lunes 15 de octubre de 2007

Las tres victorias de Carlos Victoria.

Olga Connor, Especial / El Nuevo Herald. 7 de noviembre de 2004.

Esta es la semana de Carlos Victoria. Homenajeado en Cádiz y en Miami, por tres libros suyos que están siendo publicados al mismo tiempo, parece que a veces no le sucede nada y ahora son tres triunfos a una vez.

Bien lo merece, porque Victoria es un escritor persistente. Apenas publicó nada en Cuba, donde perdió todo lo que tenía guardado en gavetas en una sola tarde, confiscado por la Seguridad del Estado, y luego, de nuevo, otra tarde en que lo quemó todo antes de salir al exilio. A los 15 años fue premio de relato de ''El Caimán Barbudo'', pero su valía no vino a ser considerada realmente hasta que salió de la isla por el Puente Marítimo del Mariel, en mayo de 1980, a la edad de 30 años. Sembró entonces sus primeros textos en la revista publicada por aquellos escritores y artistas que salieron a la par que él, titulada precisamente Mariel, de la que fue coeditor, y cuyo espíritu vital y germinal fue su gran amigo Reinaldo Arenas.

Uno de aquellos textos, su cuento Halloween, que apareció en la revista en el verano de 1983, tuvo buena fortuna. Traducido al francés por la reconocida escritora parisina Liliane Hasson para la selección anual de ''Le Monde'' en 1985, publicado en su libro Sombras en la playa (Universal, 1992), ahora se reedita en Cádiz como todos los de ese libro, en la antología Cuentos, editor Fabio Murrieta (Aduana Vieja). En Cádiz se le rendirá homenaje durante la reunión de exiliados cubanos Con Cuba en la Distancia, mañana lunes 8 de noviembre a las 9 de la noche, en El Palillero, con el concurso del escritor y editor de Betania Felipe Lázaro.

En la Feria Internacional del Libro de Miami presentará dos libros el sábado 13, a las 10:30 de la mañana El salón del ciego (Universal), y a las 3:30 de la tarde, la editorial Pureplay de Los Angeles dará a conocer la traducción de su novela Puente en la oscuridad, premio Letras de Oro, con el título A Bridge in Darkness.

En la noveleta El salón del ciego, que le da título al libro de relatos publicado en Miami, se desarrolla una trama dramática en la sala de un ciego que sirve cerveza, donde se encuentran bebiendo un padre y un hijo inconscientes de su parentesco. Mientras, horrendos actos de repudio se realizan en las calles del pueblo, y entre el gentío la madre lo busca angustiada, pensando que ellos también serán repudiados, por el telegrama que trae en la mano de su hermana que les reclama por el Mariel. La narrativa incorpora aspectos muy propios del estilo que más caracteriza a Victoria, la del ser en su circunstancia, llevado y traído por caminos que no ha escogido. Es autobiográfico, y Victoria no tiene empacho en confesarlo.

''La familia de mi padre no tenía el menor contacto con nosotros. Uno de los relatos más autobiográficos, más cercanos a la realidad, es El salón del ciego. Yo tomo anécdotas mías y luego las envuelvo en ficción. Pero ésta sí es bastante cerca de la realidad'', explica Victoria. ''En el 94 fui a Cuba a conocer a mi padre, cuando yo tenía 44 años''. La idea de que su tía los viene a buscar es histórica, anota. "Pero en El salón del ciego la anécdota principal es falsa. Y sin embargo, podría haber ocurrido, ya que a mi padre le gustaba mucho beber y a mí también en aquella época''.

También hay alusiones muy gráficas a sus relaciones con amigos en La estrella fugaz, de El resbaloso y otros cuentos (Universal), que es parte de la antología de Cádiz. Guillermo Rosales, Reinaldo Arenas y Victoria, aparecen respectivamente como William, Ricardo y Marcos, uno de sus códigos onomásticos, en un cuento muy alegre y muy triste, sobre la muerte de sus queridos amigos.

Aunque ha publicado tres novelas, La travesía secreta, La ruta del mago y la ya mencionada Puente en la oscuridad, Victoria es reconocido como un cuentista excepcional, como lo fue Julio Cortázar, uno de sus favoritos, pero él, a diferencia de Cortázar es un autor más reflexivo que fantasioso. "Mi literatura es de reflexión. Pero eso también es un peligro y tengo que vigilarme a mí mismo, para que la reflexión no se vuelva un sermón''.

Victoria se empeña en comunicarse con el lector y serle fiel a la autenticidad, valor esencial que define su creación. No es en la forma novedosa o rebuscada, sino en el contenido donde pone la mira. Lo que escribió ya desde el invierno de 1984 en la revista Mariel podría definir su credo estético. "Uno de los objetivos esenciales de la buena literatura, desde Homero hasta la fecha, es poner al descubierto las complejidades del ser humano y sus variadas relaciones con su circunstancia. Donde sólo hay forma no hay literatura''.

Por eso se nota en él una afinidad con autores existencialistas en una época en que éstas no eran lecturas típicas en Cuba, o cuando fuera de Cuba triunfaba el realismo mágico latinoamericano, en los 70. Es la presencia de personajes con un sentimiento de extranjería en la tierra, de una visión desolada y angustiante ante una realidad incomprensible, y en búsqueda de algo que le dé sentido a la vida del ser humano, características de escritores como Albert Camus, por ejemplo.

''Me atraen la mayoría de sus libros, El extranjero, La peste, La caída. Pero lo más curioso es que nunca he visto a Camus como un modelo'', aclara el escritor. "Sencillamente, disfruto de la lectura de Camus, pero lo mismo te podría decir de otros escritores que me gustan muchísimo, y que son totalmente ajenos a mí. Por ejemplo, me encanta Joyce, que es el polo opuesto de lo que yo trato de hacer... Y Camus, puede ser, ya que me lo mencionaste, una de las personas con las que coincido... Un escritor genuino no anda a la caza de influencias, sino de identificación''.

Esa identificación la encuentra en Cuba con Lino Novás Calvo. ''Escribe sobre él mismo y sobre personajes atrapados en situaciones en las que no hay una salida clara'', explica. Pero como lector tiene muchos autores cubanos favoritos, José Lezama Lima, Virgilio Piñera y Alejo Carpentier entre ellos.

¿Cuando Victoria escribía en los 80 no sentía que hacerlo desde Miami era anatema para la gente que vivía fuera de Miami? ''Todavía lo siento'', responde. "Estuve consciente de esa etiqueta en los años 80 y lo estoy en el 2004. Pero no me importa. Yo vivo en Miami, ésta es la ciudad en la que escribo, es mi ciudad''.

Carlos Victoria ha muerto del 8 al 12 de octubre de este 2007 en Miami.


Del 8 al 12 de octubre de 2007 murió Carlos Victoria exiliado en la ciudad de Miami. Un suicidio con Tylenol al no llegar a recuperarse de una operación de cáncer en agosto pasado.

Fue el último vivo de los tres grandes de la generación del Mariel: Reinaldo Arenas, Guillermo Rosales y Carlos Victoria; y albacea de los dos anteriores. Los tres suicidas.

Cuba como obsesión y su obra reescritura de su vida. Primero en Cuba, sufriéndola, y luego del Mariel sin Cuba, sufriendo.

Se suicida a los 57 años sin terminar una novela donde el protagonista, con un nuevo rostro e identidad y la oportunidad de recomenzar su vida, regresa a Cuba del exilio.

En Cuba por supuesto casi nadie sabrá de la muerte de Carlos Victoria. Cómo casi nadie sabe de su obra o su vida. Para muchos Carlos Victoria nunca existió.

Su muerte ha sido comentada en algunos blogs por escritores cubanos en el exilio donde ha sido publicada su obra, por supuesto censurada en Cuba.

http://ultimosdiasfidel.blogspot.com/2007/10/como-un-modesto-homenaje-carlos.html

http://www.emanaciones.com/

domingo 14 de octubre de 2007

¿Derechos Humanos? Birmania, Cuba, Rusia, China... Naciones Unidas.

    

 

¿Derechos Humanos?

Birmania, Cuba, Rusia, China… Naciones Unidas

 

JUEVES 4 de OCTUBRE de 2007

 

 

 

Cada día se hace muy necesaria y urgente una reforma de Naciones Unidas para que su principal objetivo, la defensa de los derechos humanos en el mundo, pueda llevarse a cabo con eficacia, rapidez, ejemplaridad, sin los bloqueos, las corrupciones, manipulaciones, burocratismos, derroches y despilfarros que vienen teniendo lugar en dicho organismo internacional.  

 

Es hora de hacer frente a los continuados errores de Naciones Unidas.

 

 

Por Miguel Cancio

 

Desde al año 1962 en Birmania los dictadores militares en el poder, con el general Ne Win y su partido único, el todopoderoso Partido Birmano del Programa Socialista (BSPP), han tratado de imponer de forma ultrarrepresiva la fracasada y denominada Vía Birmana al Socialismo y que en teoría tenía como base una constitución que definía a Birmania-Myanmar como "República Socialista".

 

Tras la sangrienta represión de las movilizaciones prodemocracia de 1988 los militares cambiaron el nombre de Birmania por el de Unión de Myanmar.

 

Birmania-Myanmar, que se define y organiza como un Estado Federal, forma parte de la Península de Indochina (Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam) y tiene como   principales vecinos, y por este orden por la extensión de sus fronteras, a Tailandia, China, India, Laos y Bangladesh. 

 

La población de Birmania-Myanmar es mayoritariamente de religión budista (90%), seguida de los cristianos  y musulmanes. Hay del orden de 30 minorías étnicas siendo la mayoritaria la de los Birmanos o Bamas que representan el 70%, seguida de los Chan (8,5%), los Karen (6,2%), los Arakanais (4,5%) y otras. Los dictadores   vienen maltratando a minorías étnicas como los Karen y otras de forma muy violenta, y a los que no dudan en torturar, violar, utilizar para trabajos forzados, etc. Ello ha dado lugar a gran número de denuncias contra la violación de los derechos humanos pero también ante la Organización Internacional del Trabajo. 

 

Según El Mundo en cifras 2006 de The Economist, Birmania, con 677.000 kilómetros cuadrados, ocupa la 40 posición entre los países mas grandes del mundo en extensión (Rusia, Canadá, China, Estados Unidos y Brasil ocupan las primeras posiciones; España ocupa la 51 posición con 505.000 kilómetros cuadrados)  y la 24 posición en población con 49,5 millones de habitantes (año 2003). En el 2005 según la publicación El Estado del mundo. Anuario económico geopolítico mundial 2006 (informe francés traducido a varios idiomas en el que participa el Centro de Estudios y de Investigaciones Internacionales/CERI de París) la población de Birmania-Myanmar es de 50,5 millones de habitantes (la de España en el año 2007 es de 45 millones de habitantes).

 

Según el informe citado de The Economist, Birmania-Myanmar es uno de los países del mundo que tiene una mayor dependencia de la agricultura (el 4º país mas dependiente); forma parte de los países mas corruptos del mundo (ocupa también la 4ª posición junto a Chad entre los países mas corruptos del mundo) y de los que tienen el menor gasto en educación (es el tercer país del mundo que menos gasta, el 1,3% del PIB, junto a Indonesia y Srilanka que gastan lo mismo) y en sanidad (ocupa la 5ª posición de los que menos gastan con el 2,2% del PIB junto Congo y Laos).  

 

Sin embargo, frente a estos gastos muy bajos en sanidad y educación, Birmania-Myanmar ocupa las primeras posiciones del mundo en la dimensión de las fuerzas armadas. En concreto, figura en la décima posición con 488.000 miembros. En la Península de Indochina ocupa la primera posición y le sigue la nación comunista de Vietnam con unas fuerzas armadas de 484.000 miembros.

 

Su gasto público en Defensa es del 9,6% del PIB y el del Vietnam el 7,3%. Se trata de uno de los mayores gastos militares del mundo con relación al PIB. Las tiranías comunistas totalitarias de Corea del Norte y Cuba ocupan, también, las primeras posiciones en ejércitos más numerosos y en gastos de Defensa con relación al PIB mientras buena parte de su población debe de hacer grandes esfuerzos para comer, para hacerse con productos, medicamentos y servicios de primera necesidad.

 

A estos países comunistas, corruptos, marcadamente antidemocráticos y militaristas, en lo relativo al gasto militar, al ejercito (que tiene unas claras funciones represivas y de intimidación de la población) hay que unir a regímenes teocráticos represivos, militaristas, extremistas y corruptos como Irán (que quiere hacerse con la bomba atómica), Siria y Venezuela. La Venezuela neocomunista del extremista, ex golpista y procastrista Chávez, gracias a la subida del precio del petróleo, esta gastando miles de millones de dólares para armarse hasta los dientes por tierra, mar (¡submarinos!) y aire y para extender el neocomunismo. Lo que esta desestabilizando militarmente la zona en que se encuentra y donde actúan narcoguerrillas terroristas marxista-leninistas y vuelven a surgir otras que habían dejado de actuar (Méjico, etc.).

 

Birmania-Myanmar se encuentra entre los países pobres del mundo con 1.364 dólares de PIB por habitante (PPA-Paridad Poder Adquisitivo). Por ejemplo, Haití tiene 1.680 dólares, Cuba 3.000 dólares e India 3.100 dólares (la 113 posición de 167 países analizados en PIB por habitante en PPA) según datos facilitados por el Informe sobre el desarrollo mundial 2006 de Naciones Unidas y la citada publicación El estado del mundo 2006.

 

Birmania-Myanmar es el país que tiene la renta per capita mas baja de la Península de Indochina. Sus principales proveedores son Asia, China y Singapur y sus principales clientes Tailandia, India y la Unión Europea. En concreto, la China comunista es uno de sus principales valedores y prestamistas, suministradora de armas y le compra gas por un valor de 3000 millones de dólares, la principal fuente de divisas. Myanmar, además de gas, vende madera (sin preocuparse por la deforestación) y minerales.

 

Continúa la represión asesina en Birmania-Myanmar

 

Los dictadores militares de Birmania-Myanmar en el año 1988, y ante las masivas demandas democráticas de la población en las que los monjes budistas han sido y siguen siendo la gran referencia ética, no dudaron en ordenar disparar contra la población y mataron a más de dos mil   personas. En 1990, la junta militar de Birmania  perdió las elecciones por muy amplia mayoría frente a la Liga Nacional para la Democracia (NLD). Los militares no reconocieron el resultado de las elecciones y arrestaron a la mayoría de sus líderes entre los que figuraba la premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi, hija de el general Aung San, fundador del ejército, figura de la libertad y una de las figuras principales de la historia birmana del siglo XX. Otros lideres de la NLD huyeron al extranjero y formaron un gobierno en el exilio.

 

En la actualidad, a finales de septiembre 07, de nuevo los monjes budistas con los pies desnudos y con sus hábitos y oraciones, han desfilado por las calles y han movilizado a cientos de miles de personas para exigir cambios democráticos al régimen militar, ultrarrepresivo, corrupto y narcotraficante. Birmania-Myanmar forma parte, junto a Tailandia y Laos, del Triángulo del Oro del   cultivo de opio y de la producción de heroína blanca. 

 

Los dictadores militares, cuando estoy escribiendo este escrito (viernes 28 de septiembre 2007), ya han provocado 9 muertos y numerosos heridos al ordenar al ejercito, a las fuerzas represivas disolver a tiros las manifestaciones pacíficas presididas por los monjes budistas y que una parte de ellos han sido golpeados y detenidos (100). Entre los muertos figura un conocido fotógrafo japonés de 50 años de la agencia AFP y al que se disparo a corta distancia cuando cubría las manifestaciones. Se ha difundido un video donde se ve a un soldado disparar a muy corta distancia contra el fotógrafo japonés. El gobierno japonés ha protestado y ha pedido que se abra una investigación.

 

Manipulación de la paz y de lo que se tercie

 

La cúpula dirigente de la dictadura militar de Birmania-Myanmar, que se ha denominado Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo (SPDC), en su credo titulado "Metas y Objetivos del Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo" señala cuatro objetivos políticos. El primero que cita es el de conseguir "La Estabilidad del Estado, la paz y tranquilidad".

 

Como se ve, los dictadores militares se apuntan a la manipulación y contaminación mas descarada y, a pesar de llevar 45 años en el poder imponiendo una férrea, sangrienta y represiva dictadura, no dudan en hablar de paz como en su día Hitler (líder del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, que tenía la bandera roja, empleaba el mismo termino de "camarada" como los comunistas, celebraba la fiesta obrera del uno de mayo y que dijo ¬Hitler en Mi Lucha- que aprendió mucho de la propaganda puesta en marcha por Lenin y los bolcheviques) y   Stalin que firmaron en Moscú, el 23 de agosto 1939, en nombre de la paz, de la no agresión, el Pacto germano-soviético por medio de Molotov, hombre de confianza de Stalin y que participo muy activamente en las purgas estalinistas, jefe de la Internacional Comunista y Comisario del Pueblo para los Asuntos Extranjeros y de Ribbentrop, ministro de asuntos exteriores de la Alemania Nazi.

 

Antes, también, en nombre de la paz Chamberlain (primer ministro de Inglaterra) y Daladier (primer ministro de Francia) firmaron con Hitler y Mussolini el llamado Pacto de Munich (29-30 de setiembre 1938).   Los Milosevic y otros genocidas en Yugoslavia, Admaninejad en Irán, los terroristas de ETA, FARC, etc., no dudaron, ni dudan en hablar de paz al mismo tiempo que han promovido y siguen promoviendo y legitimando el terrorismo mas asesino.

 

Los dictadores militares de Birmania-Myanmar, a pesar de que su país figura por su culpa entre los mas pobres del mundo mientras que ellos se hacen inmensamente ricos, también, señalan entre sus principales objetivos, además de los de paz, los de desarrollo y modernización e, incluso, el de mejorar la moral, la moralidad de toda la nación (el primero de los objetivos sociales del Credo Dictatorial birmano anteriormente citado y donde, también, figura el objetivo de: "mejorar el prestigio nacional, la salud, condición física y educación de toda la nación").

 

Bush y Sarkozy piden medidas duras contra los dictadores birmanos

 

Ha tenido que ser el presidente Bush en la Asamblea Anual de Naciones Unidas el que levantara su voz y exigiera medidas firmes para condenar la represión y luchar por las libertades, por la democracia en Birmania-Myanmar y en la Cuba comunista.

 

Las fuerzas represivas cubanas, cuando se esta produciendo la represión en Birmania-Myanmar, han detenido de nuevo a la líder cubana Marta Beatriz Roque (firme defensora de democracia ya y con garantías para Cuba) junto a 40 cubanos que, como los monjes budistas y la población birmana, tomaban parte en acciones pacificas de protesta de unos 200 cubanos en varios puntos de Cuba para exigir un trato digno a los presos políticos y cuya situación es preocupante. Estas detenciones se producen cuando el presidente Zapatero, tras la intervención del presidente Bush en la Asamblea de Naciones Unidas, ha hecho unas declaraciones claramente favorables a la tiranía comunista totalitaria cubana y cuando su Secretaria de Cooperación Leire Pajín al frente de una importante delegación esta en Cuba legitimando aún mas esta tiranía comunista.

 

Al presidente Bush se han unido líderes occidentales como el presidente Sarkozy (que recibió a alguno de los principales líderes birmanos en el exilio), y otros que han pedido que cese la represión en Birmania-Myanmar.

 

Rusia y China dicen que la represión birmana es un problema interno

 

Sin embargo, Rusia y China, que tienen capacidad de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y lo mismo que sucedió en los casos de Kuwait, Irak, Yugoslavia, Kosovo, etc., dicen que la nueva represión de la dictadura militar birmana se trata de un problema interno. Tanto en Rusia como en la China comunista, donde se violan muy gravemente los derechos humanos, los actuales dirigentes de dichos países consideran de forma muy positiva a los crueles genocidas Stalin y Mao, responsables de    decenas y decenas de millones de muertos, responsables de Gulags, de campos de concentración y reeducación en los que torturaron y mataron a millones de personas.

 

Naciones Unidas debe ser reformada. Los organismos internacionales deben apoyar a los que luchan por la libertad y los derechos humanos

 

Naciones Unidas ha sustituido la Comisión de Derechos Humanos con sede en Ginebra (Suiza) por la Comisión de Derechos Humanos en la misma sede. Esta reforma ha sido completamente fallida, pues, el Consejo, al igual que antes la Comisión, sigue en gran parte controlada por países que de forma sistemática vienen violando muy gravemente los derechos humanos.

 

Una de las primeras medidas que ha tomado el Consejo es considerar que la tiranía comunista totalitaria cubana no viola los derechos humanos y cuando la Comisión , de forma muy tenue y con muchos matices, había considerado que sí los violaba. Tanto la tiranía militar birmana, que lleva dictatorialmente en el poder desde 1962, como la tiranía comunista cubana, que lleva totalitariamente en el poder desde 1959, se han opuesto a que el comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos cumpliese con su deber en dichos países. Sin embargo, Naciones Unidas, ante esta provocación contra su representante por parte de ambas tiranías, no ha tomado medidas firmes frente a Birmania-Myanmar y Cuba.

 

Naciones Unidas, Unión Europea, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA de la que forma parte Birmanaia-Myanmar desde 1997), las Cumbres anuales de la ASEM (Encuentros Asia-Europa. La última Cumbre se celebró en mayo 2007 en Hamburgo-Alemnia), los principales organismos nacionales e internacionales implicados deben tomar medidas para exigir a Birmania-Myanmar el respeto a los derechos humanos, democráticos y ciudadanos, y para defender a los que en Birmania, Cuba y otros países luchan activa pacíficamente por los derechos humanos, por las libertades democráticas.

 

Cada día se hace muy necesaria y urgente una reforma de Naciones Unidas para que su principal objetivo, la defensa de los derechos humanos en el mundo, pueda llevarse a cabo con eficacia, rapidez, ejemplaridad, sin los bloqueos, las corrupciones, manipulaciones, burocratismos, derroches y despilfarros que vienen teniendo lugar en dicho organismo internacional.

