecia? Troncos cortados, un ciclorama negro, dos o tres plataformas,  el cristal de la mesa, dos butacas y muchas velas. ¡Señores...! pedir mas es avaricia. 

Se habla de que está todo muy oscuro y que si las luces, y que si las sombras... ¿Saben acaso nuestros críticos que NO HAY SUFICIENTES  EQUIPOS DE LUCES en los estudios de la TV cubana? ¿Saben que incluso hay programas que tienen que alquilar equipos para poder tener un mínimo de iluminacion? ¿De qué oscuridad están quejándose? ¿Por qué éstos críticos, antes de utilizar ése argumento como arma no consultan con cualquiera de los tantos y muy buenos directores de fotografía que tiene la televisión cubana para que esos mismos fotógrafos le narren la agonía que sufren cada vez que tienen que entrar a preparar un estudio y se enteran que se fundió otro foco sin repuesto?

 Hablan de las preguntas que Alfredo elabora, que si se auto alaba, que si son preguntas fuera de lugar, que si busca inclinar las respuestas hacia donde él quiere... ¿Han observado éstos críticos con detenimiento el Noticiero de Televisión? ¿Por qué no hacen -y firman- críticas públicas a los periodistas que a diario repiten frases trilladas y manipulan lo que es y lo que no es?

 Hablan que Alfredo asume pose de sacerdote o Mesías... ¿Seguro que no han visto el noticiero? ¿Que nombre tiene la actitud de "Todo-lo-sé-y-nunca-me-equivoco" de tantos y tantos comentaristas que nos hablan de su conocimiento profundo de los logros de la economía? ¿Qué opinión le merece a éstos críticos el intento de varios oportunistas con disfraz de periodismo de convencer de sobrecumplimientos globales (GLOBALES por GLOBO, no por otra cosa) mientras consiguen de contrabando las piezas para sus autos?

 Cuestionan éstos críticos acusadoramente con tono de Torquemada inquisidor: "¿Quien es el que otorga estos espacios?" y pregunto yo a ellos: ¿Cuestionó eso mismo públicamente -y con su firma- cuando la señora Isa Dobles osó entrevistar nada menos que a José Martí, o al Che o a Camilo?

 Me siento curioso de saber si alguno de esos críticos se ha preguntado el beneficio cultural de un programa donde el conductor -anticuado o no- se dirige con todo respeto a su entrevistado y entrega al televidente una clase magistral de buenos modales en cada programa. Me pregunto si alguno de esos críticos -incluyendo el que groseramente cataloga a Alfredo de imbécil- ha comentado los "modales" de nuestros también cubanos grupos de reguetón, o el cada vez mas "exquisito" lenguaje de nuestras telenovelas.

 Me pregunto si estos críticos que acusan a Alfredo de egocentrista han comentado -y firmado- publicamente comentarios a las últimas letras de nuestras agrupaciones bailables, de reguetón o de salsa, con sus cada vez más reiteradas "Yo soy mejor que tu" "Tu no puedes mas que yo" o "Mami, en tu cama soy el que soy" "Yo soy la que le gusta a la gente" "Yo soy el que cierra los lugares por capacidad" y otras maravillas de la modestia y la humildad artística.

 No han comentado éstos críticos qué hace en un programa segun ellos populista una de las mejores cantantes líricas de la escena actual como lo es Bárbara Yanez interpretando una canción, no sólo difícil de cantar, sino de alto vuelo poético. ¿No es esa una buena forma también de promover lo mejor del arte cubano? ¿Qué hace entonces en ése escenario la grandísima Omara Portuondo? Por mencionar sólo a dos de las voces invitadas.

 ¿Por qué esa arremetida contra Alfredo y sus códigos de comunicación? No digo que el programa "La diferencia" sea el mejor del mundo ni que haya que ofrecer el aplauso unánime siempre. El aplauso lo puede dar o negar cualquiera, pero en materia de espectáculo y de arte, el aplauso de la mayoría no se puede falsear y Alfredo lo tiene desde hace muchos años.

 Si miramos los programas de temática cultural y su repercusión en la población, deberíamos en gran medida agradecer que Alfredo nos permita escuchar el canto de los intérpretes que ha invitado y si miramos los programas con entrevistas que pululan

en nuestra televisión, deberíamos agradecer a Alfredo por -al menos- la corrección idiomática y el tono mesurado, aunque no nos guste siempre el entrevistado o la elaboración de las preguntas y respuestas.

 Es un hecho que Alfredo no es moneda de oro que a todos guste, pero éstos críticos deberían primero revisar sinceramente la actual programación de la televisión cubana y luego de autoflagelarse en penitencia por los silencios que de forma ciega o cómplice tantas veces han tenido, pedir cuentas -por ejemplo- por "El guardián de la piedra" antes de lanzarse contra Alfredo que efectivamente, hace una gran diferencia nos guste o no, cada vez que aparece en pantalla.

 No defiendo a ultranza éste tipo de programa. Defiendo y defenderé el derecho del que se ha ganado el trabajo de Alfredo Rodríguez en el corazón de "las amas de casa" que en definitiva son nuestras madres y compañeras, una buena parte de las mujeres que forman la mitad de nuestro país.