 

Las principales Comisiones de las Naciones Unidas, como por ejemplo la de Seguridad, Derechos Humanos, Desarrollo Humano, etc., no pueden estar en manos de países   que violan, gravemente y de forma  permanente, los derechos humanos.

 

Por poner un ejemplo, el importante dirigente comunista cubano Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular cubano (parlamento cubano), ha llegado a ser presidente del Consejo de Administración del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD).

 

Izquierdistas, fundamentalistas, corruptos, demagogos, oportunistas, tecnócratas sin escrúpulos, nomenklaturistas (y aspirantes) se han puesto de acuerdo para tomar los principales organismos, programas y proyectos de Naciones Unidas y para conseguir así gran influencia en la política internacional y grandes tajadas materiales e inmateriales para ellos, sus familias, amigos, grupos, fundaciones, ONGs y otros muchos organismos a los que pertenecen y para sus fuerzas, partidos, regímenes dictatoriales, fundamentalistas, represivos y corruptos.

 

 

 

jueves 6 de septiembre de 2007

UNAS IMAGENES MUY VIEJAS CON UNAS ALAS ENORMES

…EL TIEMPO NO PASA, Y NOS VAMOS PONIENDO…








Hola,
acá está el video de Nassiry Lugo en Youtube: http://youtube.com/watch?v=2j-THYa5z1Y
Pienso en el poder definitivo del medio: la tele, porque este video (más aún la canción) es tibio con respecto a muchas cosas que se han producido en cuba desde la década de los 80´s.
supongo que tiene que ver con temas de representación y literalidad. bueno, el video está bien, pero temo que terminen por convertir en a Nassiry Lugo en músico de culto, cuando en realidad su propuesta siempre ha coqueteado con cierta idea de libertad y permisividad en cuba. hay gente que le ha ido peor. y sí es cierto, no me interesa lo mas mínimo Moneda Dura.
dejando de lado el objeto del problema (uno entre tantos posibles, una especie de lotería buena que hizo de PM , por ejemplo, cine de culto) es vital que quiero dejar claro que estoy de acuerdo en la polémica y las voces que levanta la censura, pero contra el ejercicio de limitación y no a favor de enaltecer propuestas particulares que de alguna forma se han mantenido con cierto oportunismo perenne en los medios.
todo el mundo se acuerda de santa bárbara cuando truena.
BesitosClarin

Videoclip Mala Leche de Nassiry Lugo de Moneda Dura


Capítulo I. Se inicia la batalla.

¿Por qué, cubanos?
El amor es ciego, pero el estómago no. Política cultural y mala leche; guión y puesta en escena:

¿Adónde vamos?

Juan Carlos Redoba

2007 pasará a la historia cultural y social cubana como el año en que la gente decidió dejar de callar. No bien terminada “la guerra de los correos”, transcurrieron apenas unas semanas para que se encendiera otro debate abierto que tiene como soporte la vía electrónica. Dejar de callar no ha sido sinónimo de una postura anárquica, del mero aleteo propio del náufrago desesperado, o de la catarsis adolescente que al confesar, duerme. No. En estos meses se han discutido cuestiones determinantes para la agenda que informará el futuro de este país.
Como parte del debate actual, o tal vez de forma tangencial a él, escuchamos las palabras de Eliades Acosta, encaminadas a conseguir una sociedad más participativa, más descentralizada, más “vocal”, en el sentido de que la gente se pronuncie y se escuche, sin represión y sin reservas.
Vemos que el diseño de la política cultural de la Revolución sigue siendo coherente, bastante irrefutable. El problema está en que una cosa es la chiva y otra, los veinte pesos. O, como gustaba recordar Gutiérrez Alea: El guión del socialismo es perfecto, suena precioso; el problema está en la puesta en escena.
No son pocos los ejemplos que demuestran cómo, en el diario bregar de la cultura, las instituciones niegan la lucidez y la apertura con que se sigue expresando esa política. Y ello es triste, porque varios creadores llegan a pensar entonces que política cultural es intercambiable con parole, parole, parole, y no con la resolución concreta de los problemas concretos.
Un ejemplo: la Televisión Cubana acaba de vetar la transmisión del video Mala leche, que para el tema musical homónimo realizara el compositor y cantante Nassiry Lugo. La razón fundamental parece ser que la Televisión no quiere contravenir la decisión que tomó alguien, evidentemente de forma presurosa e irracional, en la dirección de la Radio. Entonces, el ICRT no quiere devenir una suma de contradicciones: si “alguien” de la radio (una instancia o entidad imprecisa y vaga como el vapor) dio como no transmisible el tema de Nassiry, ¿cómo la Televisión va a pasar el video? Esto, en el escenario de un programa tan prestigioso como Lucas, que acaba de cumplir toda una década de valorización del género, y que ha supuesto una atendible alternativa lingüística incluso para la propia Televisión. Se han escuchado los criterios del director y el crítico del programa, ambos intelectuales con la Distinción por la Cultura Nacional, gracias a muchos años de tenacidad en la defensa y el beneficio de nuestra cultura, pero al final de poco han importado. La consternación del artista tampoco ha servido de mucho.
Quizás no sea yo, realizador con escasas horas de vuelo, apenas tres videos realizados, el más indicado para compartir con ustedes estas ideas. Pero lo cierto es que pasan semanas y semanas, y por mi proximidad al espacio, he sabido que se aplaza hasta el infinito una respuesta razonable al problema. Sé que la gente del programa ha preferido discutir el asunto al interior de la institución, pero, como desde afuera me percato de que al interior de la institución significa callen para siempre, quisiera compartir con ustedes estas reflexiones.
Mala leche se inserta en el CD Alma sin bolsillo, el que, por consenso de la crítica, viene a ser el disco de madurez de la agrupación Moneda dura. Este disco incluye temas tan excepcionales como Y no hago nada, donde el personaje vocal de la canción, el propio Nassiry, yo mismo, o posiblemente quien en este minuto lee, se confiesa impotente frente al mercadeo de la carne. Y no hago nada resulta el testimonio hermoso, vibrante (“mi amor es ciego, pero tu estómago no”), de la impotencia que sentimos de pronto todos aquellos cubanos que crecimos con atención a un grupo de valores, también para nosotros sagrados, y hoy comprobamos que el amor puede valer cinco dólares, o quince, o treinta, o cincuenta. Ella al final se va a marchar, y “mi amor no puede pagarte un avión; mis manos no pueden alcanzar tu ilusión…Y no hago nada”.
El video Mala leche, por su parte, ha sido estimado, con prontitud, por los especialistas más cercanos al programa, como el video más importante y rotundo del también realizador Nassiry Lugo. En un momento en que la radio transmite los surcos más “problemáticos” del disco, algunos de los cuales integran ya los hits parades, en una política inteligente que naturaliza la crítica como ese proceder que contribuye y mejora las cosas, llama la atención el ensañamiento con un tema como Mala leche, que, al lado de los perfectamente radiables, resulta incluso medio ingenuo. Evitando las contradicciones, el ICRT incurre en las mayores paradojas de su historia.
¿De qué va Mala leche? Por encima o por debajo de todas las descripciones puntuales, el tema tiene dos ideas básicas: a las cosas que no funcionan socialmente no les adicionemos, por favor, el mal trato y el atropello. Y dos: coño, si somos cubanos, si alimentamos un proyecto que se quiere superior, en bien del hombre, ¿por qué no nos tratamos como hermanos, y hacemos aflorar lo mejor de nosotros, de nuestra tradición de solidaridad, de fraternidad? El cantante llega a confesar que le late el corazón, de modo muy especial, y emotivo, cuando le dicen cubano. El tema lo que suda es nobleza, todo el tiempo.
¿Quién puede negar que la mala leche efectivamente nos hace mucho daño, social y éticamente? Sólo aquellos enternecidos con el modelo feliz y falaz del realismo socialista, para el cual el mundo se podía estar cayendo pero igual, no pasa nada, este es el mejor de los mundos posibles. Sólo los asalariados dóciles que repiten la felicidad rosa, hoy incierta entre nosotros y en todas partes del mundo. ¿Alguien puede explicarme por qué la nobleza y el afán de contribución de Mala leche son “contrarios a la política cultural de la Radio y la Televisión”?
No sé si me estaré volviendo un necio, no sé si a fuerza de pensar con cabeza propia me he convertido en un “traidor”, pero no creo que sea esa política de exclusión la que ayude ahora mismo. ¿Vamos a convertir a Mala leche en el próximo PM, aquel documental ingenuote estigmatizado en los años sesenta, y que hoy, al volver a verlo, lo que nos da es gracia? ¿Estamos ante el nuevo PM? Ya la gente busca denodadamente Mala leche; trata de grabarlo por su cuenta y riesgo. Claro, porque el que prohíbe, sobre todo el que prohíbe con argumentos primarios y falibles como la espuma, lo que consigue es desatar una verdadera avidez por el motivo de la sustracción. Estamos convirtiendo a Mala leche en un héroe contrario, secreto, extraño, prohibido, cuando pudo ventilarse entre nosotros, con el debate nuestro, a ver si extirpamos toda esa mala leche que nos lacera e inhibe lo mejor de nosotros. Nassiry Lugo ha visto transitar a Mala leche del afán de aportación crítica al estigma y el demonio.
Por cierto, a lo largo de estos diez años, no es el primer video satanizado a la primera en la escena de Lucas. Trabajos muy interesantes como La pelota de la suerte, Levántate y anda, o Problema, fueron prohibidos en su día. La pelota… fue censurado porque, aguanten la carcajada, aparecía una pelota azul con estrellas amarillas, y entonces se estimó que el clip era una loa a la Comunidad Europea, en un momento en que las relaciones con Europa se hallaban enrarecidas. ¡Qué terrible para los realizadores el hecho de que el día en que el productor fue a la tienda, sencillamente a comprar una pelota, cualquier pelota, nuestras shoppings vendían una loa a la Comunidad Europea, todo un objeto semióticamente subversivo! ¡Qué desdicha! En el caso del segundo, la no-razón fue la siguiente: en él pelean un perro negro y un perro blanco. Sí, por eso. Parece una sinrazón kafkiana. Pero en el tercero, sobre todo porque el rapero, René, decía en algún momento: “Cabrón, cabrón”. Sin embargo, pasaron los meses y al menos uno de esos tres videos pudo ser rescatado, se estrenó y criticó debidamente en el espacio, y al término del año fue premiado entre los más significativos. Los otros dos permanecen en el silencio sospechoso, y lechoso, donde ahora clasifica, extrañamente, Mala leche.
Y conste que los realizadores nos hemos enterado de estos “argumentos” a nivel de pasillo, pues, que yo sepa, el programa nunca ha recibido razonamientos atendibles al respecto. Y nos preguntamos: ¿Cómo un acto de censura, absolutamente desconsiderado con los realizadores, con las disqueras, con los espectadores, absolutamente irrespetuoso; cómo un acto de violencia tal frente a la expresión natural y la circulación de las ideas puede no explicarse siquiera, en otro acto de despotismo y desconocimiento de la gente que trabaja con entereza en este país hace tantos años?
¿Por qué, cubanos? ¿Por qué torcemos lo que es diáfano y bueno? ¿Por qué les volvemos los días más difíciles a quienes hace mucho tiempo que fundieron su suerte con la suerte mayor de nuestro país y nuestra cultura? ¿Por qué esta mala leche contra la creación genuina que sencillamente da la espalda al triunfalismo y la paleta rosa, para abrirse a una visión del mundo sustentada en el beneficio de la polémica, la discusión, y la verdad entrevista por todos? Alguien puede explicarme, cubanos, ¿por qué?
Ojalá estas reflexiones lleguen al buzón de Eliades Acosta, o al del Ministro, a ver si nos tiran un cabo.
Habría que preguntarles:
Así, con la censura doblemente irracional, ante la que no pasa nada, ¿así es como vamos a levantar una sociedad más participativa? Nadie responde al realizador: ¿Qué puede estar pensando Nassiry Lugo en este mismo momento? ¿No lo estaremos invitando, con la necedad y la obcecación, a que se pague un avión?

Capítulo II. Llegan los refuerzos

Hola a todos!
Les hago llegar los mails que he recibido en estos dos días. Muchas gracias a los cuatro. Espero nuevos criterios, en cualquier sentido, pues sería bueno, al final, entregar un file con todas nuestras protestas alrededor de un "congelamiento" impropio, bruto, absurdo.
Saludos,
Juan Carlos.

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Juan Carlos, estoy 400% de acuerdo contigo. Solo un apunte: si muchos tenemos email, otros menos Internet y muchos mas lectores de DVD en casa, para que pedirle peras al olmo? Hagamos una industria audiovisual cubana cimarrona, libertaria, explosiva, por encima o debajo del ICRT y sus aletargadas decisiones. Usemos la tecnologias - alla los tristes censores- para ver, escuchar y disfrutar las imagenes y voces de nuestro tiempo. No tenemos mas derecho a esperar.
recibe un saludo,

Abelardo Mena
Curador de arte
Cuba Avant Garde
www.cuba-avantgarde.com

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Juan Carlos, a mí me llegó lo de Mala leche... por una tercera persona. ¿ a tí te interesa que lo ponga en mi blog? Yo como norma publico lo que sus autores me autorizan o cito lo que está publicado en otra parte....
Gracias. Si no estás de acuerdo, no importa, mi deber es preguntar.

Rosa Ileana Boudet
http://rosaile.blogspot.com

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Brillante, surcribo todo eso 100% y si lo "descongelan", cuenten conmigo para pasarlo por De Nuestra América.
Exitos,
Frank Padrón.

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juan carlos; no te conozco, estoy entre los destinatarios de tu mensaje; te escribo esta nota: si lo que dices es cierto, si MALA LECHE -el video clip de nassiry- está prohibido en la televisión cubana, si esto es verdadero e hiciera falta un "voto" personal para que tranquilamente se transmitiera el clip en cuestión sin tanta comemierdería, TE DIGO QUE TIENES MI VOTO PERSONAL, INDIVIDUAL, E INTRANSFERIBLE; ví el video; LO VÍ HACE UNOS DÍAS POR LA TELE por eso te escribo al principio "si lo que dices es cierto", porque lo ví por la tele...
si por otra parte estás queriendo denunciar a los que aquí en cuba abiertamente llamamos hijos de puta con poder, y que según mi humilde criterio personal y callejero, sólo piensan en su estómago, y se cagan (castellanamente hablando) en el pueblo que representan, pues te digo; CUENTA CON MI VOTO TAMBIÉN.
te aclaro que hablo de los hijos de puta que tienen poder en los medios de difusión nacional -como la televisión-, de eso estamos hablando, no?, de "los medios"?!.
Y TE ACLARO SOBRE TODO QUE NO DIGO DE NINGUNA MANERA QUE TODOS LOS QUE TIENEN PODER EN LOS MEDIOS SON HIJOS DE LO QUE DIGO, DE NINGUNA MANERA DIGO ESO, OK?!
y si en última instancia tratas de decir que estás denunciando que está mal que tanta otra gente que trabaja en "los medios" apoye ordinariamente siendo prostitutas pasadas por agua a los hijos de puta corruptos, incultos, y reaccionarios en cuestión que se "visten de rojo" y tienen el culo y el cerebro en el capitalismo más cochino, picúo y ramplón, si tú estás diciendo que no debería existir tanta "prostitución", o sea, corrupción en "nuestros medios" y que debería terminar la base social de apoyo para los hijos de mala leche que son capaces de censurar lo que les dé la gana mientras tienen la puerta abierta a un chorro de mierda pseudocultural para ver si se le llena en cuba el cerebro de vómito a la gente; SI TÚ ESTÁS DICIENDO QUE ÉSO NO DEBERÍA TENER APOYO EN CUBA, PUES TE DIGO QUE TAMBIÉN TIENES MI VOTO.
si por otra parte este correo tuyo que ha llegado a mí es una "máquina" -sabes lo que quiero decir con "máquina" si eres cubano- PUES TE DIGO IGUAL QUE LO QUE AQUÍ DIGO LOS QUE ME CONOCEN SABEN QUE ASÍ PIENSO...
y el viedo de nassiry está bueno!

iskánder. (dir. film Mañana)

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Estimados Realizadores:

Mediante la presente, hago constar mi malestar por sus hirientes correos, debido a que no acaban de entender que cada vez que decidimos no transmitir uno de sus videos, es una jornada verdaderamente dolorosa. Ocurre que muchas veces debemos tomar esas medidas por el bien del país, o sea, de ustedes mismos, de nosotros, de todos. Sepan que no dudamos de su talento y entrega, de sus condiciones como Revolucionarios, así como de su férrea entrega a la mas noble causa, esta que hoy construimos y de la que son ustedes parte vital.

Duele que nos llamen censores, cuando apenas somos guardianes de nuestras conquistas. Muchos de esos trabajos pospuestos no se han hecho en el momento adecuado, pero es muy posible que para el primer quinquenio del próximo siglo, hagamos un especial en la programación de verano, con la oportuna comparecencia de los nietos de ustedes, que expondrán, sin censura alguna, cada punto relevante de su realización. Es oportuno adelantarles que tales puntos deben estar claramente testamentados y avalados por dos testigos, medida tomada, sobre todo, para evitar en el futuro "lecturas equivocadas".

Nótese que digo pospuestos y no censurados, porque Censura es una palabra que quedó atrás en nuestro país hace casi medio siglo, el mismo tiempo que nos dista de tantos otros males, afortunadamente superados.

En base a sus inquietudes y demostrando en tal sentido que somos receptivos a todas las demandas que hacen, hemos elaborado una lista de puntos a tener en cuenta a la hora de hacer un videoclip con la finalidad de ahorrarles posibles incomodidades.

1- La temática será libre, pero se le dará prioridad a las que de una manera menos creativa exalten nuestras conquistas
2- La duración debe ser como máximo de 3 minutos, pero se harán excepciones con los trabajos que exalten de una manera menos creativa nuestras conquistas, que no podrán exceder los 20 min
3- El máximo de nalgas moviéndose en primer plano no debe superar la treintena. No habrá excepciones en este punto. Debemos evitar a cualquier costo la vulgaridad y la grosería, tal como se ha planteado en las demandas que ustedes mismos y nuestros espectadores hacen.
4- En caso de ritmos cuestionados como el reguetón, se ha determinado que deben evitarse las luces flasheando y la edición trepidante, porque son estos recursos los que generan malestar a nuestros espectadores, tal como evidencia la encuesta realizada por nuestro centro de investigaciones. Cuando se evalúo este punto, se hizo una proclama en contra de los comentarios elitistas de un grupúsculo al servicio del enemigo, que acusaba de vulgares a nuestros artistas cultivadores de tan dignos géneros y que participan en cada tribuna, actos de condecoración y homenajes llevados a cabo por nuestras organizaciones políticas y de masas.
5- Lograr un óptimo aprovechamiento del baile, pues creemos que, muchas veces, por querer asumir esas posturas críticas que tanto mencionan, el espectador pierde la oportunidad de disfrutar de uno de nuestros mas grandes patrimonios culturales. Sí quisiéramos ser impositivos, les diríamos que sólo se permiten videos de baile, pero no es política de nuestra institución medida dictatorial alguna. No obstante, les hacemos saber que videos en los que aparezcan los intérpretes del tema musical, alternando (únicamente) con escenas de baile, saldrán al aire al día siguiente de su entrega en la redacción de musicales y tendrán 15 salidas al aire por semana, otra muestra de nuestra apertura al arte que potencie lo auténticamente nacional.
6- Retomar la tradición, cada vez más en falta, de parejas a caballo o al borde del mar en plena puesta de sol, ausencia sumada a otras como la de Modelos en piscinas disfrutando de nuestro clima; infidelidades (siempre y cuando tengan un final feliz y sea él quien engaña a ella ) o de nuestros tragos típicos como el mojito y el daiquirí en manos de los artistas. Es preciso acotar que en este último caso se debe evitar la aparición de marcas.
7- Cada video debe incluir, antes de que comience, una pantalla negra donde se exponga lo que quiso decir el artista, también para evitar "lecturas equivocadas". La exposición debe ser breve, pero concisa, y es muy probable que forme parte de un tabloide, cuyo lanzamiento está previsto para la próxima feria del libro como parte del programa de fomento de" la lectura"
8- Evitar la presentación de rostros tristes. No hay razón para dar una imagen trastocada de nuestra realidad, que es la de un pueblo alegre, un pueblo que, pese a las adversidades, disfruta de nuestras conquistas, un pueblo que hoy hace trincheras y mañana dormirá en ellas para siempre, pero con la satisfacción del deber cumplido y una sonrisa en su rostro.

Por nuestra parte, esperamos que esta guía sea del agrado de todos y les facilite el trabajo-

les saluda,

Revolucionariamente

El asesor

P.D: Hay dos palabras que el corrector ortográfico me marca como incorrectas. Son ellas Reguetón y Revolucionariamente, les pido disculpas si la razón de ello es que están mal escritas.

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Amigos;

He leído, no con mucho asombro un comentario sobre el programa Lucas, y la censura de la que ha sido recientemente victima Nassiry Lugo y su video clip Mala leche. En lo personal pienso que es un video hermoso, con una muy buena idea y realizado con una ternura muy especial y un delicado juego con referentes y asociaciones. Es un trabajo serio, de excelente factura y muestra ingenio y evolución en lo referente al desempeño como realizador de Nassiry, y sin mala leche, ni banalidades, ni demasiados subterfugios que denoten intentos hirientes, ni complicaciones dramáticas que provoquen la injusta censura.

Cierto es que hace ya un tiempo este debate que viene ocurriendo en el ciberespacio ha ido salvando ausencias en los territorios de la comunicación y el diálogo y por eso me aventuro en esta oportunidad a dar mi opinión y mi valoración al respecto de este y en algunos casos en los que con tristeza he visto envuelta mi obra.

Por suerte, y también gracias al equipo de trabajo que siempre me acompaña los ejemplos que citare son solo 3 en medio de mas de 30 clips por mi realizados, pero la verdad siempre es amable contarla, y quiero compartir con ustedes mi experiencia.

No es este el primer caso de censura a un video clip, hace ya algunos años, otro video a Moneda Dura sufrió igual suerte, me refiero a Lola, un tema para el cual dirigí un video que tampoco fue transmitido por la TV nacional. Nunca, y de eso han pasado ya 6 años, a mi se me dijo cual era la causa de la censura, nunca institución o persona alguna me llamaron para explicarme las causas que provocaron tal decision sobre ese material, y tuvo mi incomprensión de entonces que conformarse con comentarios de pasillo, murmullos, informaciones nada concretas que comentaban que la causa de la censura estaba en la presencia de un travestí como protagonista no solo de la acción del clip, sino también del tema, y eso que el audiovisual narraba la historia de un muchacho que al recibir una invitación a una fiesta de disfraces decide vestirse de travesti, sin mas consecuencias ni dobles intenciones.
Al llegar el, ataviado con esas vestimentas en la fiesta estaban monjas, monstruos, príncipes, guerreros, enfermeras, caballeros medievales… en fin, disfraces y mas disfraces. Todo narrado desde una perspectiva muy ingenua, divertida, sin dolor.
Entonces, la censura elimino el clip de la TV y el tema de la radio, aunque para mi asombro, en otros programas de la misma televisión nacional seguían La Pía, Margot y tantos otros personajes humorísticos valiendose de la transformación o el travestismo como vía para provocar la risa, el disfrute.
Ese clip ese año, (y no es que crea demasiado en los premios) obtuvo el premio Caracol que otorga la UNEAC, el PREMIO VITRAL del Movimiento Nacional de Video, el premio LUCES DE LA CIUDAD de la Asociación Hermanos Saíz, el LUCAS, en la categoría de Música Rock, convirtiéndose así en el ganador de todos los eventos que premiaban la categoría Clip en el país, y sin embargo, el publico para quien se había realizado nunca pudo verlo. Esa fue mi primera experiencia con la censura, y desde entonces conocí y me preocupo bastante el término.
Tiempo después, tuve la suerte de dirigir para la agrupación Azúcar Negra, cuando aun era Hayla su vocalista, el tema era Andar Andando y era una especie de grito de esperanza a favor de la paz mundial y el clip fue inspirado y creado como homenaje a luchadores por la paz del mundo, y aparecían en el, como parte de las imágenes los rostros de muchos. Entonces una nueva censura impidió que apareciera en el clip el rostro de Juan Pablo II, quien ya había visitado nuestro país y había sido recibido por nuestra máxima dirección y su visita, ahora en CD ROOMS y postales, aun repleta estantes de venta en kioscos para turistas o interesados, como un recuerdo mas de los momentos gloriosos o reivindicadores de nuestra historia.
La dirección de la Televisión Nacional determino que ese plano no debía estar en el clip e inconsultamente mando a reeditarlo y eliminar ese plano de la versión que seria transmitida. Un error doble, que además supera los mínimos contenidos éticos en tanto violentaron un material creado, sin siquiera comentarlo con su director ni sus productores.
Mas que mi queja, mi dolor me hizo indagar un poco mas esta vez y tampoco recibí respuestas, solo el silencio de los que no saben la necesidad de las respuestas acompaño esta nueva desilusión y esta nueva incomprensión sobre mi trabajo.
Ya la censura había tatuado de alguna manera mi existencia, algo para lo que no estaba preparado, ni alerta, porque siempre he estado conciente de lo necesario que es el arte en un proceso social como el que nos involucra a todos y no es mi necesidad la critica vacía ni la queja por gusto, además, y lo digo desde la mas absoluta sinceridad, no es para tanto.

Mucho más recientemente, la Federación de Estudiantes Universitarios me encargó la realización de un clip homenaje que marcaría la campaña por los festejos del aniversario de la institución y me sentí realmente halagado. Era un trabajo difícil, intentar conseguir honrar a tanta historia valedera y hermosa; era un reto, pero lo asumí encantado y feliz, primero por el motivo y también porque la hermosa canción escrita por Buena Fe para la ocasión me pareció justa, sincera y muy oportuna. El encargo, hecho a mi por el ICAIC, enseguida desencadeno su aparato productivo y empezó el trabajo, para el cual escribí un guión preciso, para que fuera valorado por todos los que debían aprobarlo, fue sometido a análisis de todo tipo y en algunas ocasiones el dialogo y el trabajo en equipo propiciaron cambios, variaciones y sugerencias que fueron debidamente estudiadas y analizadas por todos y definidas desde el concepto y la creación. Después de un tiempo de valoraciones, finalmente fue aprobado el guión final y comencé la etapa de producción, rodaje y postproducción de un clip que considero en primer lugar sincero y en segundo sensato.
Como supondrán, un trabajo de encargo a estos niveles contó con toda la supervisión posible, en cada uno de los pasos dados, desde mis reuniones con los mas altos directivos de la FEU y de la UJC, las intensas sesiones de dialogo y rodaje, en fin todo, absolutamente todo fue supervisado y cuestionado todo el tiempo, y cada decisión se tomo a partir de los principios éticos de nuestra historia y cada plano se cuido, se converso y se conoció previamente.
Finalmente, y para alegría de todos los involucrados termine el clip a tiempo para su estreno en el Congreso de la FEU, después de haber contado con miles de recursos humanos, intelectuales y laborales.
La dirección de la Televisión nacional tampoco permitió su transmisión y tampoco nunca se me ha dicho el por que. Ahí esta el clip, en espera de que alguna vez los cientos de estudiantes universitarios que colaboraron amabilísimamente en su realización pudieran verlo; en espera de que todos los que soñamos con la ilusión de tributar desde lo único que sabemos hacer, que es honrar lo legítimamente honorable, disfrutáramos el regocijo de besar la historia y sus conquistas. Pero una vez mas las ganas y el ansia quedaron truncas.
No se transmitió jamás y así mismo tampoco explicaron nunca los motivos de la censura.
A estas alturas ya no se quienes dirigen nuestros medios de transmisión masiva, ni que es lo que protegen.
Ni el tributo sincero a las conquistas ya les satisface y esa sensación que intentan provocar de hacerlo sentir a uno culpable, malintencionado o carente de principios éticos me abruma demasiado.

Siento que solo se ampara la ligereza, lo aparencial y lo efímero. Si no, ¿de que manera entender tanto prodigio desamparado en nuestra televisión?

Esa certeza duele. Y no basta.
La creación debe ser libre y los espacios de transmisión de pensamientos, estéticas y maneras debe ser plural.
¿Que legitima identidad cultural intentan si ocultan temerosos ideas e incluso honras?
¿Que hombre verdaderamente nuevo creen va a existir si su crecimiento se cercena por censuras implacables y obsoletas?
Yo amo mi trabajo, mi país y mis esencias. Nunca he intentado traicionar porque no me interesa, porque defiendo también lo humano y lo hermoso y porque reconozco en este mi espacio y mi tiempo.
No se que intentan quienes mal dirigen e irrespetan la labor de los creadores; aquellos que intentan ocultar lo que no tiene sentido ocultar, y no se fijan en la paja que arde.

Es lamentable que estas cosas pasen, pero ocurren. Y lo peor, las culpas siguen sin nombre y las ilusiones se van volviendo arena.

De cualquier manera, la creación es una necesidad y ni estos momentos detienen las ansias ni el empeño por intentar crear a pesar de los pesares.


Lester Hamlet (realizador de cine)
Agosto del 2007

lunes 9 de abril de 2007

Pepito 5to B, Rev TCP de Artes Plásticas


Pepito 5to B, TCP de Biología


martes 6 de marzo de 2007

29 ene 07

----- Original Message -----
From: Lázaro Saavedra
To: saavedra@cubarte.cult.cu
Sent: Monday, January 29, 2007 3:37 AM
Subject: Fotos de la inauguracion de hoy domingo 28 de Enero 2007 a las 5:00 pm


Pepito 5to B, CS de Filosofía


05 feb 07

 
----- Original Message -----
Sent: Monday, February 05, 2007 7:05 PM
Subject: Carta de la directora de la escuela de pepito

----- Original Message -----

From: Yanikeiliuvis Rodriguez eacv@educ.cu

To: saavedra@cubarte.cult.cu

Sent: Monday, February 05, 2007 11:58 PM

Subject: Por favor, hacer pública nuestra repuesta al incidente de Pepito

 

La Habana, 5 de Febrero del 2007.

Año 49 de la Revolución.

 

En días recientes han circulado por la intranet (por suerte, nuestro centro no tiene esa mierda de internet) varias pruebas de control, trabajos prácticos, etc. extraídas sin autorización alguna de nuestra institución  escolar por el alumno Pepito. Según los indicadores publicados en Internet por la famosa revista "Schools" nuestra escuela aparece entre las primeras por sus rendimientos escolares. Queremos dejar bien claro que de ninguna manera las divulgaciones de Pepito han formado parte de la política rectora de nuestro centro y en este momento estamos tomando medidas muy severas para evitar que en un futuro se repitan indisciplinas tan desagradables como estas. Ningún educando debe tomarse tales atribuciones y muchos menos en momentos como los que estamos viviendo donde todos los educadores muy revolucionarios, como yo por ejemplo, debemos estar hombro con hombro, con nuestros lápices y libretas listos para enfrentar al enemigo desde nuestras gloriosas barricadas de pupitres… bueno, les decía que estamos tomando medidas. Es muy posible que no haya sido idea de Pepito, su inocente mente parece haber sido manipulada por alguna oveja descarriada perteneciente a otro centro escolar. Según palabras de la mamá de Pepito "a ella no le gustaba esa juntamenta que él tenía últimamente con esos mataperros… ". El otro día el niño ya le había hecho una extraña pregunta con evidente matices racistas: "…mami, ¿Por qué el petróleo es negro y siempre nos llega por tubería roja?" Nadie tiene que enterarse de lo que  sucede en nuestra escuela. Desde la última bronca por el Panda no habíamos tenido un incidente tan desagradable en nuestro centro.

 

Yanikeiliuvis Rodriguez Martinez. Directora de la Escuela Amistad Cuba Venezuela.

 

12 feb 07

 
----- Original Message -----
Sent: Monday, February 12, 2007 8:46 AM
Subject: FW: Pregunta al Oraculo de cultura de Granma

Compañero Oráculo de Cultura de Granma

 

Le voy a hacer una pregunta: si la respuesta a mi pregunta es positiva identifiquen mi correo como basura. Si la respuesta es negativa no respondan nada.

 

La pregunta es la siguiente ¿Existen nuevos Pavones?

 

 

-----Original Message-----
From: Postmaster@granma.cip.cu [mailto:Postmaster@granma.cip.cu]
Sent: Monday, February 12, 2007 2:32 AM
To: saavedra@cubarte.cult.cu
Subject: RE: Pregunta al Oraculo de cultura de Granma

 

MDaemon ha identificado su mensaje como correo basura.  No se entregara.

 

De      : saavedra@cubarte.cult.cu

Para        : cultura@granma.cip.cu

Asunto   : [***SPAM*** Score/Req: 04.10/04.00] Pregunta al Oraculo de cultura de Granma

Identificador de mensajes: <000001c74e77$01844970$048cdc50$@cult.cu>

 

 

 : El mensaje contiene [1] archivos adjuntos

 

 

12 feb 07

 
----- Original Message -----
Sent: Monday, February 12, 2007 8:25 AM
Subject: [***SPAM*** Score/Req: 04.10/04.00] Pregunta al Oraculo de cultura de Granma

Compañero Oráculo de Cultura de Granma

 

Le voy a hacer una pregunta: si la respuesta a mi pregunta es positiva identifiquen mi correo como basura. Si la respuesta es negativa no respondan nada.

 

La pregunta es la siguiente ¿Existen nuevos Pavones?

 

 

11 ene 07

> ----- Original Message -----
> From: "Jorge Luis Arzola" <arzolacub@gmx.de>
> Sent: Thursday, January 11, 2007 2:41 AM
> Subject: Pavor en Cuba
>
>
> Am Donnerstag,11. Januar 2007 22:10 schrieb Jorge Luis Arzola:
>
> Queridos Reynaldo, Antón, Senel y Rebeca, Jorge Ángel, Arturo, Angelito
> Santiesteban, Eduardo, Waldo, Amir, queridos todos:
>
> Acabo de leer una buena compilación de correos intercambiados por ustedes
> en Cuba. Uhmm, se me pone la carne de gallina con todo esto.
>
> Les sorprenderá un poco este correo, porque a la mayoría de ustedes no los
> veo
> desde hace muchos años y a los otros casi ni les escribo..., pero la
> verdad
> es que se me ha calentado la sangre. Ahora bien: Como yo no soy un
> revolucionario, y como nunca lo fuí, y como además por edad no padecí el
> Pavorato, y encima como desde hace ya cinco años vivo en el exilio más
> puro y
> duro, parece que no tengo mucho que aportar a este debate; pero, aparte
> de
> reiterarles mi cariño y apoyo incondicional (si es que lo aceptan de este
> guajiro refunfuñón echado por el Destino(como Barry Lyndon) en la extraña
> Germania), a pesar de todo me gustaría sumar unas pocas palabras a lo ya
> dicho.
>
> Está claro que los Pavones y los Sergueras, como los zombies, son bestias
> fáciles de resucitar porque nunca fueron enterradas, y porque, esta vez
> como
> los vampiros, pertenecen a un vampiro mayor o al mismísimo Señor de las
> Tinieblas, que es en definitiva quien manda o quien hace que corra la
> sangre
> de los inocentes. Pero ya esto lo ha dicho alguien más, y encima todos los
> sabemos muy bien.
>
>
>
> Como muchos de ustedes no olvidarán quizá, fueron innumerables las
> ocasiones
> en que las fauces de la Seguridad del Estado y sus compinches del
> Partido(o
> viceversa) se abrieron para tragarme, tal vez aprovechando la
> circunstancia
> de que todos ustedes, en la Habana, estaban demasiado lejos como para
> escuchar mis pataleos, allá en aquella pocilga de Ciego de Avila. Me
> dieron
> de patadas en los calabozos, me amenazaron y vejaron, y muchos en el
> "ámbito
> cultural" me menospreciaron y ningunearon durante años. Nadie, nunca, me
> quiso dar trabajo en Ciego de Avila, ni siquiera de almacenero en una Casa
> de
> cultura.
>
> ¿Y cuándo ocurrió todo esto? Por supuesto que no fue durante el famoso
> Pavonato, durante el cual yo no tenía más de cuatro años, sino en un
> período
> de tiempo que va desde mediados de los años 80s, todos los años 90s y casi
> hasta el mismísimo 2002, cuando casi por puro milagro de Abel y creo que
> de
> Barnet me dejaron salir del país hacia Berlín, después de haberme acosado
> hasta el último minuto a nivel de los recientemente reverdecidos CDRs,
> como
> parte de la Batalla de Ideas y con el consentimiento de Cultura, del
> Partido
> y de todos. A propósito, les cuento: mis sabuesos avileños estaban
> envalentonados, porque, según me contó alguno de ellos, los dientes
> afilados
> y la lengua babeante de rabia, después de que Abel interviniera en mi
> defensa la último vez, Sacha(quien también tantas veces tuvo que correr a
> causa de mi pellejo, gracias viejo) y otros funcionarios declararan a
> quien
> quisiera oírlos, que "la próxima " nadie me iba a defender. Servido en
> bandeja de plata!
>
> Aparte de eso, yo estaba servido en bandeja de Plata por la Asociación
> Hermanos Saíz y por Alpidio Alonso, sencillamente porque en una de las
> reuniones preparatorias del Congreso de ésta(al cual me habían elegido
> delegado directo o algo así, ya no recuerdo bien, y al cual en definitiva
> nunca asistí), y ante el servilismo generalizado, me había atrevido a
> decir
> que no debíamos hacer un Congreso para complacer a Aquél(Fidel Castro) que
> había decretado por años la suspensión de tal evento, desde los tiempos de
> la
> AHS de Eloisa Carreras, cuando los artistas jóvenes todavía se atrevían a
> decir unas cuantas cosas a ese mismo poder que ahora los amenaza a
> ustedes, y
> que ya a mi no me puede tocar, gracias a la mediación de Dios y del Océano
> Atlántico.
>
> Ya sé, ya sé, no crean que olvido que gracias a muchos de ustedes y a unos
> cuantos más y al hecho de que nunca cometí otro delito que llamar las
> cosas
> por su nombre y tener la lengua larga, no pasé nunca más de dos semanas en
> los calabozos. Gracias a eso y a que la máxima autoridad de la cultura no
> era
> entonces PaVoR, sino Abel Prieto. Pero es que en cierto sentido yo era un
> privilegiado, porque era un escritor joven(ya no tanto, que horror!)
> conocido
> y porque encima tenía el apoyo de algunos de ustedes, con influencias
> allaaaaá, en La Habana. Pero ¿y qué pasó con los que no tenían tales
> privilegios? Pues se pudrieron en la cárcel, y después al exilio, siempre
> al
> exilio. Y hablo de escritores: los otros, sean inocentes o no, que se
> jodan,
> aunque se trate de "no revolucionarios no contrarrevolucionarios", esa
> categoría tan rara o zombi ideológico que parece existir en Cuba.
>
> Lo que quiero decir es que el Monstruo siempre estuvo y está ahí, listo
> para
> dar el zarpazo, porque no existen contrapesos que estabilicen la política
> del
> país; no existe la Razón, sino la caprichosa y a veces antagónica voluntad
> de
> unos pocos y la sumisión del rebaño.
>
> Queridos míos, yo estaré rezando por ustedes en los tres idiomas en que
> pudiera hacerlo, por si Dios entiende alguno de ellos. Temo por todos
> ustedes. Creo que necesitan de mucha suerte y de la ayuda de Dios.
>
> Un fuerte abrazo, desde Colonia, Alemania
>
> Jorge Luis Arzola

24 ene 07

La conferencia El Quinquenio Gris: Revisitando el término, que impartirá el ensayista Ambrosio Fornet el próximo martes 30 de enero en la Casa de las Américas, en La Habana, como parte del Ciclo "La política cultural del período revolucionario: Memoria y reflexión", tendrá restringida la entrada de público.

Según dio a conocer una nota del Centro Teórico-Cultural Criterios, se reserva la entrada, "a través de invitaciones, para los miembros de la UNEAC, la AHS, la UNHIC y la UPEC; los profesores y estudiantes del ISA, las Escuelas de Arte y las Facultades de Artes y Letras y Comunicación Social de la UH; los investigadores del Consejo de Ciencias Sociales del CITMA y del Centro Martin Luther King, así como los especialistas y cuadros del ICRT y de las instituciones del Ministerio de Cultura".

La decisión de limitar la participación a la conferencia tiene lugar a partir del debate entre intelectuales cubanos por la exaltación en medios de la Isla de ex comisarios políticos del llamado "quinquenio gris", en la década del setenta, y luego de que la UNEAC declarara en un comunicado que la "política cultural de la Revolución es irreversible", para intentar cerrar dicho debate.

Entre los próximos conferenciantes del ciclo figuran el arquitecto Mario Coyula, el filósofo Fernando Martínez Heredia, el narrador Eduardo Heras León, la teatróloga Raquel Carrió y el narrador y ensayista Arturo Arango.

05 feb 07

Entrevista a Jorge Serguera (fragmento)

Arturo:

Me he mantenido al tanto del debate sobre el tema
Pavón/Papito/Torquesada/Congreso Nacional de Educación y Cultura ´71, asunto
del cual que imagino estés saturado.

Me comunico contigo por tres motivos: el primero es para felicitarte a tí y
al resto de los colegas que han hecho público dicho debate. El segundo es
para recordarte que tuve la suerte de entrevistar a Papito Serguera en 2001
para mi libro John Lennon en La Habana with a little help from my friend y
abordar asuntos relacionados con la prohibición de los Beatles en los medios
masivos cubanos durante los años 60 y 70, mientras el ICRT estaba bajo su
dirección.

Es un placer para mí, en medio de todos estos momentos de reflexión, poner
esa entrevista a tu disposición y de todos los que no la conocen.

Y el tercer motivo es para hacer valer que "La diferencia", un par de
semanas después de Papito, también tuvo sentado en pantalla, durante varios
interminables minutos, a nuestro querido César Portillo de la Luz, quien
aprovechó la ocasión para volver a vincular, con desagrado, muy fuera de
contexto, y como el más furibundo y fanático detractor del rock en Cuba, a
la Revolución con los hippies.

Deben recordarse sus puntos de vista en aquel programa "Diálogo abierto", de
enero de 2001, a pocas semanas de la develación de la escultura de John
Lennon, que también publiqué en mi libro y que asimismo pongo a tu
disposición.

Un abrazo,

Ernesto Juan

__________________________________________________________________________


PAPITO SERGUERA: ''Los Beatles no estuvieron prohibidos en Cuba''

por Ernesto Juan Castellanos

(tomado del libro John Lennon en La Habana with a little help from my
friends.

Ediciones Unión, 2005)

-Cuando me propuse entrevistarlo, mucha gente me dijo que usted nunca iba a
aceptar porque era quien había prohibido a los Beatles.


-Mira, no fui yo quien prohibió a los Beatles, y te voy a hablar de eso más
adelante.

La entonación de su respuesta me convenció de que había accedido a la
entrevista preparado para discutir sobre el tema. Eso me hizo sentir más
relajado y evaporó, por el momento, los temores que tenía en cuanto a la
tensión que podía tomar la conversación cuando llegara el momento. No se
molestó, pero tampoco me respondió de inmediato.

-Cuando yo comencé en el ICR, allí había mucho desorden, porque todo el
mundo se sentía dueño de aquello. Y al yo tomar medidas para erradicar eso,
se perjudicaron, como tú comprenderás, cientos de intereses. Y tantos
intereses perjudicados no iban a quedarse callados.