 No juzguemos a Alfredo por hacer preguntas como las que hace o por una escenografía que reta al ahorro. Hace lo que sabe hacer y lo hace lo mejor que puede. Eso es respeto y profesionalidad. No es el caso de otros muchos programas que ni siquiera éstos críticos se atreverían a acusar de la mitad de las cosas que le señalan a Alfredo y que ellos bien saben que a otros les sobra.

 Como dijera otro Alfredo a quien mucho respeto (y que no es de apellido Rodríguez):

"Puede que no me guste la poesía de Maiakovski, pero entre Maiakovski y sus críticos... me quedo con Maiakovski"

Si. Alfredo hace tremenda diferencia.

 Marcos García

el hijo de Teresa

05 ene 07

Gracias Jorge Luis. 

Me encantaría saber quién es el autor. Si su texto es anónimo, de partida, sea quien sea, me hace dudar acerca de sus verdaderas intenciones.

 Respecto a Alfredito y sus programas hay mucha tela por donde cortar. En lo personal, no me gusta en lo absoluto como cantante; en cuanto a sus programas, pueden hallarse en ellos cosas buenas y otras que no lo son. Sin embargo, son diferentes, y no precisamente por todo lo que de negativo encuentra en ellos quien "tecleó por primera vez" para pronunciarse sobre el asunto con tono de grave problema de Estado.

 Las que el autor encuentra como preguntas cursis o engorrosas, tienen para mí el mérito de obligar a respuestas no inducidas que hay que pensar bien y a la velocidad de un relámpago. Es un estilo apenas usado en nuestros medios, por cierto. Me sobran cosas de ese programa y agradezco otras; por ejemplo, la necesaria atención que hay que prestar al curso del programa, el misterio bien tramado, la buena música (al margen de él), los personajes desenterrados, como papito Serguera; el mensaje de amor, de unidad, de aprecio por el ser humano y su interrelación desde el tono íntimo. Cosas, en fin, que los cerebrudos de la otra parte del pueblo, no hacen, no proponen o no luchan.

 Si no cantara, si pudiera evitar alguna que otra frase, sería mucho mejor para mí, pero la crítica del crítico anónimo no reconoce ningún valor, sangra por alguna herida (cuál será?), es implacable. Alfredito es auténtico: él es así. O para ser auténtico hay que meterse en ciertos moldes, ser de esta manera y no de otra? Estar en esta tendencia y no en aquella?

 Alfredito, con sus canciones arrastra multitudes entre las cuales ni he estado ni voy a estar. Y eso, para el autor, es un problema ideológico, de falta de educación artística, un defecto mayor. A mí me parece algo digno de estudio.

 Canciones al margen, Alfredito es un fenómeno comunicacional. Necesitaría, eso sí, alguien que lo ayudara a despojarse de cierto lastre que a algunos o a muchos nos molesta.

 Carlos Otero, por ejemplo, que es nuestro conductor-animador por excelencia, dentro de su imprevisbilidad, es absolutamente previsible, de él puede esperarse siempre el buen chiste in situ ; y también, a veces, el desliz desafortunado, como su insistencia en poner a hablar a Pupi de la muerte del hijo.

 El resto de los conductores-animadores se mueve en el mismo formato desde la misma cuerda: la contenida Rosalía; la aniñada Rakelita; el intelectuoso Almiral; la grácil Isabelita... No digo que no sean inteligentes; digo que hacen su trabajo con mayor o menor profesionalidad sin mayores riesgos.

 En fin, en qué quedamos, apostamos por la diversidad o no? Nadie nos obliga a ver lo que no queremos ver por la tele. Su programa no es peor que otros, diría que por el contrario posee valores que no tienen otros, hechos por cierto por la ruta de la convencionalidad.

Por favor, la televisión tiene leyes, códigos, y bien pensado el margen para la innovación y la experimentación en este tipo de programas (de entrevista y música) es muy muy estrecho. 

Estas son unas líneas  apresuradas. El tema merece atención, confrontación. Yo preferiría ponderar los aciertos y desaciertos de La diferencia, que es lo sensato.

 Alfredito me provoca muchas preguntas y unos enormes deseos de conocerlo, de hablar con él, y de decirle muy sinceramente lo que pienso que le sobra, lo que me parece que le falta, porque advierto en él madera en materia de comunicación y un

afán de hacer algo diferente, que no logro apreciar en la mayor parte de los programas y sus conductores.

 La verdad es que los demás me pueden producir más o menos respeto, pero ninguno me incita a acercarme, a decirle, a sugerirle, pues aquellos están metidos ya en su molde. Esa es su autenticidad, esa es su profesionalidad. Este, en cambio, tiene para mí una cualidad innata de comunicador, de buscador e incluso de flexibilidad.  En otras palabras, se arriesga. Y no puedo pensar que todo ese andamiaje obedezca a la sugerida necesidad de autobombo.

 Me gustaría saber qué piensas tú? Qué piensan todas esas personas inteligentes a quien les ha llegado la crítica del autor anónimo. Pero parece que me voy a quedar con las ganas, al menos del resto, porque espero que me digas tu opinión cuando nos veamos. Sé que tienes cosas más importantes que hacer ahora, y me alegro mucho de que así sea porque es consecuencia de lo mismo: El Benny.

 Nos vemos.

 Un abrazo,

Lourdes Pasalodos

05 ene 07

Parece que la crítica (más bien burla) al cantante, devenido conductor de programas televisivos, Alfredito Rodríguez se ha convertido en un deporte favorito dentro de nuestra vida cultural. En familia con Alfredo, programa televisivo que mantuvo durante todo un verano hace par de años, fue motivo de escarnio al punto de que la dirección de la televisión cubana terminó por retirarlo del aire. En aquella ocasión se aducían

elementos muy parecidos a los que ahora, mientras regresa a las pantallas con una nueva propuesta (titulada "La diferencia"), son achacados a la misma persona. Podemos empezar estando de acuerdo en que nada en esta historia es común: ni el hecho de que "Alfredito" haya "regresado", ni que los directivos de la televisión cubana aceptaran tal cosa, ni que los argumentos del rechazo sean prácticamente los mismos, ni que las críticas establezcan una tan cómoda relación entre la cualidad sub-cultural de un producto televisivo y una fractura ideológica, ni siquiera el modo en el cual las críticas (ya he recibido dos de ellas) circulan estas vez, mediante mensajes anónimos enviados a buzones de correo electrónico.

             Hace unos meses, en un artículo aparecido en la publicación La Gaceta de Cuba, el narrador cubano Arturo Arango se quejaba de la falta de transparencia que provocaba en una cultura la introducción de esta nueva práctica. Donde el secreto pretendía distribuir documentos para hacer colapsar un sistema (por ejemplo, en el samizdat del período soviético), el secreto de ahora no hace sino reproducir, llevar a la práctica, los postulados del discurso oficial acerca de lo que debe o no ser la cultura que consuma un cubano de hoy. Por este camino, el articulista del primero de los textos (recibido en mi buzón el 16 de diciembre de 2006) hace una hábil maniobra retórica al especular del siguiente modo con las ideas de "cultura" y "pueblo":

 "Espacio polémico que revivió la tan vieja y, a mi juicio, pequeño burguesa idea de que los medios difunden lo que al "pueblo" le gusta y solicita. Aquella vez me asusté pensando "¡Uy! me dejaron fuera del pueblo".

             Vale la pena pensar nuevamente esta cita contra el telón de fondo de un hecho que sirva como contraste: tanto En familia con Alfredo como La diferencia (o sea, antes y ahora) ascendieron al lugar de los más solicitados por el público, según las investigaciones que hace la televisión cubana. Con este único y obstinado elemento podemos suponer entonces que el indignado crítico de la cita revierte la sorpresa anterior (ser dejado "fuera del pueblo") para ser quien aprovecha ahora para dejar él al "pueblo" fuera. Dicho de otro modo, ¿qué hacemos con las estadísticas, con esa cantidad de seres humanos que hicieron de "Alfredito" uno de sus favoritos? (podemos estimar que no se trata de una cantidad despreciable si está entre lo más pedido de la semana) Dado que hablamos de un conjunto humano que, pese a las burlas y críticas anteriores, dos años más tarde vuelve a caer en idéntica falta, ¿los tenemos que reeducar y explicarles los motivos por los cuales lo que consumen es sub-cultura? ¿no sería más cómodo si fueran los mismos quienes no cumplen sus metas y, además, disfrutan con "Alfredito"? ¿qué tal si ocurre algo contrario, son excelentes trabajadores, padres y esposos amantes, compañeros sacrificados, vecinos amabilísimos que, junto con ello, pasan un buen rato con las propuestas de "Alfredito"? ¿Y si responde que no les importa, que se entretienen y ya, los sancionamos? ¿Cuál es el límite y la consecuencia de involucrar, o apelar, al pueblo en el análisis crítico de un determinado producto cultural? ¿No será que los medios difunden una amplia gama de propuestas que balancean interés y contenido e intentan llegar a los más diversos estratos culturales de un país? ¿Habrá algo que aprender no sólo del mismo "Alredito", sino también de sus obstinados seguidores? ¿Quiénes son, qué quieren, por qué insisten en querer exactamente eso? ¿O será que eso tiene algo para lo cual es ciega una crítica simple?

 Es difícil separar las partes de una maniobra retórica, exponer el armado de la máquina verbal y fijar el punto donde pueden ser hechas preguntas que nos enseñen que quien habla es sólo una voz humana y no un supra-dicurso que se presenta a sí

misma como palabra científica de una verdad previamente demostrada. A este respecto, es adecuado citar la siguiente larga cadena de falacias discursivas y seudo-proposiciones en el contexto

de lo que estamos abordando: un episodio cultural en la historia de la televisión cubana:  "Nos vanagloriamos, con cierta razón, de tener una televisión diferente al resto del universo (respetando a los extraterrestres). Es justamente por eso que no entiendo una telenovela que intenta educar al televidente sobre los peligros de la promiscuidad sexual poniendo a los homosexuales a destruir familias estables, felices y con hijos contagiándolos con el SIDA y, en cambio no hay un solo programa, reportaje o mención al mundo de los Travestis en Santa Clara o sobre las lesbianas en el ejército .