Esa contradicción, de la única manera que te la puedo explicar en una etapa
en la que tuve que acabar con los intereses predominantes y establecer
nuevas reglas de funcionamiento y organización, dio lugar a la desaparición
de los mediocres. Algunos se fueron para los Estados Unidos, otros para sus
casas y otros para otros ministerios.

-¿Y qué pasó con Silvio Rodríguez?

-Me atribuyen un incidente con Silvio, y es verdad que lo hubo. En primer
lugar, Silvio tenía un programa en la televisión que se lo di yo: Mientras
tanto. Él comenzaba y tenía calidad. Alberto Vera me había dicho que era
bueno, como mismo lo eran miles de muchachos. No vayas tú a pensar que él
era el único. Entonces lo consideré, y Moya, quien era el director de ese
espacio, vino a hablar conmigo. ''Bueno, está bien, vamos a hacer un
programa así que se llame Mientras tanto''. También había hecho algo similar
para Tata Güines, Felo Bergaza y Omara Portuondo. Lo pusimos en el Canal 2
para levantar la televidencia de ese canal. Y pegó.


''En una ocasión, Silvio hizo una apología de los Beatles en el programa, no
sé si fue porque Moya lo escribió en el guión. Y vino alguien y me lo dijo.
¡Si él estaba allí para tocar su guitarra y cantar sus canciones, ¿por qué
tenía que buscarme líos con los Beatles?! ¡Qué deje a los Beatles en paz!
Dijo algo así como que él se inspiraba en ellos. Está bien, pero allí había
una polémica muy seria, chico.


Déjame decirte lo siguiente. Yo oigo a los Beatles y los he oído toda la
vida. Ahora bien, había dirigentes nacionales que estaban en contra, no de
ellos, sino de la llamada ''música moderna'', que había cambiado los timbres
y sonoridades de cuando éramos adolescentes.

Y había otros que estaban en contra de la música cantada en inglés, porque
según ellos deformaba la ideología.

¿Tú me entiendes, verdad? Era gente con mucha autoridad. Era una presión
increíble, porque era una presión poderosa.


No obstante, yo creé Radio Cordón de La Habana, una emisora que ponía música
moderna el día entero. Luego surgió Nocturno, una idea de Ñico Hernández,
recientemente fallecido.

El programa más escuchado de música moderna en esa época era el que tenía
Chucho Herrera, Sorpresa musical, y nunca nadie lo molestó. Ni a su programa
ni a Nocturno.

Lo que más se conoce es lo que me pasó con Silvio, que dicen que además me
dedicó una canción. No sé si le puso Nube gris, Nube negra, Ojalá. una cosa
de esas. Si me dedicó una canción, ¿qué le voy a hacer? Pasaré a la historia
como el elemento en el que se inspiró Silvio Rodríguez para hacer una
canción. Yo lamento mucho que Goethe no se haya inspirado en mí, porque yo
no había nacido todavía. O Dostoievsky.

-¿Pero tanto lío por haber dado una simple opinión sobre los Beatles?

-Sí, chico. Si tú estás para cantar, no me des esos criterios. En un tema
tan candente como era en esos momentos el de la música moderna, que tú te me
bajes con una apología de los Beatles, y a través de un medio masivo, ¡y en
vivo.! Si hubiera sido un programa grabado y hubiera tenido tiempo para
corregirlo, le hubiera dicho: ''Se te fue la mano aquí''. Pero para
entonces, desafortunadamente, ya existía una enemistad personal entre Silvio
y yo.

Alfredo Guevara, por su parte, que estaba en el ICAIC, hizo un grupo
experimental de música y se llevó para allá a Leo Brouwer, a Silvio y a dos
o tres más. Y parecía el protector frente a la agresividad y violencia
cultural de Papito Serguera. No, chico, ni yo soy un violento cultural ni
nunca he violentado culturalmente a nadie. Pero además, el primer hecho
cultural en importancia de Cuba en el siglo XX es la Revolución Cubana, y su
autor es Fidel Castro. Y yo soy parte activa de esa Revolución y comandante
del Ejército Rebelde. Así que si vamos a hablar de cultura vamos a empezar
por la Revolución. ¡Y yo estaba ahí desde el inicio, no es que me haya
integrado después!

Si el problema es la reacción cultural mía, eso estaba determinado por las
normas políticas impuestas por el sistema educativo, deficiente o no, que
había recibido en la provincia en que, afortunadamente o desafortunadamente,
me tocó nacer, que es la del mambisado de Cuba.

El sentido del humor de Papito Serguera desapareció. Su tono y volumen de
voz subieron a picos preocupantes. Me incliné ligeramente hacia atrás en mi
sillón y realicé un discreto paneo visual en búsqueda de alguna salida de
emergencia. Pero su próxima oración fue más suave, por fortuna, porque noté
que los muros que rodean el patio de su casa estaban bastante altos.

-Que no me vengan con música moderna, ni antigua, ni
contemporánea -continuó-, porque yo era un pequeño burguesito que bailaba
con Frank Sinatra, Tony Bennet, Artie Shaw, Tommy Dorsey y Duke Ellington.,
que era lo que se bailaba en mi época. Lo mismo bailaba un danzón que un
son, un mambo, un rock and roll, o una conga en los carnavales. Yo no tengo
predilección por ningún timbre musical, pero respeto los gustos de las
personas. Así que no soy capaz de imponerte una música.


Creo que fue una visión equivocada del problema por parte de algunos
compañeros. Pero bien, uno también tiene que tener en cuenta eso, porque en
la política tú no andas solo.

Quiero decirte que en el problema mío de la dirección del ICRT jamás
interfirieron Fidel o Raúl. Ellos siempre respetaron mis puntos de vista,
aunque a veces me plantearan algunas preocupaciones. Entonces estaba de moda
aquella famosa cosa del diversionismo ideológico.


Ahora, si plantean el problema desde posiciones de responsabilidad, también
hay que oír mis argumentos. Pero eso nunca ha ocurrido, y aparezco yo como
culpable sin haber sido nunca juzgado.


-¿Y cuando aquello a usted le gustaban el rock and roll y la música en
inglés?

-¡Pero claro! Mira, yo vivía en Nueva York antes del triunfo de la
Revolución y oía mucho rock and roll. Ahora, te estoy diciendo que el
problema no se estaba planteando en el terreno de la música, sino de la
política. Y yo no tenía nada que ver con eso, pero tenía que responder
disciplinadamente a los problemas políticos, porque uno no es revolucionario
impunemente.

Ahora bien, ¿quieren discutir eso conmigo? ¡Pues vamos a discutirlo por la
radio, la televisión o con la pluma en la mano si es necesario! ¡Que no me
vengan con historias! Es muy fácil polemizar con alguna gente. Conmigo la
cosa es diferente, porque ideas como estas las defendí en los tribunales,
metido en veinte rollos cuando era abogado en la época de Batista, rodeado
por fusiles y armas largas, y no les tuve miedo ni a él ni a sus secuaces,
para que sepas cómo era el juego.


¡Así que cómo tú te vas a aparecer aquí con eso de los Beatles! Yo que había
hecho gárgaras con puntillas, eso para mí es hacer gárgaras con chocolate.
¿Qué es lo que pretenden: disminuirme, humillarme o desacreditarme? ¡Si
persigues alguna de las tres y quieres sancionarme históricamente, vamos
para la prensa pública y vamos a la polémica!
Abre las páginas y vamos para la calle. Y no me estoy refiriendo a la máxima
dirección de la política en Cuba, sino a aquellos que propagaron esos
rumores.


Durante nuestra conversación había notado que Serguera usaba indistintamente
la segunda persona del singular y la del plural, así que no pude deslindar
si esta vez se estaba refiriendo directamente a mí. Pero como no me
consideraba de los que propagaban aquellos rumores, porque cuando él era
director del ICRT yo era un niño feliz que disfrutaba más a los Yoyo que a
los Beatles, le pregunté:

-¿Y usted escuchaba a los Beatles mientras estaban prohibidos?

-¡Los escuchaba y los sigo escuchando! Y quien te diga que no lo hacía te
está diciendo mentiras.

Mira, yo no quería usar calificativos para no ofender, pero lo que pasó con
los Beatles y la música en inglés fue que el ICRT era un medio que estaba
monopolizado por gente de la pseudocultura.

-¿Y hasta cuándo estuvo dirigiendo ese medio pseudocultural?

-Hasta el año 73, y nunca más volví. Cuando he ido a ver a algún amigo mío
lo he visto afuera, en la acera. Además, no me interesa. Supe que los
estudios de P y 23 desaparecieron, los de Mazón y San Miguel también. Me
enteré de que habían convertido esos estudios en oficinas. ¡Es increíble! Un
estudio de televisión vale ciento y pico mil dólares y lleva una dificultad
tecnológica que tú no te puedes imaginar. Sin embargo, muy fácilmente
levantaron una pared, pusieron un buró, sacaron esto y aquello, y le
metieron un falso techo.


-¿Por qué se fue del ICRT?

-No, en política yo no me voy de ningún lugar; me van.

-Bueno, ¿por qué lo fueron?

-Me imagino que la presión de todos los intereses que dañé tiene que haber
sido muy grande, porque esas cosas no ocurren impunemente.
Pero no fue porque hubiera un error en específico.

-¿Y qué justificación le dieron para quitarlo de su puesto?

-Ninguna, pero tampoco la pedí. Solamente me dijeron que me iban a
sustituir. Yo no tengo que discutir eso. Fue una decisión política y yo soy
un hombre disciplinado. Nunca pedí una explicación porque a mí no hay que
explicarme nada. Te estoy diciendo que si entré en este juego fue porque me
lo propuse y acepto una disciplina: no puedo convertirme en un contestatario
de algo que yo acepté.


Ahora bien, no hay duda de que dirigir un medio masivo es conflictivo, no
solamente en Cuba. En cualquier lugar que tú dirijas una emisora de radio y
televisión te vas a buscar problemas. Es más fácil transar.


-Sin embargo, tengo entendido que en 1966, cuando usted comenzó a dirigir el
ICRT, ya se estaba produciendo un cambio en la política cultural y se estaba
comenzando a divulgar algo de música en inglés.


-No, eso no es verdad. Al contrario, cuando yo llegué fue todo lo contrario.
Mira, siempre se puso música en inglés, pero no había una prohibición por
escrito. Lo que había era.

Mira, chico, ¿quieres que te explique el origen del mal? El origen del mal
está en que los problemas culturales, cuando se ven impactados por la
política, conducen a errores. Ahora bien, los problemas políticos son
fundamentales antes de los culturales. ¿Y qué ocurre? La defensa de la
Revolución lleva a decisiones que son acertadas o desacertadas. Toda
decisión en la política es coyuntural. Si no, hubiera una receta para la
política como la hay para hacer un huevo frito.


¿Qué ocurrió entonces? Se estableció la práctica -porque no fue una
directiva o una resolución gubernamental- de que si un cantante se iba del
país lo prohibían en la radio. Por eso, antes que los Beatles,los primeros
prohibidos aquí fueron grandes cantantes cubanos como Orlando Vallejo, Celia
Cruz y Olga Guillot. Pero no solamente pasó con cantantes, sino también con
arreglistas formidables, que cuando se iban del país inmediatamente
prohibían todas las canciones con arreglos suyos.


La eliminación de todos esos artistas creó un vacío, porque eran gente de
calidad. Y hubo que sustituirlos con otros de muy poca calidad o por muy
poca gente de calidad. Eso provocaba una repetición, una reiteración, de
músicos como Barbarito Diez y Elena Burke. y la gente se quejaba.


Está bien, en un momento determinado, eso desempeñó un papel. ¡que se pudo
haber suprimido después! Pero esa política perduró y, sin embargo, aún no se
sabe quién es el culpable.


-¿Cómo era la política que definía qué se podía o no poner en la radio y la
televisión?

-No existía tal política en la COR (Comisión de Orientación Revolucionaria),
hoy DOR (Departamento de Orientación Revolucionaria).
Esa tuve que elaborarla yo con la gente que me ayudó en la estructura del
ICRT.

-¿Y cuándo comenzó a desmembrarse esa situación?

-No lo sé. El problema es que aquello se convirtió en ley, en directiva, a
lo mejor de la COR, a lo mejor del Partido Comunista de Cuba.

Y hubo sanciones a los jóvenes, y hasta gente separada de la UJC y del PCC.
Y ello también valía para el pelo largo. Ahora, ¿por qué me van a echar a mí
la culpa del pelo largo, si no tengo nada que ver con eso, porque yo era de
los barbudos y peludos de la Sierra Maestra? ¿Por qué la van a coger
conmigo? ¿Por qué van a hacer recaer toda esa responsabilidad en Papito
Serguera?

-¡Pero en el ICR tampoco dejaban que la gente tuviera el pelo largo!


-Coño, pero si te lo estoy diciendo. A mí me llamaban: ''¡Oye, no puede
ser!'' ¿Y qué tú quieres que yo haga? Dime, ¿qué hubieras hecho tú? ¡Es
increíble! Yo entré a La Habana el 8 de enero de 1959 con un pelo largo que
me daba por aquí. Y lo mantuvimos así hasta que nos pelamos. El pelo largo y
la barba los inventamos nosotros mismos, los rebeldes. Y de pronto aquello
fue una prohibición. ¿Qué tiene que ver el pelo con la gente o con sus
ideas? ¿No te das cuenta de que la contradicción era demasiado grande? Mira,
yo tampoco perseguí homosexuales ni los mandé para las UMAP. ¿Por qué la van
a coger conmigo?


El mundo del arte y la cultura es muy complejo. Yo no creo que tenga
carácter para lidiar con eso. Nunca me imaginé lo que era el ICRT, porque si
lo hubiera sabido, jamás hubiera aceptado su dirección.


Pero te digo una cosa. Ni los Beatles, ni ningún grupo musical extranjero,
estuvieron prohibidos en Cuba en mi tiempo. ¿Qué ocurrió? Los Beatles eran,
de una manera o de otra, representantes de una música cuyas tonalidades
habían cambiado en relación con las anteriores.

Entonces, objetivamente, como ocurrió esto de Silvio, se me quiso ver a mí
como un enemigo de la llamada ''música moderna''.

Ahora bien, los rumores no hay quien los detenga. Había instituciones para
discutir eso. ¿Por qué no se va a esas instituciones de origen a pedirles
una explicación? ¿Por qué van a decir que todo eso dependió de Serguera
porque era el director del ICR? ¿Qué tengo yo que ver con eso? Vamos a
hablar de manera institucional y a oírle a cada cual sus razones.

A lo mejor vas a descubrir que yo era de los que estaba en contra de que se
tomaran esas medidas. La música moderna se consideraba diversionismo
ideológico. Y yo no inventé esa frase.

Yo consideraba que eso era un error, un absurdo, un disparate, que la música
no tiene barreras.

-Y si no estaba a favor de todo aquel absurdo, ¿por qué no trató de hacer
entrar en razón a quienes pensaban que la música en inglés y el pelo largo
eran síntomas de debilidad ideológica?

-Sí, lo hice, y aún conservo algunas cartas que escribí a altos dirigentes
de este país donde yo doy mi opinión sobre el tema.

-¿Y le respondieron?

-No. Esas cosas no se responden.


13 de abril de 2001

11 ene 07

Reflexiones para espantar el miedo

 

Por Amir Valle

 

Pensemos, colegas, pensemos. Dejemos de mirar solamente al pasado y fijémonos en la historia cultural del país desde 1959 hasta el momento en que escribo estas líneas. Andar con orejeras, como los viejos caballos de tiro, mirando al piso y doliéndose del cansancio vivido, resulta muy conveniente para quienes han acallado nuestras voces en todos estos años, sean fidelistas, llanusistas, aldanistas, pavonistas o, como dicen algunos adecuándose a los nuevos aires de la política, raulistas.

La reaparición de ciertos personajes siniestros de una parte de la oscura historia cultural cubana de los últimos cuarenta y ocho años, en espacios y horarios de mucha audiencia, no es que puede resultar „síntoma de algo", como dicen algunos en los mensajes del debate suscitado, ni que sean anuncios de cambios que puedan regresar el mal, como han escrito otros, ni mucho menos que se hayan desenterrado tiranosaurios depredadores de las letras y las artes en Cuba. Lo sucedido obliga a dejar de lado los eufemismos, las ingenuidades, y las cegueras discriminatorias. A ello me refería en uno de mis mensajes cuando pedía que empezáramos a llamar a las cosas por su nombre, entre todos, en un diálogo plural, respetuoso e inclusivo. Lo que debemos tener claro, entonces, es que lo sucedido resulta, simplemente, más de lo mismo y responde a esa llamada „Política Cultural de la Revolución" que hemos sufrido todos estos años.

Pero reflexionar anclados en ese punto significa dejar de lado las viejas rencillas, los egoísmos personales, las heridas sufridas, las revanchas por cobrar, y pensar en algo esencial: vivimos un momento en que se está definiendo, rearmando, reformulando el destino de un país, y los intelectuales, si siguen divididos por todas esas circunstancias, seguirán teniendo el triste papel del inútil callado que aprueba lo que otros piensan y deciden, en lo que constituye un bochorno para la historia de la intelectualidad en un país donde estuvimos siempre a la cabeza de todos los grandes movimientos políticos y sociales que se dieron, incluído el del proyecto original de la Revolución Cubana. Aún cuando muchas de esas rencillas, muchas de esas divisiones y muchas de esas heridas sean totalmente justificadas, se impone ser menos egoístas y pensar no en nuestro dolor personal, no en lo que perdimos o nos quitaron, sino en los dolores y las traiciones que sufre la Nación, y en los agujeros negros que existen en esa Nación, por nuestro conformismo intelectual, nuestros miedos, y nuestras ausencias como protagonistas del pensamiento social de las últimas décadas.

César López, en un acto de honestidad absoluta, escribe: „te comunico, con José Martí, „Yo soy honrado y tengo miedo". Y es fundamental entender que no se llegará a un análisis real de todo lo sucedido si no se reconocen los miedos que nos han sembrado, pues toda la discusión y cualquier reflexión estará viciada por las limitaciones y autocensuras dictadas por el miedo.

Como Retamar una vez, deberíamos empezar preguntándonos: ¿A quién debemos el miedo?. Y la respuesta es una: el miedo no está donde no lo han creado, no está donde no existen razones para el temor. Entonces, ¿por qué sentimos miedo de hablar?, ¿por qué no llamamos a las cosas por su nombre y a los culpables por sus culpas? Y mucho más: si yo estuviera equivocado y todo dentro de la Revolución y de su proyecto cultural fuera limpio, iluminado, puro, ¿por qué razón se tiene tanto miedo?

 

La Revolución exclusiva.

Muchos mensajes de este debate resultan la mejor prueba del carácter exclusivo del proyecto cultural revolucionario y del fuerte impacto de sus preceptos en la mentalidad de buena parte de la intelectualidad cubana. ¿Qué razones puede tener alguien para excluir de un debate intelectual a los que llama „contrarrevolucionarios"? ¿Hasta cuándo los intelectuales debemos soportar esa máxima de corte fascista que impone que „Cuba es para los revolucionarios", „la universidad es para los revolucionarios", etc? ¿Hasta cuándo los intelectuales cubanos, en un acto contrario a nuestra naturaleza, vamos a ser cómplices de presupuestos que limitan las libertades sociales y de pensamiento? ¿Por qué debemos aceptar el concepto de „revolucionarios", „contrarrevolucionarios" que nos ha sido impuesto? Esa arma ha sido usada de modo magistral por quienes nos han dividido y lamentablemente no hemos sabido, ni tenido el valor necesario, para generar un pensamiento sólido, maduro, valiente, que se oponga a esos designios.

De ese modo, me resulta muy peligroso escuchar a Paquita Armas decir que „no creo, por el momento en que vivimos, que sean días para entablar un debate sobre este tema vía electrónica", porque en su opinión „Al enemigo no hay que darle – como decía el Ché – ni un tantito así". ¿Ese intelectual que vive, por razones diversas y muy complejas de nuestro proceso, en otros países, es un enemigo? ¿Pedirle a ese intelectual (que es muy posible se haya ido debido al Pavonato y sus derivaciones) que busque con nosotros una estrategia para evitar desde la Cultura que los verdaderos valores de la Nación se pierdan, es darle armas al enemigo? ¿Acaso „los revolucionarios" se sienten tan desvalidos que tienen que acudir al escamoteo y al ocultamiento de sus errores para sobrevivir al enemigo? Con esas simples palabras, seguro sin darse cuenta, Paquita Armas pone en el tapete un tema espinoso: apuesta por detener el debate vía email para evitar que „oídos inconvenientes" se enteren de esta desastrosa verdad, del mismo modo en que Cuba niega el acceso libre y abierto a sus ciudadanos para que no puedan descubrir muchas otras verdades que no les han sido dichas y circulan libremente en internet. Es más de lo mismo, otra vez la exclusividad: „la internet y la información que en ella se encuentra es sólo para los revolucionarios", pero en este caso, como diría Orwell en su Rebelión en la Granja („Todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que los otros") ese privilegio el gobierno (de modo aún más exclusivista) lo reserva solamente para algunos revolucionarios que son más revolucionarios que los otros.

¿Con qué derechos se pretende seguir excluyendo al que piensa distinto del cada vez más necesario proceso de „pensar a Cuba"? Y más aún: ¿Hasta cuándo ese proceso de alimentar la Nación con el pensamiento ciudadano va a ser privilegio de unos pocos que, desde el poder, imponen lo que debe pensarse sobre algo que pertenece a todos? ¿Hasta cuándo nos vamos a burlar de José Martí, ese intelectual al que tanto se pone de ejemplo, olvidando que él dejó bien claro con su pensamiento que la Patria es de todos, es ara y no pedestal, y no es feudo ni capellanía de nadie?

 

 

La intelectualidad ¿unida?

No recuerdo ni conozco que en otro momento desde 1959 hasta hoy se haya producido en la historia cultural cubana un hecho similar: los intelectuales se unen, más allá de sus muchas diferencias, más allá de sus capillas y sus guerras personales, en un grito unánime y justo contra un hecho insólito que, debido a la experiencia política y cultural de estos años, no debería sorprender a nadie.