Tenemos un concepto de variedad también bastante diferente al resto del universo .

 El asunto es que regresa Alfredito, como lo aclama "el pueblo" integrado por las amas de casas subyugadas por una cultura machista y nuestras abuelas tejedoras de un pasado que se descose por las puntas. Parece ser que en el pueblo no hay solo muchos Camilos sino, además, muchos pueblos."

 ¿Quién es el "nosotros" que se vanagloria de tener una televisión "diferente al resto del universo"? ¿En qué radica la diferencia de esta televisión y qué elementos lo avalan? ¿Qué cosa es el "resto del universo", qué países lo integran, qué estaciones de televisión, cómo pudo el articulista comprobarlo (viaja sin descanso, recibe los programas, se lo contó alguien? ¿Cuál es el motivo del orgullo: la mera diferencia o la calidad? ¿está acaso sugiriendo el articulista que la televisión cubana es la de mayor calidad en el mundo? ¿Qué podemos entender por "televisión cubana", la que se produce en Cuba (en cuyo caso, la sugerencia del articulista suena como un chiste más macabro que las velas en el programa de "Alfredito") o la que se transmite en los canales cubanos (en cuyo caso, ¿cómo entender la paradoja de que, en una cantidad enorme, no esté producida en Cuba, sino en ese resto del mundo por encima del cual deberíamos de estar?) ¿De qué se vanagloria quien, en la siguiente oración, expone tres rápidas razones para no sentir vanagloria alguna? (y que podían ser muchas, muchas más) Tal vez, una pregunta que pueda aclarar esto: ¿de qué programa de la televisión cubana tengo, si quiero ser parte del "nosotros" del estamento superior en la comprensión, que vanagloriarme? ¿De dónde sale la idea infantil (aunque cómoda) de que los seguidores del nuevo programa de "Alfredito" son "el pueblo" integrado por las amas de casas subyugadas por una cultura machista y nuestras abuelas tejedoras de un pasado que se descose por las puntas"? ¿Quien escribe este artículo ni siquiera se da cuenta de lo extraordinariamente paternalista y ofensivo que es su profundo machismo, incluso de la rara fantasía retrógrada que vive: dónde están hoy, en Cuba, esas "amas de casas subyugadas" y qué número suman? ¿Por qué supone que la mujer es penetrable, débil, abierta a cualquier tipo de influencia? ¿Por qué, cuando se trata de criticar a "Alfredito" el articulista invoca una pluralidad defendible ( en el pueblo no hay solo muchos Camilos sino, además, muchos pueblos.) y más adelanta, al

enarbolar tesis, resulta que la supuesta pluralidad defendida no consigue ir más allá de una confrontación maniquea con resonancias místicas (" Me pregunto si alguien va a dar una explicación al "otro" pueblo. Al pueblo que cuestiona, al que piensa".) ¿Es que se divide en dos sub-conjuntos el "pueblo", en sólo dos, como en la batalla entre el Bien y el Mal?

             En las palabras finales del texto, ya no se trata de elaborar la crítica de un producto cultural y ni siquiera del "pueblo" al cual hay que cuidar, sino de la convocatoria a una guerra mayor que abarca a la nación toda y salta por encima del tiempo; por tal razón (y esta es la clave del texto) la interpelación a "alguien" (que, en rigor, no puede ser otro que la dirección de la televisión cubana) explique la existencia de "este extraño caso que se eleva por sobre los esfuerzos de esta nación por ser cultos y profundos"). Una convocatoria a la cual sigue, como en cualquier otro caso histórico que ejemplifique el proceso de inculcar miedos colectivos, la idea de que una parte ínfima de la comunidad (¿acaso no es el mismo articulista quien asegura que es ínfima?) puede corroer y destruir a la mayoría restante: "Si hoy sembramos pinochos tontos mañana tendremos, en vez de pueblo, una horda de burros dóciles".

            Para colmo, en un alarde de incoherencia, la pregunta que da continuidad al texto ("¿Quién otorga estos espacios infinitos?) contradice por entero la idea inicial de una televisión que nos vanagloria, en tanto la que sigue ("¿Quien niega otros espacios necesarios?") introduce un silencio inquietante sobre cualquiera otro momento de la programación televisiva cubana factible de democión. La frase combativa "queremos más respuestas y menos demagogia", ¿se refiere unicamente al programa de "Alfredito"? Dado que ya es superior, ¿la desaparición de dicho programa, hará que nuestra TV sea perfecta?