Pero eso indica algo: jamás la intelectualidad cubana ha estado unida.

Waldo Leyva en su mensaje dice „si no detenemos estas manifestaciones, la unidad, que con tanto cuidado, sacrificio personal y entrega hemos logrado..." Y yo pregunto, como dije en uno de mis mensajes: „ ¿no creen ustedes que si en otros momentos hubiéramos tenido esa misma posición, se hubieran podido evitar tantos descalabros, tantos exilios y tantos silenciamientos sucedidos en las últimas dos décadas? Espero que este suceso no quede en una unidad temporal de la intelectualidad para oponer su voz y criterio a un fenómeno del pasado que hizo daño y que esa unidad sirva para revisar otros fenómenos que han sucedido y suceden."

No ha existido unidad alguna, Waldo, todo lo contrario. La política cultural de la Revolución ha seguido excluyendo a quienes han pensado distinto, a quienes se le han opuesto, o a quienes no se le han sumado. Miles de ejemplos podemos poner todos y cada uno de nosotros. Y si puede hablarse de Unidad en todos estos años, entonces habría que hablar de la Unidad impuesta y la Unidad rebelde. Ha existido, sí, una Unidad de aquellos intelectuales y artistas al lado de la Revolución y su proyecto de Cultura. Pero Ojo: es una unidad impuesta y excluyente, porque si no estás allí simplemente no estarás en la Cultura y eso ha impuesto reglas bien rígidas que no deben violarse. En esa Unidad están los que creen en la Revolución, los que viven a costa de ella, los que se suman al carro para ver qué cuota del pastel cultural pueden comer, y los que no encuentran otro camino. Es una unidad falsa, viciada por los totalitarismos y las discriminaciones impuestas por el proyecto político. Una unidad a la sombra y bajo la égida del poder.

Y existe otra unidad, esa sí libre y de algún modo rebelde. Esa unidad cómplice, conspirativa, irreverente, pero siempre silenciosa, que compartimos todos cuando sabemos que el poder no nos escucha. Allí, en sus marcos, es donde realmente se están produciendo hoy, como un caldo de cultivo espeso y explosivo, las verdaderas variantes del pensamiento social que primará en Cuba en los tiempos futuros que todos sabemos que se avecinan (o al menos eso nos decimos en esos momentos de complicidad, ¿lo recuerdan?). Es esta una unidad esperanzadora, aunque sea una prueba de ese miedo que nos han inculcado todos estos años. Es una unidad contra el poder.

 

La levedad del síntoma

Poco antes de sentarme a escribir estas reflexiones desde Cuba y desde esos otros países donde los cubanos habitan su Cuba propia, la que nadie les ha podido arrebatar, llegaban varios mensajes preguntando: ¿Sabes algo de la reunión con Abel? Y he contestado: nada sé, pero pierdan las esperanzas, nada pasará. Sé claramente lo que allí sucederá. Abel se pondrá de parte de los intelectuales citados para hablar del problema. Como siempre, sorteará los momentos incómodos con sus chistes y sus juegos de palabras (Abel, es un hombre con un sentido del humor excelente, no lo olviden, y esa es un arma muy útil para los políticos). Al final prometerá „canalizar" el asunto, pedir responsabilidades, etc. Y todo quedará en ese lugar.

Como las aguas se revolvieron, quizás algún pobre diablo cargará en el ICRT con las culpas. E incluso podrían poner a un locutor a leer una disculpa por el „error". Nada más. Bien sabemos todos que el ICRT y la prensa cubana han sido siempre instituciones controladas directamente por las altas esferas del poder en la isla. Los que la han dirigido son hombres de primera confianza de ese poder y espero que nadie olvide que el actual director es un hombre con grados y porte de militar que salió de esas filas armadas dirigidas por quien hoy preside interinamente nuestro país: Raúl Castro. Llamemos a las cosas por su nombre, colegas. Nos van a dar, nuevamente, gato por liebre. Y lo peor, como han dicho algunos en varios mensajes, esto no es nada, hay que estar preparados para otras cosas que pueden venir.

Esperar una disculpa pública de quienes hicieron esos programas y (ojo) los trasmitieron en espacios de alta audiencia (no en cualquier espacio), es una ingenuidad. El pueblo a quien se le transmitieron esos programas es el mismo que en los últimos veinte años ha visto minimizados, manipulados con censura antihistórica y esquematizados en un blanco y negro bochornoso, los programas de estudio de su historia patria. Para esos espectadores Pavón y Serguera hoy son héroes. Y para echar por tierra esa ofensa a la inteligencia que es vestirlos de héroes en nuestra televisión (¿o debería decir la televisión del Partido Comunista?) sería necesaria una reconstrucción de los hechos siniestros de los que ellos fueron protagonistas y muchos de ustedes víctimas; sería necesario explicarle al pueblo aquellos ahora llamados „errores" que muy bien Ena Lucía Portela llama „actos criminales" y que yo, como dije en mi mensaje, sigo creyendo fue una estrategia bien planificada (desde entonces y hasta hoy) para mantener a raya a los intelectuales que, bien sabían los que arrebataron el poder a Batista, habían tenido una participación decisiva en muchos momentos álgidos de nuestra historia.

La Revolución, colegas, con el máximo lider a la cabeza, ha tenido una pésima memoria. Y esos „errores" no son recordados, son eliminados de los libros, no existieron y, como le he escuchado decir a ciertos colegas de la izquierda, „son difamaciones del imperio". E incluso, no lo olvidemos, el mismo „Proceso de Rectificación de Errores" fue llevado a cabo por los mismos autores de aquellos "errores", sin que reconocieran sus propias culpas (o dejándolas caer sobre chivos expiatorios), viciando lo que de "rectificación" pudo haber tenido ese proceso.

¿Cómo permitirnos soñar que ahora van a revivir esos „errores", precisamente ahora cuando está al mando del país quien estuvo directamente detrás de muchos de aquellos desastres y operó los hilos de esas tristes marionetas que fueron Pavón, Aldana y compañía? Como dice uno de los mensajes, es fundamental saber quién dio la orden para que se hicieran esos programas. Pero yo agregaría: más importante es averiguar a qué política y a qué estrategia responden órdenes como esas. Y encontraremos una respuesta clara: la política siempre ha sido la misma, con matices, con leves modificaciones de acuerdo a la inteligencia o la estupidez del Pavón de turno.

Si no buscamos en la raíz del problema, si no vamos a las esencias, este síntoma tendrá la levedad de un suspiro y seguirán pasando las cosas que hasta hoy han pasado. Me aterra ver cómo algunos quieren echar todas las culpas solamente a estos fascistas devenidos en dirigentes culturales. Desiderio Navarro dice: „¿Acaso somos realmente un país de tan poca memoria que no recordamos ya la penosa situación a la que fueron reducidas nuestras instituciones por obra del Consejo Nacional de Cultura...? Me quedo sin palabras. Y para no ser yo quien diga, busqué un fragmento del documental „Seres extravagantes", que cuenta la historia de Reinaldo Arenas y muchos otros „diferentes", entre ellos algunos de ustedes. Allí, en una tribuna, cierto personaje famoso, ataviado con un sombrero de guano, dice: „En nuestra capital, en los últimos meses, le dio por presentarse cierto fenomenito extraño, entre un grupo de jovenzuelos y algunos no tan jovenzuelos, que les dio por comenzar a hacer pública ostentación de sus desvergüenzas. Así, por ejemplo, les dio por empezar a vivir de forma extravagante, reunirse en determinadas calles de la ciudad, en la zona de la Rampa, frente al Hotel Capri..." ¿No lo adivinan? Los que fueron condenados por sus „diferencias sexuales" no deberían olvidar ese discurso. Y quienes quieran una respuesta a los verdaderos responsables de la tragedia cultural vivida en aquellos años y en las etapas posteriores, hasta hoy, sólo tienen que buscar en sus discursos siempre exaltados de aquellos años. Encontrarán cosas asombrosas. A muchos, por encontrarlas y comentarlas nos han llamado „apátridas", „mercenarios del imperio" y en el mejor de los casos „no revolucionarios".

 

 

Nosotros, los más nuevos

Entre todos los mensajes me llamaron la atención dos de modo especial: los poetas Norge Espinosa y Sifredo Ariel. Ellos, desde posiciones distintas, manejaban dos tesis: los más ofendidos, decían, por obviedad deben ser los afectados por „aquella etapa", en lo cual tienen razón, pero apuntaban no haberla vivido aunque recibieran „apenas ramalazos de su agónica resaca" (Sifredo) y „Mi generación no tuvo que sufrir a ninguno de estos personajes. Sufrió a otros, copias de menor poder, a los que hemos visto entrar en el rango de no-personas, cuando poco a poco comenzó a flexibilizarse el diálogo que ellos mismos negaban".

Confieso que viniendo de dos amigos tan lúcidos estas aseveraciones, y especialmente „agónica resaca" y „diálogo", me sacan de lugar y por eso quisiera ampliar e ilustrar lo dicho por ellos. ¿A qué dialogo te refieres, querido Norge, si el único diálogo posible que existe es ése de los que pactan con los dictados del poder cultural y político? Si tú vives, querido Sifredo, en esa misma Habana que yo habité (y habitamos) humana y culturalmente hasta hace unos meses, ¿cómo es posible que hables de una agónica resaca?

Pensemos. Supongamos que aquellos tiempos grises pasaron y que, como dicen algunos mensajes, no pueden volver a la tranquilidad cultural de hoy, empañada (reconocen algunos) por „imperfecciones" y „actos irresponsables". Desde que a Pavón y a otros los condenó el Tribunal Supremo o el „paso a retiro", nada ha sucedido. Perfecto.

Visto así, a quién echaremos la culpa de los sucesos terribles generados a raíz de la conocida „Carta de los Diez", escrita por „borrachos y poetas mediocres" (¿recuerdan aquel documento que muchos firmaron?).

¿Quién explicará la represión cultural y policial sufrida por el movimiento plástico y teatral de fines del 80 que provocó uno de los más masivos éxodos culturales del país?

¿Alguien recuerda lo sucedido con Diásporas y Rolando Sánchez Mejías que lo llevó a escribir en 1995 su carta abierta a El País denunciando la censura en Cuba?

¿Alguien duda de los años de cárcel sufridos, por poner un simple ejemplo, por Reinaldo Hernández Soto, desde que, usando sus derechos ciudadanos, escribió una carta a Fidel Castro condenando el fusilamiento de Ochoa? Y en fechas más cercanas, ¿alguien es capaz de dudar que haya hoy presos por pensar diferente, sea del signo que sea lo que piensen, entre ellos algunos periodistas y escritores?

¿Son mentiras, no han existido, las presiones, sanciones y hasta expulsiones de jóvenes escritores cubanos por enviar sus obras literarias a la revista Encuentro de la Cultura Cubana (donde curiosamente, otros consagrados de la isla publican y, aunque reciben regañinas leves, nada pasa)?

¿Son mentiras las presiones, recomendaciones de no participar, visitas de los „fraternos agentes" de la Seguridad del Estado que „atienden" la Cultura a quienes publicaban o eran amigos de la Colección Cultura Cubana de la editorial Plaza Mayor, incluso antes de que, como se dijo, Patricia Gutiérrez „politizara" su participación con un discurso donde lo único que defendía era el derecho de autores exiliados a presentar su libro en la Feria a la cual ella era invitada?

Abilio Estévez dice en uno de sus mensajes „hace años que me cansé (o fatigué) y volví la espalda". ¿Alguien le ha preguntado las razones? ¿Se le ha preguntado por esas razones a otros que „se han fatigado" y „se han ido"?

¿Alguien se ha preguntado las razones por las cuales en Europa, Estados Unidos y algunos países de América (como dice Magaly Muguercia en uno de sus mensajes) viven hoy nombres imprescindibles de las últimas promociones de escritores y artistas cubanos? ¿Son todos „emigrantes económicos", esa cómoda categoría que suele emplearse en el discurso oficial para ocultar otras causas migratorias?

¿Alguien cree, a estas alturas, en las palabras del ministro de cultura cuando asegura que „en Cuba no hay un solo libro censurado"? No pongo mis ejemplos, que desmienten tamaña mentira, pero puedo mencionar a unos cuantos de quienes están leyendo estas palabras. Y si no existe censura, qué impide divulgar y dar a conocer en Cuba esas obras fundamentales que hoy se escriben por cubanos en muchos sitios del mundo. ¿O es que debemos creer que, como Reinaldo Arenas o Cabrera Infante, todos han dicho que no quieren ser publicados hasta que haya cambios políticos en la isla?

¿Qué justificaciones "culturales" hacen justa la concesión de los Premios Nacionales de Literatura y demás artes, solamente a escritores que han permanecido fieles, o que se han plegado a la Revolución, por motivos distintos? Y piénsese en este derecho violado, a pesar de que muchos de quienes los merecieron, o los merecen, no los aceptarían. Muchos sabemos, de propia voz de nuestros dirigentes culturales, que responde a una política cultural llegada digamos otra vez eufemísticamente "desde arriba", ¿verdad, colegas del Instituto Cubano del Libro?

¿Tenemos que creer que es cosa de ciencia ficción las presiones, censuras y represiones sufridas por quienes hace años llevan adelante el proyecto, concurso y revista Vitral en Pinar del Río, de lo cual, para no citar a nadie de ese proyecto, pueden dar fe Pedro Pablo Oliva, a quien acaban de darle el Premio Nacional de Artes Plásticas, o los escritores Raúl Antonio Capote o Ángel Santiesteban, por citar sólo tres testigos?

¿No ha existido acaso la satanización de Antonio José Ponte desde que decidió cuestionar (en el lugar adecuado, es decir, ante los miembros de la UNEAC y en una asamblea) que la UNEAC era una contradicción desde sus mismas bases fundacionales? Y habría que preguntar también: ¿dónde estaba la unidad citada por Waldo cuando lo „desactivaron" de la UNEAC y por qué no hemos exigido que se le respete su decisión de ser parte del Consejo de Redacción de la Revista Encuentro? Espero que no olvides, querido ministro Abel Prieto, aquella reunión en la Biblioteca Nacional donde les dijiste a todos los directores provinciales de Cultura que „había que tener cuidado" con Ponte porque trabajaba para la revista Encuentro, financiada por la CIA, y con Amir Valle, porque está trabajando para „esa señora de la cuál no sabemos qué esperar", refiriéndote a mi trabajo con Patricia Gutiérrez.   Lo mismo que dijo Ponte, incluso con palabras más fuertes, lo acaba de decir Paquita Armas en su mensaje: „Que este intercambio de ideas camine tan rápido hace evidente la necesidad de un espacio de diálogo entre los artistas cubanos. La UNEAC dejó de ser lo que era y ahora no hay un lugar donde decir lo que se piensa". ¿La condenaremos por esas „terribles" palabras?

 ¿Nadie se ha puesto a pensar en el infierno que está viviendo, ahora mismo, el excelente narrador (y lo digo con todo propósito) y exalumno del Taller de Creación Onelio Jorge Cardoso, Luis Felipe Rojas, por haberse atrevido a fundar, allá en Cacocún, la Asociación de Jóvenes Escritores del Oriente, condenada por el „pecado tenebroso" de destacar obras censuradas en Cuba, crear y difundir proyectos literarios independientes, luego de su desencanto con las instituciones oficiales?

¿Entonces jamás han sido perseguidas y censuradas por el poder político y cultural las revistas literarias independientes Cacharro(s) y Bifronte (y aunque no quiera debo mencionar mi revista Letras en Cuba y mis cápsulas literarias A título personal, que provocaron, además, el cierre de mi correo en la red Cubarte del Ministerio de Cultura)?

Y finalmente, aunque este listado seguro será ampliado por muchos de ustedes con sólo  pensar un poco lo vivido en estas dós últimas décadas, ¿por qué se acaba de prohibir en el más reciente Festival del Nuevo Cine, en La Habana, la proyección del documental Arte nuevo de hacer ruinas, del realizador alemán Florian Boschmeyer, que ha obtenido ya varios premios en festivales internacionales de Europa y Estados Unidos?

Piensen en todo esto, busquen en sus propias experiencias y quizás sea bien distinta la respuesta a las preguntas: ¿Es el Pavonato un fenómeno del pasado?, ¿Los únicos afectados han sido los que vivieron aquella época del mal llamado „quinquenio gris"?, ¿son ellos los únicos que tienen derecho a sentirse ofendidos y preocupados?

 

Las cambiantes aguas

Nada terminó, colegas; todo sigue. Es parte de una misma esencia: „ Las dictaduras, sean de derecha o de izquierda, no sólo intentan controlar la vida cotidiana del individuo, sino sus creencias y fantasías […].  Las dictaduras no confían en la literatura, porque ésta permite al hombre salir de sí mismo, vivir menos esclavo y saborear la libertad". Eso lo dijo otro de los censurados en Cuba, Mario Vargas Llosa, quien fuera amigo de algunos de ustedes y que, bien sabemos, se apartó de la Revolución cuando descubrió muchas de las cosas que aquí comento, pues bien claro ha dicho ya él mismo que su salida del carro de la Revolución no fue sólo por el Caso Padilla.

Alguno de ustedes dirá: claro, su posición es cómoda, está en Berlín... y quién sabe. Pero recuerden que estas cosas también las dije en Cuba y por eso me hice incómodo. Nadie me paga. No pertenezco a ningún partido político. Asumo una responsabilidad que nos deben: la de pensar por cabeza propia y decir lo que se piense, sea lo que sea. Creo en aquellos sueños de construir un país mejor, un continente mejor, y un mundo mejor. Pero la historia misma ha demostrado que las dictaduras y los totalitarismos no sirven para hacer realidad esos sueños. Cuando alguien puso en la lista de mensajes "Y ya llegó el asunto a la otra orilla" el pecho se me encogió. He pasado un año entero obligándome a creer que estoy aquí por causas distintas. Pero he sido desterrado. Llevo meses pidiendo un permiso de entrada a Cuba que no llega a ningún sitio, a pesar de mis reclamos (y los de mi familia en Cuba) en la UNEAC, el Ministerio de Cultura y el Departamento de Inmigración. ¿Alguien de ustedes puede darme una respuesta de a qué se debe? Yo podría escribir otro artículo tan o más largo que éste con mis historias que allá unos cuantos saben, porque intenté pleitearlas exigiendo mis derechos ¿verdad, Abel?, ¿verdad, Carlos Martí? Ojalá respondan alguna vez a mis muchas cartas, como ojalá respondan alguna vez, con honestidad, a este reclamo que hacen ahora tantos intelectuales.

¿Qué nos queda? Entender que hay que buscar ese diálogo perdido, esa participación activa de la intelectualidad en las decisiones y la vida política y cultural del país en un espectro plural, abierto e inclusivo.

El querido Guillermo Vidal nos mantuvo unidos a muchos de sus amigos, durante muchos años, diciéndonos con aquella mirada suya, tan honesta, cada vez que veía una discusión entre miembros de nuestra promoción (a la cual él se sentía unido aunque no fuera la suya): „Caballeros, si nos dividen, nos joden". No olviden eso.

Y tampoco olvidemos, como dice Waldo Leyva en su mensaje, que tenemos un „compromiso inviolable con las esencias de la Nación", que no son, aclaro, las que nos han impuesto hasta hoy. Esas esencias siguen siendo las mismas a pesar de todo lo ocurrido en los últimos 48 años. Se han enriquecido las esencias. Se han complejizado, a pesar de nosotros y de nuestra abulia, nuestros miedos, nuestros egoísmos y nuestras vacilaciones.

En una de las conversaciones que tuve con el Presidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, el colega Francisco López Sacha, cuando le pregunté cómo podía explicarme a mí mismo la doble moral con la que se trataba política y culturalmente la Colección Cultura Cubana de la editorial Plaza Mayor, me hizo una historia. Me dijo que el general Francisco Franco le ordenó a Dalí pintar un cuadro para su hija. Dalí pintó una mujer de espaldas mirando al mar.

-- ¿Esa muchacha es mi hija? – quiso saber Franco cuando vio el cuadro.

-- Es su hija – asintió Dalí.

-- ¿Y qué significa el mar? – se intrigó Franco.

Dalí miró al cuadro y sonrió antes de responder.

-- Son las cambiantes aguas de la política, General.

 

Y así es, colegas. La política, como las aguas, cambia. Los políticos, como las gotas de agua, cambian y van de un lado a otro, según la corriente que les impongan sus deseos y la historia. Nosotros, los intelectuales, aunque también cambiamos, seguimos siendo, en esencia, los mismos. Hagamos honor a nuestro destino, usemos el intelecto con toda la libertad y con la vergüenza que ello exige. Y sin miedos.

 

Berlín, 11 de enero de 2007.

15 ene 07

Respuesta a Eliseo Alberto

En su mensaje electrónico, Eliseo Alberto Diego nos acusa a mí, a Jorge Luis Arcos y a José Pepe Prats de ser injustos, insolidarios y hasta oportunistas en nuestros comentarios publicados en Encuentro en la red . En lo que a mí se refiere, me gustaría replicar a esto, no sin antes señalar que no hay diferencia, en cuanto a grados de reflexión, entre ellos y los de Lichi: los nuestros no tienen, como él afirma, la "ventaja que da el ejercicio de la reflexión" sobre "la lógica ligereza de quien redacta al vuelo un S. O. S. electrónico"; el suyo es un comentario totalmente razonado y elaborado, tan bien pensado como los de nosotros, y a la vez escrito al calor de esta sorpresiva coyuntura, justo como los de nosotros.

"Al enmudecer La Habana, algunos aprovecharon la pausa para desbocarse", dice Lichi. Quizás él no me crea, pero lo cierto es que mi comentario fue escrito inmediatamente después de leer la carta pública de Desiderio Navarro; ese mismo día, ya entrada la madrugada, lo colgué en un blog recién estrenado, y fue al día siguiente, cuando ya había leído algunos de los mensajes provenientes de Cuba, que Pablo Díaz me propuso publicarlo en ERR. Luego salieron las notas de Yoyi y de Pepe, y sinceramente me alegré de que ellos compartieran mi posición.