Dice el articulista, que nos regresa como en cinta de Moebius al mismo camino sin salida: "Esta no es diferencia, es lo común, es lo repetido, es la norma imperial universal. Gritada a voces y, lamentablemente, seguida a coro en el mismo corazón de nuestra utopía de ser mejores." A la norma imperial universal (sin tomar en cuenta los muchísimos casos de programas televisivos que, en ese mismo universo, alcanzan altísima calidad -con lo cual estarían, de hecho, enfrentando dicha norma) se supone que oponemos, según el nosotros del articulista, una norma nuestra, cubana, resistente y única, pero ¿dónde falla o, mejor aún, por qué casi siempre falla? (si no, qué sentido tiene entonces el favoritismo del público o "pueblo" por telenovelas, películas, musicales, documentales históricos o científicos, de factura extranjera). ¿Para qué sirven, a los críticos, las estadísticas? ¿Qué hacer con el coro que, al fin, el articulista reconoce como una magnitud significativa? ¿Qué hacer, después de tanto, con la crítica?

             Aún así, pese a lo señalable, uno extraña la pasión de este artículo y desearía verla, en un primer paso, aplicada -pues el articulista parece conocer cosas que el resto desconocemos- "al mundo de los Travestis en Santa Clara o sobre las lesbianas en el ejército". En un segundo, si el texto fuera decidido no publicarlo (¿quién sabe si por la misma y profundísima motivación no corromper al "pueblo"?) aplicada la energía a quienes deciden hacer pública o no determinada evaluación crítica. Dicho de otro modo, hay algo demasiado elemental y gratificador en emprenderla contra un único programa televisivo (a fin de cuentas, una sencilla hora dentro de más de 200 horas de transmisión semanales) dejando intactos monumentos del encartonamiento como el Noticiero Estelar de la propia televisión, seudo-debates como los de la Mesa Redonda, lenguajes audiovisuales superados como las aburridas lecciones de historia que conduce Eduardo Torres Cuevas o el muy pedante "Encuentro con Clío", apropiaciones burguesas como la recién llegada noción de "músicas del mundo",

noticiarios "filtrados" hasta la lástima, fantasías de autoafirmación como el reciente "Trás la huella" o la serie de los "Día y noche". Si a ello agregamos la desaparición de practicamente todo debate (ni siquiera "escenificado" y "controlado") de la pantalla y el casi absoluto silencio sobre problemas de la vida nacional (sean estos cuales sean), es más que turbio el cristal a cuyo través mirar el paisaje que nos vanaglorie por ser distintos al resto del universo.

             ¿Significa lo dicho que me interesan, en lo personal, los programas de "Alfredito"? No. Además de parecerme de escasa relevancia su trayectoria como cantante, creo que su estilo de conductor televisivo es auténtica y extraordinariamente kitsch, que su inclinación a la sensiblería no pocas veces ronda el ridículo y que propone una versión (nacionalista y patriótica, eso sí) de la "cultura del corazón" (cuyos marcos y posibilidades, dentro de un mundo como el cubano, vale la pena discutir). Sin embargo, no olvido que -junto a los dislates- brindó una serie de homenajes a figuras del panteón nacional que a nadie más se le habían ocurrido, que sus invitados daban la impresión de disfrutar la ocasión, que en oposición a la broma fácil y la falsa camaradería propuso un estilo basado en el respeto y la formalidad (tan degradada es nuestra vida que el hecho de usar camisas de manga larga es ya signo de distinción y él, cuando En familia con Alfredo, vestía un traje que simbólicamente se sacaba al final de cada programa), que demostró saber manejar a un profesional equipo de producción que se ocupaba de reunir información-sorpresa sobre los invitados.

             ¿Defiendo a "Alfredito"? ¿Me opongo a "Alfredito"? Más allá de ello, hay que intentar una lectura de la televisión que parte del axioma de que la televisión no es el cine y que, por tanto, necesita encontrar sus propias coordenadas y categorías que definan la comunidad y delimiten especificidades. Entender que el análisis de un programa televisivo sólo tiene sentido si se toman en cuenta cuestiones como el horario y frecuencia de la transmisión, el día, la audiencia supuesta, la audiencia real, las estadísticas, el canal que transmite y sus características, entre otros factores. En fin, una crítica profesional e informada, científica y no sobreideologizada, madura y no temperamental, honesta y sin exclusivismos, sin didactismo ni rabias, dispuesta a revisar sus presupuestos de partida para alcanzar lo único que vale en esta profesión: ser útil a todos.

 

Victor Fowler Calzada

Departamento de Publicaciones

Escuela Internacional de Cine y Televisión

Finca San Tranquilino, Carretera a Vereda, Kilómetro 4.5

San Antonio de los Baños, Habana, CUBA

Al cabo de 35 años de Criterios, una aclaración necesaria a instancias pertinentes y algunos amigos locales

Sent: Thursday, September 21, 2006 5:33 AM
Al cabo de 35 años de Criterios, una aclaración necesaria a instancias pertinentes y amigos locales.
 
Estimados compañeros y amigos:
 
Puesto que mis reiteradas cartas y llamadas a las instancias correspondientes no son respondidas en modo alguno desde hace meses, me veo obligado a exponer la  situación presente de Criterios a fin de prevenir cualquier malentendido o manipulación.
 
Como es sabido, desde hace años Criterios no recibe financiamiento estatal para sus ediciones y eventos teórico-culturales (la revista, interrumpida nuevamente desde 1994,  pudo reanudar su existencia en el 2002 sólo gracias a las sucesivas becas que me ha concedido la Fundación Príncipe Claus de Holanda). Desde hace tres meses también se le ha prohibido a Criterios seguir recibiendo para sus ediciones y eventos donaciones de instituciones culturales estatales europeas, que, como es bien sabido, son las únicas que tienen y destinan dinero suficiente para financiar iniciativas culturales en los dominios del pensamiento atendidos por Criterios (al Centro Criterios, sin siquiera sillas, mesas ni estantes para su sala de conferencias y biblioteca desde su apertura hace tres años, se le ha prohibido aceptar un donativo estatal alemán de 5'000 CUC para la compra de éstos en Cuba) [Cf. mi posición al respecto en texto adjunto al final].  Años atrás se me informó que todas las reservas de los números de Criterios hasta el nº 30  "fueron robadas de una vez" del almacén de la Casa de las Américas, y, años después, se me informó que prácticamente casi todos los ejemplares --varios miles-- de los nº 31 y 32 y las antologías de Pavis e Intertextualité "habían sido destruidos, tiempo atrás, por una inundación" en el almacén de la UNEAC, en 17 y H. Más allá del prolongado silenciamiento mediático de sus ediciones y actividades, de la no concesión de un ISBN, y de muchos otros obstáculos, exclusiones y humillaciones, también se le podría prohibir ahora a Criterios su ya reducida actividad de autofinanciamiento, y, para concluir la estrangulación económica, ya sólo quedaría prohibirme seguir manteniendo a Criterios con mis solas becas, premios e ingresos, con los que se han venido pagando, en su totalidad, desde las costosas fuentes bibliográficas de la revista y la colección de antologías durante 35 años hasta los sucesivos equipos electrónicos con que se hacen desde 1991, del mismo modo que sólo el  financiamiento otorgado por ministerios de Cultura y Relaciones Exteriores, academias de ciencia, uniones de escritores, organismos internacionales, fundaciones y universidades siempre de otros países me ha venido permitiendo --desde que en 1976 se dejó de negarme el permiso de salida del país para cumplimentar invitaciones-- adquirir, con unas sesenta estancias y becas en el extranjero, los conocimientos y recursos en las múltiples disciplinas e idiomas que son imprescindibles para hacer que Criterios sea lo que es.
Quiero que quede claro de una vez por todas: descuidando mi propia obra investigativa y crítica, así como las condiciones de existencia cotidiana mías y de mi familia, he dedicado más de 35 años de vida a abrirles horizontes del pensamiento teórico mundial a mis compatriotas, porque, en mi concepción del socialismo, creo que tienen derecho a conocer por lo menos lo mejor, lo más importante o lo más influyente de lo que pasa en el pensamiento cultural más allá de las costas de nuestra isla;  derecho a ser revolucionarios o socialistas o marxistas no por ignorancia, por forzoso desconocimiento de todo lo demás, sino, como yo, justamente por el máximo conocimiento posible de lo que ocurre en el pensamiento en escala mundial.
Sólo cubanólogos ingenuos o complacientes han planteado que en los 70 el problema eran los homosexuales, los vanguardistas, los "extranjerizantes", los negros supuestamente revanchistas, los religiosos, etc., percibidos como fenómenos contrarios al comunismo. La cuestión era el pensamiento de algunos de ellos,  si  no era el Único y era crítico, aunque no fuera anticomunista, e incluso aunque fuera comunista, como era mi caso.  Por eso, dadas las variables correlaciones de fuerza posteriores, los 70 han terminado para muchos, pero nunca del todo para CriterioS y Desiderio, como demuestra más de un bien intencionado gesto de rectificación --como, por ejemplo, la sede para Criterios-- neutralizado, paralizado,  truncado o incluso revertido. Pero la cultura es lo que queda cuando los Pavones pasan. Ser Pavón o Quesada u Osvaldo Navarro no era una identidad personal, sino una función político-cultural, una función cumplible ayer y hoy bajo otros nombres por muchas personas, a distintos niveles y de muchas maneras. Como bien describió Maiakovski en su poesía a ese personaje ya en la naciente URSS postleniniana: "--Usted y yo, / dice él, / no tenemos por qué pensar, / si piensan los líderes.--", y su función es lograr, garantizar, que así sea. A los nuevos y viejos Pavones de hoy --animados por una situación internacional que creen que los favorece nuevamente también a ellos y les desata las manos, y, al propio tiempo, preparados para reciclarse postcomunistamente como sus homólogos cancerberos de la nomenklatura euroriental-- sólo puedo decirles que, con lo que me quede de vida,  con Centro o sin Centro, Criterios es y será,  en papel o en kylobytes circulantes de mano en mano, copiados de aquí, allá o acullá, una ventana abierta al pensamiento cultural mundial para todos mis compatriotas.
 