Hoy, horas antes de leer el mensaje de Lichi Diego, he estado hablando largamente con Yoyi sobre el tema. Creo que lo que más le molestó a él es el hecho de que algunos intentaran desde La Habana dejar fuera del debate a los que estamos en el exilio, cuando es un hecho que muchos de los afectados en los 70 están de este lado del charco y que, de cierta manera, todos hemos sido afectados, pues el daño que entonces se hizo a la cultura y a la intelligentsia no se supera por decreto. Por mi parte, lo que más me molestó de la carta pública de Desiderio fue que la dureza con que critica a los intelectuales por no haber resistido en los 70 no fuera acompañada de autocrítica —siendo, de esa manera, inconsecuente con la memoria que reclamaba— y sí de un claro propósito de exculpar a las máximas autoridades de la Revolución.

En efecto, Baquero dijo que la "cultura es un lugar de encuentro" pero esa frase, mientras no adquiera una interpretación concreta, es una consigna vacía y retórica, una especie de comodín que sirve para todo. Encuentro la ha asumido como un lema en el empeño de sumar a todos en un diálogo necesario, un debate que las autoridades cubanas rechazaron. En Encuentro en la red se publicarán todos los escritos sobre el asunto que nos ocupa, aquellos firmados por los de aquí y los de allá, por los "revolucionarios" y los "contrarrevolucionarios", los de "derecha" y los de "izquierda". Ni La Jiribilla ni Cuba Literaria lo harán. Cuando Temas ha publicado alguna crítica de fondo ha sido, como en el caso del ensayo de Ponte sobre Martí, para acto seguido intentar descalificarlo de la manera más grosera y, desde luego, contraproducente. Criterios sacó algunos años un número con acercamientos teóricos al "neofascismo norteamericano", pero sobre el costado fascista del régimen cubano no ha publicado nada, hasta donde sé.

Lichi dice: "invierte el catalejo para exagerar sus propias sentencias, las de Duanel, como si la amplificación de una verdad bastara para sustentarla, con lo que olvida que, mal entendida, la realidad vista a través de una lupa a veces sólo sirve para distorsionarla, no para razonarla." Ahora bien, lo que yo señalo no es "mi" verdad, ni es la de Prats ni la de Yoyi aunque ellos la compartan; es sencillamente la verdad, algo que está más allá de posiciones políticas o éticas. No tengo que amplificarla pues se sustenta en los hechos: fue Fidel Castro el que pronunció el discurso de clausura del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura.

Pero Lichi prefiere concentrarse en otro pasaje de mi comentario. Dice: "Díaz asegura a raja tablas que la Revolución no admite 'conciencia crítica', pues para criticarla de verdad, hay que situarse fuera del juego. Salir de su propia lengua: pasar de 'Fidel' a 'Castro'. Mientras exista 'Fidel', no ya sólo en tanto ser físico sino en tanto concepto proveedor de legitimación, la simetría entre 'políticos' e 'intelectuales' que sugiere Navarro resulta falsa; de hecho, en Cuba no hay 'políticos', puesto que no hay partidos ni parlamento". Lo grave no es que no haya "partidos" sino que haya solamente uno —más una Asamblea del Poder Popular integrada casi en su totalidad por sus militantes. A estas alturas del "partido", después de tanto llover sobre mojado, lo mismo en La Habana que en Miami, apenas tiene sentido la propuesta de elegir entre un nombre Equis y un apellido Zeta, una alternativa que, sin necesidad de lentes para miopes, hace gala de una evidente ofuscación teórica."

Ahora bien, ¿hay diferencia entre que no haya "partidos" y que haya solamente "uno"? Al contradecirme y afirmar lo mismo que yo, es él quien resulta bizantino, cuando no absurdo. La diferencia entre "Castro" y "Fidel" que señalo no carece de sentido; sacada de su contexto, en el mensaje de Lichi, ciertamente parece artificiosa, pero en mi comentario no es para nada gratuita: insisto en que mientras a Fidel no se le pueda llamar Castro, mientras no esté sujeto, como todos, al escrutinio de la opinión pública que define todo espacio democrático, no podrá haber en Cuba un auténtico debate, aunque sí voces que, como la de Ena Lucía Porcela, salgan fuera de esa falaz retórica.

"De lo que se trata, ahora, es de sumar: el que resta pierde. Sería gravísimo error equivocarnos de contrincantes pues existe la posibilidad de acabar siendo, uno, nuestro propio enemigo. Conmigo no cuenten los que sólo ven manchas en el sol", termina Lichi. Y yo me pregunto si la suma que saldría si nos calláramos quienes hacemos una crítica de fondo ayudará a que venza alguien más que ese régimen que coarta las libertades de todos, los de allá, que no pueden expresarse libremente, y los de aquí, que por hacerlo tenemos prohibida la entrada a nuestro país. ¿Nos equivocamos de contrincante nosotros o se equivoca Lichi Diego? Mi contrincante no es Desiderio Navarro, ni mucho menos los demás colegas en La Habana: mi contrincante —el de Yoyi, el de Pepe— es el régimen castrista.

10 ene 07

Comentarios a una carta pública de Desiderio Navarro, a raíz del debate de intelectuales cubanos sobre la exaltación de ex comisarios políticos en medios de la Isla.

Duanel Díaz, Madrid

miércoles 10 de enero de 2007 15:17:00

Ha llegado a mi buzón electrónico una carta pública donde Desiderio Navarro critica la reciente aparición de Luis Pavón en un programa de la Televisión Cubana que ha exaltado su contribución a la cultura nacional. Además de sumarme al merecido repudio de ese oscuro censor cuya obra literaria carece de toda importancia, me gustaría ahora compartir un par de reflexiones sobre la propia denuncia de Navarro; señalar, sobre todo, los límites de su posición, que son, básicamente, los de quienes a estas alturas de la partida afirman que la libertad de crítica y el socialismo cubano no son incompatibles.

Al colocar casi toda la culpa en el funcionario, por importante que este sea, Navarro libera en gran medida de ella al gobierno revolucionario. "Cierto es que Pavón no fue en todo momento el primer motor, pero tampoco fue un mero ejecutor por obediencia debida. Porque hasta el día de hoy ha quedado sin plantear y despejar una importante incógnita: ¿cuántas decisiones erróneas fueron tomadas "más arriba" sobre la base de las informaciones, interpretaciones y valoraciones de obras, creadores y sucesos suministradas por Pavón y sus allegados de la época, sobre la base de sus diagnósticos y pronósticos de supuestas graves amenazas y peligros provenientes del medio cultural?", afirma, colocando en el origen —en la "base"— del entuerto al director de Verde Olivo, y atribuyendo así las erradas decisiones de la cúpula a los "datos" suministrados por él.

Pero no fue Pavón quien inventó el estalinismo, ni quien decidió seguirlo en Cuba: esas valoraciones, que son las que fundamentan la doctrina del realismo socialista, ya habían presidido la obra crítica de las cabezas pensantes del Partido Socialista Popular: Carlos Rafael Rodríguez, Mirta Aguirre, Juan Marinello, José Antonio Portuondo, Nicolás Guillén.

En un principio enfrentados con los partidarios de otras posiciones estéticas que reivindicaban para sí la originalidad de la Revolución, estos intelectuales estalinistas fueron adquiriendo más importancia en el dictado de la política cultural a medida que el gobierno revolucionario, declarado marxista-leninista desde 1961, fue estrechando sus lazos con el bloque soviético y los límites de la legalidad revolucionaria.

Navarro afirma que la impronta de Pavón "condicionó el resentimiento y hasta la emigración de muchos de aquellos creadores no revolucionarios, pero no contrarrevolucionarios, cuya alarma había tratado de disipar Fidel en Palabras a los intelectuales", como si entre este discurso de Castro y los dictámenes del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura hubiera una simple solución de continuidad.

La memoria que propugna en su carta no alcanza, pues, a recordar que fue el propio Castro quien pronunció el discurso de clausura de ese congreso, consagrando elocuentemente todos sus dictámenes; tampoco recuerda que Pavón, en tanto director de la revista Verde Olivo, estaba directamente subordinado a Raúl Castro. Las causas de las cosas que Navarro invoca en su cita de las Geórgicas llevan, entonces, directamente hasta ese Comandante en Jefe de cuya convalecencia todos están pendientes, y hasta aquel otro Castro que lo ha sustituido en sus funciones.

Quedarse en las ramas

Preconizar la necesidad de ir a las raíces y quedarse en las ramas es, así, la contradicción medular de la crítica que ya en el ensayo In media res publicas ofrecía Desiderio Navarro. Allí apunta: "La suerte del socialismo después de la caída del campo socialista está dada, más nunca que antes, por su capacidad de sustentar en la teoría y en la práctica aquella idea inicial de que la adhesión del intelectual a la Revolución —como, por lo demás, la de cualquier otro ciudadano ordinario— 'si de veras quiere ser útil, no puede ser sino una adhesión crítica'; por su capacidad de tolerar y responder públicamente la crítica social que se le dirige desde otras posiciones ideológicas —las de aquellos 'no revolucionarios dentro de la Revolución' a quienes se refería la célebre máxima de 1961".

Ante esta reivindicación del derecho a crítica para los revolucionarios y los no revolucionarios de "dentro", cabe preguntarse dónde está el límite en que comienza la "contrarrevolución", quién establece el "afuera" sino ese Máximo Líder en cuyo dictum de 1961 estaban ya, in nuce, las determinaciones de 1971.

Lo cierto es justo lo contrario de lo que dice Navarro: la existencia misma del socialismo, antes y después de caerse el Muro, depende de reprimir la crítica de fondo, pues esta lo derretiría como un trozo de hielo expuesto al mediodía cubano. La Revolución no admite "conciencia crítica". Para criticarla de verdad, hay que situarse "fuera del juego". Salir de su propia lengua: pasar de "Fidel" a "Castro". Mientras exista "Fidel", no ya sólo en tanto ser físico sino en tanto concepto proveedor de legitimación, la simetría entre "políticos" e "intelectuales" que sugiere Navarro resulta falsa; de hecho, en Cuba no hay "políticos", puesto que no hay partidos ni parlamento.

Tampoco creo que una mayor resistencia de los intelectuales hubiera cambiado mucho la cosa en los setenta: más hubieran sido reprimidos, pues el sistema era una eficaz máquina de producir represores. Más criticables que los que en aquella coyuntura callaron o colaboraron, me parecen esos que, entonces marginados, se han convertido luego de rehabilitados en grandes adalides del régimen.

En una cosa sí estoy de acuerdo con Navarro: hay que tener memoria. Es por ello que echo de menos, en su enérgica crítica al gremio, una autocrítica, pues no olvido que, aunque le hayan censurado escritos propios y prohibido la publicación de algunos ajenos, él no dejó de ser uno de los cómplices de esa misma política con la que ha quedado identificado el nombre del teniente Pavón.

Como si se tratara de un colaborador de la revista positivista Cuba Contemporánea súbitamente montado por el espíritu de Zdanov, Desiderio Navarro escribió: "En modo alguno el sistema directivo de la sociedad socialista podría permitir que la cultura llegara a ser ese factor histórico que una vez fue abandonado a la espontaneidad y al libre curso y gracias a su capacidad de acción inversa sobre los demás factores sociales, introduciría en masa lo aleatorio, el desorden, la desproporción y la discordancia en todo el organismo social" ("El papel conductor del Partido marxista-leninista en el terreno de la cultura", La Gaceta de Cuba).

24 ene 07

Abrir la caja de Luis 'Pandora' Tamayo

¿Quién lo hubiera pensado? Al cabo de tantos quinquenios de moho y olvido, Luis Pavón Tamayo resulta —al fin— beneficioso para la cultura cubana.

Su exhumación, con desafinada fanfarria y medallas de hojalata, ha logrado que por primera vez la intelectualidad de la Isla se atreva discrepar. El solista de siempre se quedó esperando que el usual corito, con insegura voz de contratenor, expresara su adhesión sin fisuras a la consabida partitura de consignas negadoras de la esencia misma del intelectual: la libertad de pensar y formatear su discurso.

Aunque en muchos casos la protesta sea tímida, precavida y hasta salpicada de retórica "revolucionaria", el hecho es novedoso y prometedor. Su contexto político evidencia que se trasciende la motivación factual: los homenajes de la televisión de Estado a tres figuras de los años más rígidos y retrógrados de la normativa cultural estalino-maoísta.

Lo que la cadena de e-mails y el llamado a protestar ante el Ministro de Cultura, la UNEAC y la dirección del ICRT refleja es el ingreso de los creadores de la Isla en la sociedad civil (en las últimas décadas en Cuba sólo hubo sociedad militar o sociedad-partido); una sociedad civil que opina y quiere actuar por cuenta propia.

De lo que está ocurriendo, nada me parece tan interesante y saludable como la yuxtaposición de posiciones y opiniones.

Quienes aprovechan el debate abierto por la exhumación de Pavón, Serguera y Quesada, para destacar que la opresión de la cultura incluyó e incluye la marginación de los jóvenes creadores, el desprecio a los intelectuales de provincias y la negación de los escritores, artistas y pensadores emigrados, están en su pleno derecho y miran lejos.

Ya nadie cree que los grises nubarrones que cerraron completamente el cielo de la cultura cubana durante un plan quinquenal (o dos) desaparecieron. Sólo se desplazaron en función de la coyuntura, sabiendo compactarse y descargar sus divinos rayos cada vez que alguien —individuo o grupo— se apartó del rebaño, desoyó el flautín del pastor, quiso comer la hierba prohibida u oler una florecilla.

No coincido con los colegas que —desde dentro o desde fuera, desde un extremo o desde otro, y como procurando un centro, un consenso— llaman a la unidad.

La práctica de las últimas décadas ha demostrado sobradamente que la de dividir no es la única táctica del César. También es diabólicamente eficaz la fórmula: "Une y vencerás".

Reducir todas las opiniones a una sola, borrar la inevitable y saludable diversidad en aras de una supuesta causa común es el primer truco que debe aprender cuanto prestidigitador desee hacer carrera.

Los que denuncian el ostracismo y las humillaciones que sufrieron a manos de Pavón, los que denuncian los bozales de terciopelo que les impusieron los sucesores de Pavón, los que denuncian el silencio a que los aconsejaron otros más lejanos y sutiles herederos de Pavón y los que denuncian el apartheid neopavonista inventado para quienes vivimos en el exterior; hayamos roto públicamente o no con el Sistema, el Régimen y/o sus personeros… Todos, tenemos razón (nuestras razones) de sumarnos al séquito inconforme que trata de impedir se levante lo que no es un panteón a figuras del pasado, sino un nuevo paredón para seguir fusilando ideas.

Todos los caminos conducen a Roma o, como escribiera Cabrera Infante, "Todos los caminos conducen al Amor". Sea cual sea el credo político y proyecto para Cuba de cada cual: populista-liberal, demócrata-cristiano, social-demócrata, socialista… todos tenemos el derecho y hasta el deber de participar en esta escaramuza por la liberación plena de la cultura cubana. Sólo han de excluirse, y es obvio, los fascistas (de derecha o de izquierda) puesto que esos son precisamente los que amordazan a la cultura, con argumentos y estrategias diestros o zurdos.

Bienvenido sea, en suma, el intento de resurrección del pavonismo. No somos nosotros quienes diremos: Dios, perdónalos, no saben lo que hacen. Al contrario, les agradecemos la torpeza, el desvarío, la imprudencia de abrir la caja de Pandora; librando así los vientos, ojalá huracanados, que requiere el varado barco de la cultura insular para ponerse en movimiento.

05 ene 07

En un intento por sepultar su frustrado pasado de cantante, Alfredito Rodríguez, quien nació con un don especial para entonar pregones en el paseo del prado, ha decidido producir una nueva imagen que sustente su infantilismo patológico. Como el mismo lo ha pregonado en esa clásica e inolvidable canción suya "¡ay, que me encapricho!", su obsesión por llevarse a la televisión a sí mismo responde ya más que a un capricho irracional a un móvil del carácter mucho más avieso. 

 Al escuchar sus primeros programas por la televisión nacional me apacigüe pensando que sólo se trataba de un imbécil que el descuido, el azar y la suerte, habían introducido de repente en la red nacional de programación. Pero si fuera solamente esto, sería más fácil entender, los desvaríos y el desatino que acompañan a sus últimos programas. Un análisis pormenorizado del asunto nos conducirá al punto en cuestión.

 Lastimado en su ego por las últimas y validadas criticas- no ya de críticos en su función-  de personas que hacen buen uso de su sentido común, decide marcar la diferencia con sus últimos programas y para ello- para su propio extravío- cuela en su dislate a personalidades prestigiosas de la cultura cubana, en un intento desesperado por instaurar ante los "malvados sensores"  la imagen de un iniciado que pretende entrenarnos en lo que el mismo llama "la diferencia", su original manera para definir lo cursi. Carilda Oliver Labra, primera Víctima, es sometida a un interrogatorio procaz, realizado con elementos ambiguos y zigzagueantes. Y digo Victima, porque ella, al igual que Jorge Perugorría, y el resto de los invitados, sin desearlo, se han convertido en punta de lanza de una campaña personal que en los finales del primer programa asume todas las características de una apología política religiosa realizada por el líder místico en persona. Y he aquí donde la imbecilidad se junta en su desesperación con la perfidia. ¿Quién que haya sido invitado a un programa de nuestra televisión nacional imaginaría que tras la sonrisa amable, el edulcorante elogio, la súplica rimbombante, se pueda esconder la  sedición?  Tengo la convicción que estas dos extraordinarias personas que disfrutan del respeto de nuestro pueblo y poseen más allá de las fronteras del mismo una garantía a toda prueba de elevada condición intelectual se han sentido defraudadas, se habrán quedado pensando en su intima naturaleza: ¡Se trata solamente de un imbécil!

 Como consecuencia de nuevas críticas suscitadas a raíz de este primer programa, nuestro mambí cubano, que se hace llamar descendiente de Antonio Maceo, carga al machete con nuevos bríos. Eusebio Leal, invitado a este engendro televisivo, optó por rehusar la cicuta. Miguel Barnet, quien aún está en remojo, podría sorprender con su presencia la semana próxima. ¿Quién será el próximo? Tal vez Alfredito nos conduzca  a través de una sesión espiritista al encuentro de Rita Montaner o de Nino Bravo. No obstante, todavía no faltarán aquellos que caigan en la trampa de lo que se ha convertido en una vendetta. A Alfredo Rodríguez quizás le hubiera ido mejor si no se hubiera puesto a la defensiva ante las críticas justificadas que le han prodigado amorosamente, pero -he ahí su mayor absurdo- ha hecho evidente los principales objetivos de su aparición mística: dar una cachetada a sus detractores usando el

discurso de sus confiadas "presas"  como bases teóricas de su doctrina  kitsch. Con ello sólo ha logrado alertar a quienes no estaban  avisados y cobrado nuevas "simpatías" entre sus antiguos y recientes críticos.

 El pavoroso set seleccionado para la ocasión nos ubica en una caverna al principio del medioevo dispuesta para un ritual gnóstico. Todo confluye aquí, adivinación, paganismo, cristiandad difusa y catarsis esotéricas - de las mejores en su clase, disfrutamos la de Luisa María Jiménez, cuyo ensayo anterior le permitió ofrecer para el "sumo sacerdote y su público" la representación requerida-. A la usanza de las antiguas religiones el sacrificio resulta imprescindible para agradar a la deidad, un público ejercitado en los cotilleos de las telenovelas y hambriento por espiar sin recato en las propias fantasías del "el elegido". No se sorprenda nadie si en algún momento en esta serie de programas surgen preguntas como "¿Si usted no fuera revolucionario a qué partido político pertenecería, y si es un revolucionario dígame que opina del PCC?", o como esta: "¿Podría contarnos su primera experiencia sexual, fue con un hombre o con una prima?"; o como esta: "¿Dime si tú crees que yo soy un genio"? Preguntas toda cuyo fin artístico y humano es totalmente incomprensible, como otras que ya han surgido: "¿Jorge Perugorría, qué piensas de las personas que reprimen su homosexualismo (¿Qué piensas de las personas que les gusta la fresa y piden chocolate); o "Carilda, quiero saber si, en definitiva, te fumaste a José Ángel Buesa?; si debemos bautizar a los perros –ya que son preferibles a las personas (a los críticos); o como esta otra, para que no haya equivocaciones con el machazo: ¿Te gusta Santiago por las Santiagueras?", o como esta: "¿Luisa María, te has excitado sexualmente durante alguna escena con dosis de pornografía"? Ni más ni menos. Estas son, entre otras de la misma clase, las preguntas del sutil padre Alfredo. No llego a entender tampoco el extraño clima en que se desenvuelve la acción. Las velas sobre los troncos, ¿significan un apagón, o una velada espiritual? Los infinitos sermones sobre el bien y el mal, ¿a quién van dirigidos?, ¿quiénes son los diferentes de la "diferencia"?

 Lo más interesante de todo ello es que  las autoridades encargadas de dar fin al "payaso"  consientan en que una vez más disfrutemos durante este fin de año de lo que, más tarde o más temprano, ha de convertirse en lo último de su muy sabrosa cosecha.

 Una vez un personaje de la historia dijo que "cuando alguien mencionaba la paabra cultura en su presencia inmediatamente se llevaba la mano a la pistola". Si yo tuviera una pistola el miércoles próximo le daría un tiro a mi "panda".