 
Desiderio Navarro
Criterios
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*    Sobre culturas, Estados, naciones y donaciones
 
Con gran placer pude ver en la TV Cubana tomas del acto en que el Co. Abel Prieto, Ministro de Cultura, junto a Yousef Mamad Al-Darwish, vicepresidente del Consejo Nacional para la Cultura, Arte y Patrimonio de Qatar, inauguró una jornada de la cultura qatarí en Cuba. Es conocido cuánto he insistido en Criterios y en eventos nacionales en favor de la divulgación local de, entre otras culturas no euro-norteamericanas,  la cultura árabe tradicional y moderna, desde la popular música rai magrebí hasta profundos pensadores sociales como los que empecé a publicar en Criterios 33, predicando con el ejemplo. Pero, más aún que esa pequeña contribución a la neutralización del yanquicentrismo de tantos programadores mediáticos y turísticos cubanos, me agradó ver cómo se supo distinguir claramente entre la cultura qatarí y el gobierno de Qatar, que, junto a los de Israel y Arabia Saudita, es el principal aliado y lacayo de Bush en el Medio Oriente, y que, desarrollando su llamado "Diálogo Estratégico" con Washington, accedió a que, desde el Comando Central de Estados Unidos en la propia capital Doha y las bases yanquis de Al Udeid, Umm Said, Camp As Sayliyah, Camp Snoopy, Falcon-78 y Al-Salnah en territorio qatarí, la Fuerza Áerea y tropas yanquis pudieran bombardear y ocupar criminalmente Afganistán e Iraq, como vienen haciendo hasta la fecha..
 
En efecto, ni la cultura qatarí o la española o la alemana, ni los fondos estatales qataríes, españoles o alemanes para su promoción en el extranjero, pertenecieron  ni pertenecen al emir Al-Thani, al PP ayer, a la Sra. Merkel hoy, o a cualquier otra persona o partido de turno en el gobierno, sino, en principio, al pueblo y nación qataríes, españoles o alemanes, y la tarea de promover la cultura nacional en el extranjero es una tarea que tal o cual persona o partido(s) gobernante(s) tiene que asumir como una responsabilidad más de gobierno ante la nación, una tarea que esa persona o partido puede realizar bien o mal, o sea, en mayor o menor medida en función de estrechos intereses personales o partidistas y en detrimento de los valores culturales nacionales. Otra actitud significaría reconocer simbólicamente, por ejemplo, al PP ayer o al PSOE hoy como EL legítimo heredero y custodio de la cultura española --en otras palabras, regalarle toda la cultura española, algo que la mayor parte de los propios españoles no harían. Por eso no se deben confundir en bloque las instituciones culturales estatales de la nación con tanques pensantes del partido gobernante de turno, por más que ese partido quiera convertir las primeras en tales tanques. Porque --y este es otro aspecto del problema-- las instituciones culturales estatales en los países europeos y otros no-europeos no necesariamente coinciden con la política cultural trazada a nivel central: a menudo  hay divergencias y choques no sólo entre instituciones culturales y el nivel central de ministerios de cultura, sino que también las hay, por arriba, entre ministerios de cultura y presidentes o primeros ministros o gabinetes,  y, por abajo, entre departamentos de instituciones culturales y  el nivel central de éstas; y a menudo en el gobierno no hay un solo partido, sino coaliciones de varios con divergencias político-culturales, y con frecuencia dentro de un partido no hay una sola línea, sino varias fracciones o alas con posiciones de extremos y centro. Lamentablemente, al juzgar cuestiones de política cultural extranjera, algunos compañeros cubanos --a veces por limitaciones culturales en su conocimiento del mundo exterior-- proyectan erróneamente sobre la estructura político-administrativa de otros países el carácter monolítico, allí inexistente, del  conjunto de nuestra organización política. Allí el grado de distanciamiento y autonomía de las instituciones culturales estatales a veces es tan alto --sobre todo gracias al capital simbólico y autoridad acumulados con su trabajo y prestigio en la historia-- que, en caso de divergencias, el Estado lo único que puede hacer es tratar de obstaculizar indirectamente el trabajo de esa institución y tomar represalias --por ejemplo, reduciendo el presupuesto de ésta.
 
Lamentablemente, algunos compañeros --a veces también por limitaciones culturales análogas--  ven intenciones subversivas políticas tras toda entrega de fondos extranjeros para iniciativas culturales. No saben o no pueden creer que un Estado puede dar ayuda económica a la cultura de otro sin pretender obtener cambios políticos en el país que lo recibe. No saben, o no quieren saber, que, por ejemplo, el gobierno alemán invierte decenas, cientos de veces más fondos en promover la divulgación de la cultura alemana en Francia o en Estados Unidos que en Cuba, y eso no quiere decir que esté haciendo un esfuerzo diez, cien veces mayor por derrocar al gobierno de Francia o Estados Unidos. Quiere decir que le importa mantener la presencia y prestigio de la cultura alemana en esos países. Porque ésa es una tarea cultural estatal que en los tiempos modernos todo gobierno tiene que asumir ante la nación.
 
¿Quiere eso decir que no existe la ayuda con segundas --o primeras-- intenciones políticas? No sólo existe, sino que es utilizada con frecuencia por algunos países en ciertas situaciones. Pero se la reconoce fácilmente, porque es una ayuda de contenido dictado o condicionado: "le damos este dinero para que publique este determinado texto o autor o sobre este determinado tema o con esta determinada orientación política, o para que publique textos o autores de nuestro país si cumple la condición de incluir, o excluir, este determinado texto o autor o tema."
 