 PEPINO

21 ene 07

 

 

Por Paquito D'Rivera:

Querida Marta (Valdés):
Te felicito por tu valiente adhesión al grupo de intelectuales cubanos contra el tristemente célebre ex-ex-ex-dirigente cultural Luis Pavón, que dicho sea de paso, hace muchísimo tiempo que es un perfecto cero a la izquierda (valga la redundancia). Espero que sea ésta solamente la introducción para arremeter de frente contra Ramiro Valdés y los que realmente llevaron físicamente a cabo toda aquella cruenta represión contra melenas largas y falditas cortas a que se refiere Zenaidita Romeu con tanta razón; porque de todas formas, ni tú ni yo vimos jamas a ni a Pavón, ni al imbécil de Papito Serguera, ni a ningún dirigente de Cultura salir tijera en mano a cortar melenas y enjaular jovenes "extranjerizantes" en Coppelia, ¿no es cierto?... y dado tu reconocido sentido del "timing", me atrevo a asegurar que tendrás prepararada alguna canción en conmemoración de la UMAP, idea compartida por Raúl Castro y el Che Guevara (Un Che-Che-Che, podría ser, ¿verdad, picarona?)... Pablito Milanes debía agregar de primera mano un buen verso..(¡la comunidad gay de izquierda enloquecería con ese binomio: Marta y Pablo!)
Espero ansioso para respaldarte en tu proxima protesta contra la plana mayor que nos causó tanto dolor (no a carneros moribundos como Pavón y Serguera); lo mismo les digo a Antón Arrufat, Jorge Ángel Pérez, Zenaidita Romeu, Desiderio Navarro, Arturo Arango, Reynaldo González, César López, Norge Espinosa, Abelardo Estorino, Ramiro Guerra, Jaime Sarusky, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, Nancy Morejón, Ambrosio Fornet, Luciano Castillo, Sigfredo Ariel, Marta Valdés, Ena Lucía Portela, Waldo Leyva, Enrique Pineda Barnet, Jorge Luis Sánchez, Senel Paz, Rebeca Chávez, Reina María Rodríguez, Luisa Campuzano, Carlos Celdrán, Pancho García, Adelaida Fernández de Juan, Aries Morales, Magaly Muguercia, Pedro Pérez Sarduy y los demás "protestanrtes" que tan "heroicamente" han hecho leña del árbol caído.
Ahora es vuestra oportunidad de reinvindicaros... Las dos grandes Erres os esperan: Ramiro y Raúl. ¡A ver si tienen lo que le sobraba a Tito Puente para hacerlo: TIMBALES!!!!!!!
Hasta la Victoria (el barrio de las chicas alegres) siempre.

Paquito D'Rivera
 
cita: "Néstor Díaz de Villegas, Los Angeles. Se ha pasado por alto esta contribución de Paquito de Rivera a la polémica sobre el Pavongate."

22 ene 07

Cartas / Recibidas
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    lunes 22 de enero de 2007

    He  seguido  con  gran  atención  el  debate que las opiniones
    vertidas   por   el  escritor  Eliseo  Alberto  han  desatado.
    Evidencia  lo  que  hemos adolecido y seguimos adoleciendo los
    cubanos,  la  poca  tolerancia  y  la  soberbia absurda que ha
    desunido  a  los  de  afuera y los de adentro (antes y ahora).
    Martí lo vaticinó al decirle a Máximo Gómez que le ofrecía "la
    probable  ingratitud  de  un  pueblo". Si los intelectuales no
    garantizan respeto a las diferencias, ¿qué clase de democracia
    podremos  construir?  Hemos alimentado con estas actitudes que
    persista  un  régimen  al  cual le seguimos haciendo el juego.
    Divide  y  vencerás,  ¿hasta cuándo? No bastan bellas palabras
    sino actitudes cotidianas.

    Carlos Manuel Fernández, Managua

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/he-seguido

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    lunes 22 de enero de 2007

    El escritor Francis Sánchez, desde Ciego de Ávila, tiene mucha
    razón  en lo que escribe. Desde su pedazo de tierra, el debate
    adquiere  un  sentido casi irrisorio; tomando en cuenta que el
    rosario  de  pendientes  y  penas  es apabullante. No sé si es
    irrisorio  el  debate  sobre  la  exaltación  de ex comisarios
    políticos  (no  lo  he  seguido,  un  diccionario  de  nombres
    ayudaría,  para  aquellos  que  no  sabemos  quiénes  son  los
    protagonistas),  mucho  menos creo irrisorio el sufrimiento de
    personas  en particular. Creo, humildemente, que le hemos dado
    a  su  aparición  más  importancia de la que merece dentro del
    contexto de la realidad de hoy.

    Alina Brouwer, Nueva York

    Referencias: [1] Las crisis de la baja cultura
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/articulos/las-crisis-de-la-baja-cultura

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/el-escritor-francis

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    lunes 22 de enero de 2007

    Después  de  todo, es muy divertido este debate. Tanto por los
    de  dentro  como  por  los de fuera. Lewis Carroll ya escribió
    este  guión  en Alicia (escena de la Reina). Por supuesto, sin
    el  sabor  tropical  que nuestra intelectualidad le agrega, no
    faltaba más; así somos de originales.

    Víctor Fernández, Barcelona

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/despues-de-todo

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    lunes 22 de enero de 2007

    No  tengo  ninguna  duda  en  afirmar  que  después  de [1] De
    pavonazos y calabazas, otra taza, y [2] Una oscura protesta me
    convida  (contra  Luis  Pavón),  queda  muy poco que añadir al
    debate,   que   no   sean   nuevos   episodios   de  rupturas,
    reivindicaciones  o caídas de disfraces. Pero, para seguir con
    lo  anecdótico,  quisiera que alguien me contara cómo el señor
    Alfredo Guevara ha podido sobrevivir todo este tiempo.

    Luis Casacó, Montevideo
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/articulos/de-pavonazos-y-calabazas-otra-taza
    [2.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba
    /articulos/una-oscura-protesta-me-convida-contra-luis-pa
    von

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/no-tengo-ninguna

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    lunes 22 de enero de 2007

    Basta  de  los  comisarios y miremos el futuro. Confieso, ante
    todo,  que no soy intelectual. Un simple periodista. Me parece
    exagerado  el  espacio  dedicado  al  tema del fantasma de los
    comisarios políticos. Algunas consideraciones:

    1.-  Más  del 60 por ciento de la población cubana nació o era
    muy joven cuando todo esto ocurrió y entienden muy poco o nada
    del tema.

    2.- Hablar de este asunto como si fuese el restablecimiento de
    la  censura  es  un craso error. La censura nunca ha dejado de
    existir.

    3.-  Extrapolar  estas  apariciones  en  la TV como decisiones
    tomadas  al  "más alto nivel" no parece exacto. Yo trabajé dos
    años   en  el  ICRT  (el  periodo  más  terrible  de  mi  vida
    periodística  en  Cuba) y autoricé la salida al aire en el NTV
    de reportajes o noticias que después fueron criticadas por "el
    alto mando".

    4.- Toda esta algarabía nos aleja de temas que deberían ocupar
    un  primer  plano  en  la  zona de debates de esta página. Por
    ejemplo:

    ¿Cuáles  deben  ser nuestras exigencias al gobierno después de
    la   desaparición   física  de  Fidel  Castro?  ¿Cómo  podemos
    colaborar intelectuales o periodistas al proceso inevitable de
    la  transición?  ¿Qué  podemos  hacer para que se conozcan las
    realidades  de  los  presos  políticos y lanzar una campaña en
    esta primavera para exigir su liberación?

    Simplemente  algunas  ideas.  Honestamente,  creo  debe quedar
    cerrado  este  debate  y  abrir otros proyectados al futuro de
    Cuba.

    Miguel Rivero

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/basta-de-los-comisarios

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    lunes 22 de enero de 2007

    Algunos intelectuales cubanos, derecho tienen a indignarse por
    la  aparición en la televisión cubana de Pavón y Serguera. Qué
    lástima  que  lo hagan tan tarde. Algunos de ellos han sido en
    los  últimos  años, voceros oficiales del régimen en múltiples
    foros internacionales de literatura y arte. Ninguno se indignó
    cuando encarcelaron al poeta Raúl Rivero. Ninguno ha alzado la
    voz  para  que sean liberados los presos políticos de la Isla.
    La memoria también tiene corazón, como dice Eliseo Alberto.

    Los  que  vivimos en México fuimos testigos de cómo algunos de
    esos  hoy ofendidos participaron en la Feria Internacional del
    Libro  de Guadalajara (el año que Cuba fue país invitado) como
    representantes oficiales de la política cultural del régimen y
    no permitieron que los textos de escritores cubanos del exilio
    formaran  parte  de  la exhibición general de literatura de la
    Isla.

    Carlos Olivares Baró

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
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    ibidas/algunos-intelectuales

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    lunes 22 de enero de 2007

    Sobre  el  caso  intelectualidad  cubana contra represores del
    régimen,  es  evidente que la ex Cuba de Martí, la Loynaz, los
    Borrero,  Casal...  no  tiene  remedio.  Mientras  impere  esa
    absurda  y  cada  vez más cruel militarización con su desastre
    económico,  su  represión  policial  despiadada,  sus cárceles
    infrahumanas, sus descaros de nomenclatura tropical, sus Vilma
    Espín con cuentas en Suiza y cargo per aeternum en la FMC, sus
    Raulitos y Fidelitos clonando hienas, burros y serpientes, sus
    momias-comisarios    sanguinarios,    sus    burlas    a    la
    intelectualidad,  sus  éxodos de hermanos hacia los dientes de
    los tiburones o las playas desiertas de países xenofóbicos, la
    desatada  prostitución  aplaudida por las madres, la basura de
    política  exterior,  la  desgastada  memoria de los que tienen
    miedo al fascismo... no habrá paz para nadie. Ni siquiera para
    mis abuelitas que se mueren de hambre en ese loco ex país.

    La ex Cuba necesita civiles en el poder de una buena vez.

    Salvador Lemis, Ciudad de México

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/sobre-el-caso

05 feb 07

lunes, febrero 5

Siguen saliendo detalles y reflexiones

En este mail que me mandaron de La Habana, no su autor – hay que aclararlo – el ex director de la cinemateca de Cuba, Reynaldo González levanta un poco el velo de lo que pasó el 30 de enero en la Casa de las Américas.

UNA PESADILLA SIN PERDÓN NI OLVIDO

Reynaldo González

La tarde-noche del 30 de enero, en la Casa de las Américas, no alcancé a leer las páginas que siguen. Sabía que el diálogo se bifurcaría por las innúmeras asignaturas pendientes de la vida cubana, ya presentes en el inicial intercambio de mensajes. Sin restar importancia e imprescindibilidad a reclamos largamente pospuestos, deseaba subrayar informaciones que desconocen quienes llegaron a la vida pública después de la pesadilla eufemísticamente llamada "pavonato", extendida y afirmada en una variante no menos execrable, el "aldanato". Sus acciones tuvieron como constante la sobrevaloración de los "cuadros" y una consideración peyorativa de los intelectuales y artistas, con el Do de pecho "teórico" de Carlos Aldana al definirnos "las partes blandas de la sociedad". Ellos eran las partes "duras" y sólidas, la gente de confianza, los que "cortaban el bacalao". En artes plásticas preferían los marmóreos arquetipos del realismo socialista estaliniano. En literatura, a poetas también "confiables" y "firmes como el granito", sin excluir a los cuadros de mando, empeñados en que consideráramos poesía su entusiasmo marcial. En narrativa, la "literatura de la violencia" –definición que me deben, pero no su hipertrofia y su exaltación canónica–, y adulones todo terreno. El conjunto era una andanada de katiuskas lanzadas como hosannas a connotados generales soviéticos, más presentes en la mitología propuesta por los mass media que nuestros próceres independentistas. Al convite acudieron talentos emergentes que aprovechaban su hora y momento, instaladísimos y dispuestos a imponer su medrosos engendros, y un ejército burocrático que imponía lo que llamamos "síndrome del misterio". Pero ¿cómo se llegó a tales aberraciones? En las páginas que debí leer ese día, escritas en aluvión, dictadas por el afán de justicia, incluí algunos saltos de gigante. Hoy, previendo que entre muchas cosas de gran importancia se difumine el motivo inicial de la protesta, se las envío y quiero que tengan la mayor difusión posible:

"Quinquenio gris", "decenio negro". Ambas definiciones resultan ineficaces para calificar los comportamientos sectarios y dogmáticos que le generaron un extenso rosario de sufrimientos a la vida cultural cubana. No puede reducirse a una disquisición semántica, que disuelva en farsa lo que vivimos como drama y en algunos casos, como tragedia. Las fechas se desdibujan cuando la resurrección televisiva de algunos de sus culpables golpea la memoria dolida –sin que olvidemos que ésos son mascarones de proa–. Homenajes supuestamente culturales en la televisión alarmaron porque permiten suponer espaldarazos a sus actuaciones pretéritas y una validación de los hechos que les dieron triste notoriedad. La protesta que tales transmisiones despertaron fueron respuestas a una provocación en serie, tras la cual no podíamos menos que apreciar un propósito. En la muy vigilada y politizada televisión cubana sería ingenuo imaginar casualidades, sobre todo cuando se glorificaba a quien ayer se les permitió hechos que la justicia calificó de anticonstitucionales y abusos de poder. La inusual presentación de Luis Pavón Tamayo junto a los dos líderes más altos de la Revolución y el silenciamiento de la etapa en que con saña rigió los destinos de la cultura cubana, semejaron una exculpación. Quienes decidieron, argumentaron y realizaron esos programas, arguyeron que desconocían la figura exaltada. Esa afirmación ya los descalificaría por irresponsables e ineptos, pero no les creímos. La negativa a reconocer públicamente su inoperancia o culpabilidad dio al asunto los más inaceptables tintes de obstinación y de burla. Ya no podíamos verlos sino como culpables e imaginarle al asunto una trama cuyas ramificaciones se nos escapaban. ¿Estábamos ante un intento de resucitar las viejas pesadillas?



Desde el inicio de nuestra vida revolucionaria asomaron tendencias y grupos que entraron en la lidia con diferentes presupuestos estéticos y participaron en un forcejeo por el poder. Representaban —o se amparaban en— programas y convicciones. Un grupo llegó afincado en la aberrada y abortiva práctica cultural soviética, sus teorías y su propaganda. Tenían una organización mejor elaborada y "cuadros" para pescar en río revuelto. Otros grupos, intuitivos e inexpertos, respondían a concepciones artísticas actuantes en el país y en las obras de creadores que vivían nuestra cultura eminentemente occidental y vanguardista. Cuando la definición del carácter socialista de la Revolución privilegió el arte comprometido, fue asumido mayoritariamente por nuestros intelectuales y artistas, que palpitaban en el augural consenso despertado por la Revolución, en la comprensión de que eso no implicaba la imposición de una particular escuela o tendencia, mucho menos las torceduras del realismo socialista, ajeno a nuestra idiosincrasia y a nuestra historia. Pero no estábamos tan desinformados sobre las tragedias vividas por la intelectualidad del Este europeo como para aceptar la obstinación de quienes, acusándonos de extranjerizantes, se apropiaban de espacios definitorios y proponían, ellos sí, fórmulas explícitamente extranjeras bajo el pretexto de servir a los ideales revolucionarios y a la conformación de un pensamiento nuevo. Comprendimos —y sus acciones no dejaron dudas— que no se trataba solamente de concepciones estéticas y que acarreaban otros objetivos bajo el disfraz de la coherencia ideológica. Eran una extensión de la mencionada lucha por el poder. Y ganaron espacios. Sus criterios predominarían en el período negro, cuando cometieron crímenes de lesa cultura, arrollaron, despreciaron y destruyeron. Luego el ambiente no les favoreció y debieron replegarse, pero, se hicieron fuertes en terrenos débiles por inadvertencia, o por connivencia, o —como lo veo— por explícita ineptitud. Esa historia tiene altibajos, vueltas y revueltas que han definido el terreno en ocasiones maquillada de concepciones filosóficas, otras como hojas de servicio, siempre de dogma impuesto. En primer plano, o camuflados, en avances y retrocesos, los representantes de la línea dura han persistido en un forcejeo sinuoso. Una vez alistados, esperanzados en una peculiar y muy delicada coyuntura de nuestra vida política, consideraron que era el momento de emerger para contradecir desembozadamente una línea cultural que procura un diálogo de nuevo tipo. Asistimos a una escalada cuyas escaramuzas más evidentes denunciamos. Algunas habrá que pasaron inadvertidas. Se envalentonaron y supusieron que impunemente podían exaltar sus símbolos y refrescar el fantasma del dogmatismo, que no es una comprensión del arte o de las argucias de la comunicación, sino un empecinamiento en fórmulas que ya demostraron su fracaso. Lo que asombra en los acontecimientos recientes es su enseñoramiento y su altanería revanchista. No creo pertinente reconstruir los pasos que llevaron a la implantación del período nefasto que llamamos "pavonato" y los posteriores intentos para distenderlo, reanimarlo y devolvernos a prédicas que soslayan nuestras tradiciones. Sí les recuerdo que esa tragedia no empezó en 1970, sino que fue armándose laboriosamente, aprovechando los resquicios de actuaciones venales, ególatras, el aturdimiento de novatos y los empecinamientos de grupos que primero atendieron a sus propios intereses y luego se vieron bajo la nube negra de la instrumentalización por parte de quienes en la lidia se mostraron más oportunos. En sus alforjas cargan los razonamientos" que atizaron la creación de la UMAP, las purgas universitarias, las razzias, la instrumentalización de los prejuicios homofóbicos, la intolerancia ideológica como un elemento persistente.



Hubo comportamientos de todo tipo y muy pocos constructivos. Algunos, enseñoreados en el terreno que les tocó, adoptaron poses mesiánicas, se creyeron conductores de vidas y obras. Otros justificaron su inacción con la "disciplina" entendida como la más alta virtud del revolucionario, en olvido del levantisco aserto martiano: "La ley injusta no es ley." Estaban los cumplidores y los conservadores, los insensibles y los indiferentes, los que "cuidaron la silla y miraron por la ventanilla", como dice nuestro pueblo. Esos procederes están muy frescos en la memoria de quienes tenemos cierta edad. Luego vino el silencio, impuesto o tácito, el "por algo será" para ignorar la desdicha de los defenestrados, la advertencia de "no darle motivos al enemigo" y acallar las protestas, la esforzada formación en la experiencia de vivir una revolución y los errores de quienes pudieron oponerse a esos planes y no lo hicieron. Y estaban los adláteres, los que deben sus prestigios a labores de mensajeros, los que no cuenta pero hacen bulto. Es comprensible que existan quienes salieron a la vida cultural en ese tiempo, y los que a tales horrores deben sus nombradías. Ellos callaron, fueron cómplices y algunos no se arrepienten de nada. Debemos entender que formados en tan largo proceso, estén en lugares donde pueden hacer daño. Se les suman los pusilánimes y los acobardados que no creen en el triunfo de la justicia. Están los que todavía escuchan las deshumanizadoras sirenas del estalinismo. Ellos, y no otros, encarnan la enemistad y la intolerancia. Ellos, y no otros, ofenden y desprecian, se atrincheran y actúan alevosamente. Ellos, y no otros, le dieron armas al adversario: recuerden que las políticas sexistas han resultado un bumerán: la umap, la persecución a los homosexuales, la intolerancia programática. El carácter del pavonato lo conocemos todos. Fue la descalificación de quienes pensábamos de manera opuesta, o siquiera matizada, el ordeno y mando, la desactivación de instituciones que eran el orgullo de nuestra cultura y, sobre todo, un criminal desprecio al diferente. Quienes no entrábamos en sus "parámetros" fuimos declarados enemigos merecedores del desprecio público. La UNEAC, institución que debió defendernos, nos dio la espalda. En nombre de esos criterios estigmatizaron, inhabilitaron y apartaron. Un colmo fue que llevaran a fetiches los símbolos que destruían, cuando la homofobia exacerbada los condujo a desarticular el Teatro Nacional de Guiñol y en imitación de los nazis, quemaron los muñecos. Fue la glorificación del machismo, su violencia gratuita, su ensañamiento y bestial pérdida de sentido. Fue la extrema politización. El "tapabocas revolucionario", el silencio impuesto, el miedo, el miedo. Como en el título de una película, el miedo devora el alma, intimida, engarrota. Deberá comprenderse que una posible reivindicación de esos verdugos se tenga como escarnio de la memoria de quienes padecieron ultrajes desde antes y durante el pavonato, revolucionarios y verdaderos artistas como Roberto Blanco, estigmatizado, sometido a un onerosos juicio en presencia de sus colegas, Servando Cabrera Moreno, los hermanos Pepe y Carucha Camejo y el talentoso Pepe Camejo, Raúl Martínez, el iconógrafo de la revolución, Virgilio Piñera y José Lezama Lima, muertos en el ostracismo, y tantos otros. Sus historias individuales no caben en estas apretadas notas. Los dogmáticos apoderados del poder por el que tanto se esforzaron, confirieron posiciones privilegiadas a unos grupos e individuos sobre otros, se ensañaron con quienes no respondíamos a sus patrones modélicos. Determinaron lo correcto o incorrecto, lo legal o delictivo, lo pecaminoso o lo saludable. Implantaron métodos de terror y de persecución, labores policíacas, la delación. Sus criterios elevaron a hegemónicos, no solamente en las concepciones estéticas, sino sobre la vida íntima, vigilada y constreñida, e implantaron la desconfianza como costumbre. Sabemos que daños de esas dimensiones pueden ocurrir por decreto y desde posiciones de fuerza en la cultura, pero no se curan por similares métodos porque lastran a generaciones, inhiben el pensamiento y la acción. Nada devolverá las vidas estropeadas, las vocaciones impedidas, las ausencias provocadas, el miedo sembrado en la mente. El revanchismo, que de nuevo querrá aureolarse de propósito plausible, no puede esconder su verdadera esencia, que es el odio; su verdadera ambición, que es el poder. Estamos aquí para desenmascararlo. Agradecemos que nuestro trabajo se reconozca, pero no hemos perdido la esperanza del "turno del ofendido" de que nos habló un poeta. Quienes denunciamos los actos recientes no albergamos rencores, no nos anima la venganza, no le escamoteamos el sitio a quienes, pensando diferente, puedan ostentar obras que enriquezcan el patrimonio cultural cubano. En afán de justicia intercambiamos mensajes electrónicos con toda espontaneidad, sin organización previa, por un salto de horror, el mismo que dicta estas páginas. Era la vía de que disponíamos, minoritaria frente a la televisión que en cada casa presentó como benefactor a quien dañó gravemente nuestras vidas. No actuamos embozados, ni confabulados. Y advierto que no somos blandos, ni moldeables, ni nos dejaremos confundir con proposiciones tergiversadoras, de cualquier parte que provengan.