Como es sabido, en el 2000 recibí una beca de la Fundación del Príncipe Claus de Holanda para continuar Criterios con la edición de los números 33 y 34. Entre los más de 350 trabajos traducidos ya publicados por Criterios, en ese momento había de autores de más de 20 países, pero ni uno solo de un teórico holandés, a pesar de que Holanda tiene figuras de fama mundial como Mieke Bal, Saskia Sassen, Teun Van Dijk y Jan Neederven Pieterse. Sin embargo, la Fundación del Príncipe Claus ni me exigió, ni me sugirió la publicación de ningún autor holandés, ni de ningún determinado autor en absoluto. Y en los números 33 y 34 financiados por ella no incluí ningún autor holandés. Y, a pesar de eso y a pesar de que ambos números, más que cualquier otro anterior, rebosan de textos y autores de izquierda --de Jameson a Cornel West, de Bourdieu a Wang Fengzhen--, a fines del pasado año me concedieron nuevamente una beca para continuar Criterios por dos números, y nuevamente no me pusieron condición alguna relativa al contenido de los números.
 
En lo que es ya algo anecdótico en casi medio siglo de vida cultural cubana revolucionaria, al cabo de tres años de cuasi-existencia, el Centro Teórico-Cultural Criterios no ha recibido ni una silla para sus oficinas y salas de conferencias ni un estante para su biblioteca. ¿Por qué no podría aceptar el financiamiento que el Instituto Goethe me ofrece exclusivamente para dotarme de sillas, mesas y estantes? ¿Qué efectos políticos nocivos ejercerían esos muebles sobre públicos oyentes y lectores? E pasado año fui invitado a la sede del Instituto Goethe en Munich; como siempre hago en el extranjero, expuse la necesidad de recibir información teórica actual y la imposibilidad de pagar los altísimos precios de libros y revistas académicos hoy en día, entre ellos los alemanes. ¿Cuál fue la respuesta? ¿"--Nosotros vamos a escoger y le vamos a enviar"? No: "--Por favor, haga usted la lista de libros y revistas que usted necesita y envíenosla."
 
Espero que, al igual que en el caso de la cultura qatarí y el actual gobierno de Qatar, también se sepa distinguir entre la cultura polaca y su actual gobierno, y entre éste y el Instituto del Libro de Polonia; entre la cultura alemana y su actual gobierno, y entre éste y el Instituto Goethe; entre el gobierno holandés y la Fundación del Príncipe Claus para la Cultura y el Desarrollo, y así sucesivamente en el futuro de Criterios, cuya antología de textos finlandeses de estética ecológica, por ejemplo, requerirá de la ayuda financiera de instituciones estatales finesas.
 
No parece de buena fe la afirmación de que no hay por qué preocuparse pues no se prohíbe la aceptación de ayuda de instituciones y asociaciones privadas europeas. Y es que cualquiera sabe que en buena parte de Europa --sobre todo la central y oriental-- el mecenazgo del sector privado, si apenas da para la creación intelectual local, mucho menos da para la promoción de esa creación en un pequeño país del llamado Tercer Mundo, y que, lamentablemente, donde ese mecenazgo privado es más fuerte, se interesa por lo espectacular que tiene recepción masiva o por lo que tiene un aura charmante de nobleza elitista, pero no por el austero pensamiento teórico (por ejemplo, en tres años el co. Omar González no ha podido conseguir de la generosa ArciNova una sola lira para financiar la tan necesaria antología del pensamiento italiano actual sobre el cine, con la  que Criterios en colaboración con el ICAIC continuaría aquellas valiosas publicaciones de Baldelli, Barbaro et al. que hizo el co. Alfredo Guevara en los 60).
 
Sigo considerando --como formulé tiempo atrás en la reunión del Museo de Bellas Artes con el Co. Pérez Roque-- que, si alguna institución cultural estatal europea hace caso omiso de la política de su gobierno y abre un boquete en el bloqueo, nuestra tarea como intelectuales cubanos no es convertirnos en los diligentes albañiles del autobloqueo, sino, todo lo contrario, demostrarle al mundo que nosotros sí somos capaces de separar los auténticos valores culturales de las variables coyunturas políticas cotidianas, que nosotros no tomamos a la cultura como rehén en los conflictos políticos, y que no confundimos las culturas nacionales, las instituciones culturales estatales y los partidos gobernantes de turno.
 
Todos los países de América Latina necesitan publicaciones teóricas con las características de las ediciones de Criterios, pero, por más de una razón, Cuba mucho más que ningún otro. Al cabo de 35 años de lucha solitaria por la existencia de Criterios en Cuba, espero que para todo el mundo resulte claro que si trasladara la labor editorial de Criterios a otro país es porque habría sido obligado a ello y no por los ahora socorridos motivos económicos personales o por desinterés respecto a la situación de aislamiento e indigencia informacionales que padece la mayoría de mis compatriotas en las múltiples  esferas del pensamiento teórico sobre la literatura, las artes y la cultura.