23 ene 07

 
----- Original Message -----
Sent: Tuesday, January 23, 2007 5:43 PM
Subject: FW: quinquenio gris vs el tiempo

 

 

From: seda [mailto:seda@infomed.sld.cu]
Sent: Tuesday, January 23, 2007 10:37 AM
To: Lázaro Saavedra
Subject: quinquenio gris vs el tiempo

 

quinqueniogrisvseltiempo

centro de reflexión permanente.

parque maceo,  centro habana.

Inauguración:

domingo 28 de enero, 17:00

 

 

catarsis, recuento y memoria en que transcurre la confrontación entre manipuladas etiquetas, obsoletas marcas,  eufemismos desactualizados, fetiches resfuncionalizados y el futuro inmediato de un proyecto social que tuvo como origen tal polarización que, en consonancia con su radicalismo, mientras unos lo elevan a supremos niveles de  gloria, otros lo consideran una completa irreversible devastación.

  

vea el resultado de un debate histórico que tiene aquí su primera manifestación en el mundo no virtual y artístico.

 

 

participe, como si estuviera en el alto poder, el exilio o el inxilio (equidistancias garantes de la vigencia del monólogo ortodoxo), es decir lo más aislado posible del peligro de autocensura, parametración, exclusión, explote, truene y… otros tradicionales daños colaterales, la vida misma conceptualizada como arte. 

 

 

participantes

 

josé antonio de la caridad maceo grajales, representado por su estatua ecuestre

josé julián martí pérez, representado por la ergástula donde iniciara su martirio

intercambio espiritual, representado por la iglesia

intercambio material, representado por el di tú y el rumbos

la diferencia, el centro de reunión del mundo gay

la perversión, el reconocido campo de operaciones de los pajusos, las jineteras, la bolsa negra, el alcoholismo y otros males, quizás endémicos, irreversibles, crónicos, desde los tiempos de josé antonio saco

la [(in).(con)]tensión, representada por la mar iterativa: chocando contra el muro, chocando contra el muro, chocando contra el muro, chocando contra el muro, chocando contra el muro, chocando contra el muro… y, a veces, invadiendo la ciudad

gran potencial, representado por la ecléctica circunstancia del pueblo por todos lados

la encrucijada, representada por el cruce de vías, paso a nivel, constante tráfico y otras disyuntivas imprevistas

diversidad del rumbo, representada por las tres paradas de guaguas y las diferentes calidades y cualidades de la vías, modos y medios de acceso

la disyuntiva, representada por un sobredimensionado hospital que contiene las menguadas bóvedas del banco nacional

los límites, la nueva cerca perimetral del parque

 

 

agradecemos la divulgación de este mensaje

09 ene 07


> ----- Mensaje original ----
> De: Arango/Milian <aarango@cubarte.cult.cu>
> Enviado: martes, 9 de enero, 2007 8:58:50
> Asunto: Sobre el debate
> Desiderio, Reynaldo: Dirijo esta carta a ustedes (aunque la remito a todos
> los
> que, de una forma u otra, se han involucrado en esta reacción), porque me
> resulta más cómodo pensar que converso con dos a imaginar que hablo frente
> a
> una multitud.
> El debate, como era de esperarse, ha desbordado sus fronteras iniciales.
> Yo
> mismo lo hice, al añadir la lectura del Premio a Fernando Martínez
> Heredia.
> Anoche Desiderio me habló de un asunto sobre el que, en un compendio que
> acabo de recibir, y donde encuentro muchos textos que no me habían
> llegado,
> también se trata. De manera más explícita, en las cartas de Magaly
> Muguercia
> y de Amir Valle. Me refiero a la pregunta: ¿Quiénes deben participar en el
> debate? o ¿Quiénes tiene derecho a participar en el debate? Trato de dar
> algunas ideas, quizás inconexas:
> - Aunque no estamos estrenando esta vía, sí, hasta donde recuerdo, es la
> primera vez que un diálogo tan importante y con tantas voces tiene lugar
> mediante correos electrónicos. Esa condición, en sí misma, lo hace que
> ruede
> como una bola de nieve. Los dos textos que he enviado han llegado a
> personas
> que no están siquiera en mi lista de direcciones. No me parece mal. Es
> algo
> dictado por las circunstancias y debemos tomarlo en consideración.
> - Quienes viven fuera de Cuba, ¿no pertenecen ya al corpus de la cultura
> cubana? Esa posible exclusión, ¿no contradice el espíritu de todo lo que
> se
> ha hecho por reinsertar aquí todo cuanto de Cuba y su cultura andan
> dispersos
> por el mundo? Si decidiéramos que este es un debate sólo "entre
> revolucionarios", ¿estaríamos diciendo que quienes vivimos dentro de la
> Isla
> lo somos, y los que están fuera dejaron de serlo, automáticamente? Un
> escritor como Abilio Estévez, que sufrió como pocos las consecuencias del
> pavonato, ¿no tiene derecho a participar?
> - Considerar que este problema atañe sólo a quienes, por edad, lo
> vivieron,
> ¿no es pensar que se trata de algo pasado, que no involucra o amenaza el
> presente y el futuro? Les confieso que si algo me alarma en este minuto es
> que muy pocos jóvenes han opinado. Supongo que nos miran como pensando:
> ¿en
> qué andan esos viejitos?
> - Aunque quienes estamos participando pertenecemos al campo de la cultura
> artística y literaria, la época de dogmatización que estamos llamando
> pavonato afectó a todo el país. Aunque mi mamá, mi suegra, mis vecinos, no
> conozcan a Luis Pavón, también fueron dañados por él.
> - Por supuesto, sé que en un debate de estas características no se forman
> dos
> bandos: los que denuncian y los denunciados. Entre unos y otros hay
> posiciones diversas. En este caso en particular, el hecho de que alguien
> crea, como yo, que el programa dedicado a Pavón fue un error, no implica
> que
> ambos pensemos de la misma manera. Incluso, podemos estar de acuerdo sólo
> en
> ese punto.
> - También estoy conciente de que la inclusividad arrastra las malas
> yerbas.
> Siempre habrá un oportunista que se sume, alguien que en los 70 estuvo en
> el
> bando de los represores y ahora se lleva las manos a la cabeza,
> escandalizado; también quienes, desde posiciones cómodas, enturbian el
> debate, lo enrarecen, y no podemos descartar la presencia de algún que
> otro
> provocador. Pero, insisto, que todo ello ocurra es inevitable, y quizás no
> sea del todo malo.
> - Claro está, siempre y cuando hablemos, como hasta ahora lo ha hecho la
> enorme mayoría de quienes participamos, con transparencia, y seamos
> capaces
> de apartar la paja del grano para que el final de todo esto aporte alguna
> utilidad. Es decir, debemos cuidar que la bola de nieve siga el camino que
> nosotros elegimos, y no dejar que la desvíen, y que, en lugar de desbrozar
> los espacios, destruya con su peso lo que ya hemos alcanzado.
> Los abraza
> Arturo A.
>

10 ene 07

> Mirta Yañez <mirtayq@enet.cu>
> Vermiércoles, 10 de enero, 2007 13:54:33
> Para:amirvalle@yahoo.es
>
>
> Querida Marilyn: gracias por enviarme los tres correos.
> Estoy de acuerdo por completo con Desiderio y con Arturo.
> En realidad, ya yo me había empezado a preocupar desde hace unos meses
> cuando
> leí la incoherente carta de Guillermo Rodríguez Rivera sobre el tema de
> "El
> Puente" que, por lo patético de algunos fragmentos, se podría desdeñar, y
> de
> hecho la desdeñé.
> En esa carta se pretendía justificar algunas nefastas acciones de
> aquellos años bajo, efectivamente, la aludida "obediencia debida". Y
> Guillermo afirmaba, tenebrosa y algo desvergonzadamente, que en "esas
> aguas"
> había que navegar. Muchos no rindieron sus principios éticos ni tampoco
> aceptaron "navegar", y bien caro que les costó. Algunos de ellos no pueden
> estar junto a nosotros (ni siquiera para sentir nauseas como me pasó a mí)
> como Ezequiel Vieta, por ejemplo. Sí, creo que ese nefasto pensamiento
> oportunista y represor sigue latente, y busca cualquier oportunidad para
> asomarse.
> Fueron tantas las paletadas de cal, y tanto se perdió bajo ellas, que los
> granos de arena todavía se sienten aislados, aunque alegren el corazon.
> Mantengamos la esperanza de que las arenas cubran todas las heridas de la
> cal. Y alcancemos a vivir para celebrarlo.
> Mirta Yáñez
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22 ene 07

Cartas / Recibidas
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    lunes 22 de enero de 2007

    He  seguido  con  gran  atención  el  debate que las opiniones
    vertidas   por   el  escritor  Eliseo  Alberto  han  desatado.
    Evidencia  lo  que  hemos adolecido y seguimos adoleciendo los
    cubanos,  la  poca  tolerancia  y  la  soberbia absurda que ha
    desunido  a  los  de  afuera y los de adentro (antes y ahora).
    Martí lo vaticinó al decirle a Máximo Gómez que le ofrecía "la
    probable  ingratitud  de  un  pueblo". Si los intelectuales no
    garantizan respeto a las diferencias, ¿qué clase de democracia
    podremos  construir?  Hemos alimentado con estas actitudes que
    persista  un  régimen  al  cual le seguimos haciendo el juego.
    Divide  y  vencerás,  ¿hasta cuándo? No bastan bellas palabras
    sino actitudes cotidianas.

    Carlos Manuel Fernández, Managua

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/he-seguido

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    lunes 22 de enero de 2007

    El escritor Francis Sánchez, desde Ciego de Ávila, tiene mucha
    razón  en lo que escribe. Desde su pedazo de tierra, el debate
    adquiere  un  sentido casi irrisorio; tomando en cuenta que el
    rosario  de  pendientes  y  penas  es apabullante. No sé si es
    irrisorio  el  debate  sobre  la  exaltación  de ex comisarios
    políticos  (no  lo  he  seguido,  un  diccionario  de  nombres
    ayudaría,  para  aquellos  que  no  sabemos  quiénes  son  los
    protagonistas),  mucho  menos creo irrisorio el sufrimiento de
    personas  en particular. Creo, humildemente, que le hemos dado
    a  su  aparición  más  importancia de la que merece dentro del
    contexto de la realidad de hoy.

    Alina Brouwer, Nueva York

    Referencias: [1] Las crisis de la baja cultura
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/articulos/las-crisis-de-la-baja-cultura

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/el-escritor-francis

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    lunes 22 de enero de 2007

    Después  de  todo, es muy divertido este debate. Tanto por los
    de  dentro  como  por  los de fuera. Lewis Carroll ya escribió
    este  guión  en Alicia (escena de la Reina). Por supuesto, sin
    el  sabor  tropical  que nuestra intelectualidad le agrega, no
    faltaba más; así somos de originales.

    Víctor Fernández, Barcelona

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/despues-de-todo

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    lunes 22 de enero de 2007

    No  tengo  ninguna  duda  en  afirmar  que  después  de [1] De
    pavonazos y calabazas, otra taza, y [2] Una oscura protesta me
    convida  (contra  Luis  Pavón),  queda  muy poco que añadir al
    debate,   que   no   sean   nuevos   episodios   de  rupturas,
    reivindicaciones  o caídas de disfraces. Pero, para seguir con
    lo  anecdótico,  quisiera que alguien me contara cómo el señor
    Alfredo Guevara ha podido sobrevivir todo este tiempo.

    Luis Casacó, Montevideo
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/articulos/de-pavonazos-y-calabazas-otra-taza
    [2.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cuba
    /articulos/una-oscura-protesta-me-convida-contra-luis-pa
    von

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/no-tengo-ninguna

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    lunes 22 de enero de 2007

    Basta  de  los  comisarios y miremos el futuro. Confieso, ante
    todo,  que no soy intelectual. Un simple periodista. Me parece
    exagerado  el  espacio  dedicado  al  tema del fantasma de los
    comisarios políticos. Algunas consideraciones:

    1.-  Más  del 60 por ciento de la población cubana nació o era
    muy joven cuando todo esto ocurrió y entienden muy poco o nada
    del tema.

    2.- Hablar de este asunto como si fuese el restablecimiento de
    la  censura  es  un craso error. La censura nunca ha dejado de
    existir.

    3.-  Extrapolar  estas  apariciones  en  la TV como decisiones
    tomadas  al  "más alto nivel" no parece exacto. Yo trabajé dos
    años   en  el  ICRT  (el  periodo  más  terrible  de  mi  vida
    periodística  en  Cuba) y autoricé la salida al aire en el NTV
    de reportajes o noticias que después fueron criticadas por "el
    alto mando".

    4.- Toda esta algarabía nos aleja de temas que deberían ocupar
    un  primer  plano  en  la  zona de debates de esta página. Por
    ejemplo:

    ¿Cuáles  deben  ser nuestras exigencias al gobierno después de
    la   desaparición   física  de  Fidel  Castro?  ¿Cómo  podemos
    colaborar intelectuales o periodistas al proceso inevitable de
    la  transición?  ¿Qué  podemos  hacer para que se conozcan las
    realidades  de  los  presos  políticos y lanzar una campaña en
    esta primavera para exigir su liberación?

    Simplemente  algunas  ideas.  Honestamente,  creo  debe quedar
    cerrado  este  debate  y  abrir otros proyectados al futuro de
    Cuba.

    Miguel Rivero

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/basta-de-los-comisarios

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    lunes 22 de enero de 2007

    Algunos intelectuales cubanos, derecho tienen a indignarse por
    la  aparición en la televisión cubana de Pavón y Serguera. Qué
    lástima  que  lo hagan tan tarde. Algunos de ellos han sido en
    los  últimos  años, voceros oficiales del régimen en múltiples
    foros internacionales de literatura y arte. Ninguno se indignó
    cuando encarcelaron al poeta Raúl Rivero. Ninguno ha alzado la
    voz  para  que sean liberados los presos políticos de la Isla.
    La memoria también tiene corazón, como dice Eliseo Alberto.

    Los  que  vivimos en México fuimos testigos de cómo algunos de
    esos  hoy ofendidos participaron en la Feria Internacional del
    Libro  de Guadalajara (el año que Cuba fue país invitado) como
    representantes oficiales de la política cultural del régimen y
    no permitieron que los textos de escritores cubanos del exilio
    formaran  parte  de  la exhibición general de literatura de la
    Isla.

    Carlos Olivares Baró

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/algunos-intelectuales

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    lunes 22 de enero de 2007

    Sobre  el  caso  intelectualidad  cubana contra represores del
    régimen,  es  evidente que la ex Cuba de Martí, la Loynaz, los
    Borrero,  Casal...  no  tiene  remedio.  Mientras  impere  esa
    absurda  y  cada  vez más cruel militarización con su desastre
    económico,  su  represión  policial  despiadada,  sus cárceles
    infrahumanas, sus descaros de nomenclatura tropical, sus Vilma
    Espín con cuentas en Suiza y cargo per aeternum en la FMC, sus
    Raulitos y Fidelitos clonando hienas, burros y serpientes, sus
    momias-comisarios    sanguinarios,    sus    burlas    a    la
    intelectualidad,  sus  éxodos de hermanos hacia los dientes de
    los tiburones o las playas desiertas de países xenofóbicos, la
    desatada  prostitución  aplaudida por las madres, la basura de
    política  exterior,  la  desgastada  memoria de los que tienen
    miedo al fascismo... no habrá paz para nadie. Ni siquiera para
    mis abuelitas que se mueren de hambre en ese loco ex país.

    La ex Cuba necesita civiles en el poder de una buena vez.

    Salvador Lemis, Ciudad de México

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/sobre-el-caso

11 ene 07

 

ENCUENTRO EN LA RED españa

 

Crítica y memoria

 

Comentarios a una carta pública de Desiderio Navarro, a raíz del debate de intelectuales cubanos sobre la exaltación de ex comisarios políticos en medios de la Isla.

 

Por Duanel Díaz, Madrid

 

Ha llegado a mi buzón electrónico una carta pública donde Desiderio Navarro critica la reciente aparición de Luis Pavón en un programa de la Televisión Cubana que ha exaltado su contribución a la cultura nacional. Además de sumarme al merecido repudio de ese oscuro censor cuya obra literaria carece de toda importancia, me gustaría ahora compartir un par de reflexiones sobre la propia denuncia de Navarro; señalar, sobre todo, los límites de su posición, que son, básicamente, los de quienes a estas alturas de la partida afirman que la libertad de crítica y el socialismo cubano no son incompatibles.

 

Al colocar casi toda la culpa en el funcionario, por importante que este sea, Navarro libera en gran medida de ella al gobierno revolucionario. "Cierto es que Pavón no fue en todo momento el primer motor, pero tampoco fue un mero ejecutor por obediencia debida. Porque hasta el día de hoy ha quedado sin plantear y despejar una importante incógnita: ¿cuántas decisiones erróneas fueron tomadas "más arriba" sobre la base de las informaciones, interpretaciones y valoraciones de obras, creadores y sucesos suministradas por Pavón y sus allegados de la época, sobre la base de sus diagnósticos y pronósticos de supuestas graves amenazas y peligros provenientes del medio cultural?", afirma, colocando en el origen —en la "base"— del entuerto al director de Verde Olivo, y atribuyendo así las erradas decisiones de la cúpula a los "datos" suministrados por él.

 

Pero no fue Pavón quien inventó el estalinismo, ni quien decidió seguirlo en Cuba: esas valoraciones, que son las que fundamentan la doctrina del realismo socialista, ya habían presidido la obra crítica de las cabezas pensantes del Partido Socialista Popular: Carlos Rafael Rodríguez, Mirta Aguirre, Juan Marinello, José Antonio Portuondo, Nicolás Guillén.

 

En un principio enfrentados con los partidarios de otras posiciones estéticas que reivindicaban para sí la originalidad de la Revolución, estos intelectuales estalinistas fueron adquiriendo más importancia en el dictado de la política cultural a medida que el gobierno revolucionario, declarado marxista-leninista desde 1961, fue estrechando sus lazos con el bloque soviético y los límites de la legalidad revolucionaria.

 

Navarro afirma que la impronta de Pavón "condicionó el resentimiento y hasta la emigración de muchos de aquellos creadores no revolucionarios, pero no contrarrevolucionarios, cuya alarma había tratado de disipar Fidel en Palabras a los intelectuales", como si entre este discurso de Castro y los dictámenes del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura hubiera una simple solución de continuidad.

 

La memoria que propugna en su carta no alcanza, pues, a recordar que fue el propio Castro quien pronunció el discurso de clausura de ese congreso, consagrando elocuentemente todos sus dictámenes; tampoco recuerda que Pavón, en tanto director de la revista Verde Olivo, estaba directamente subordinado a Raúl Castro. Las causas de las cosas que Navarro invoca en su cita de las Geórgicas llevan, entonces, directamente hasta ese Comandante en Jefe de cuya convalecencia todos están pendientes, y hasta aquel otro Castro que lo ha sustituido en sus funciones.


** Visite, Visit** www.cubacine.cu
www.habanafilmfestival.com

09 ene 07


> Queridos amigos: Envío esta propuesta sólo a ustedes cuatro. Me parece
> que,
> dada la enérgica reacción de tantos escritores y artistas cubanos contra
> la
> aparición en pantalla de Pavón, Serguera y, ahora me entero, Quesada,
> estamos
> en condiciones de solicitar a la UNEAC que exija al ICRT una disculpa
> pública
> sobre lo acontecido. Creo que hay razones y fuerzas para intentarlo. No
> pienso que la disculpa se haga, pero sería una manera de presionar más.
> Abrazos
> anton arrufat
>
> Ps. Hoy estaré todo el día en San Antonio de los Baños. Si no respondo
> alguna
> llamada o mensaje, no es abandono o pereza.

23 ene 07

Según imagen

Escribo los comentarios que siguen (y cito ahora a Eliseo Diego) "con la melancolía de quien redacta un documento".

Sorprendido por un lenguaje "años 70", propio del mismo Pavón, he leído la reciente declaración del secretariado de la UNEAC. Como yo asistí durante diez años a muchas reuniones de ese secretariado —pues en la cotidianeidad se convierte en otro "ampliado", para que puedan asistir diferentes personas según los asuntos a tratar o sus responsabilidades en la UNEAC—, conozco más o menos, luego de casi tres años de ausencia, a sus miembros y asistentes asiduos. Pero la población cubana, no. Tengo que reconocer que muchas de las discusiones que allí se producen no tienen nada que ver con el lenguaje retórico de la mencionada declaración.

Asimismo —y esto es acaso lo más importante de todo lo que ha sucedido—, en innumerables correos electrónicos y en algunas publicaciones fuera de Cuba se ha vivido, con una comprensible pasión, todo este fenómeno reciente, ante el cual los intelectuales cubanos de dentro y de fuera de la Isla han expresado sus necesaria y saludablemente diferentes puntos de vista, claro que en una forma muy distinta, tanto en la forma como en el contenido —como se suele decir—, al documento en cuestión.

Pero, además, aparte de estas apasionadas disputas o diversos reclamos o conmovedores testimonios, algo muy profundo debe haber ocurrido allí, en lo invisible, quiero decir, en las mentes de tantas personas que han sido afectadas ya no sólo por el pavonato (¿quinquenio, década, etapa, época oscura?), sino en muchas otras circunstancias y otros tiempos, algunos muy recientes. Sin embargo, según esa declaración de la UNEAC, tal parece que la cuestión ya ha sido zanjada. A olvidar, como dice un bolero, de nuevo, y rápido, que —como parece decir en el fondo un coro griego a lo Piñera— el Partido es… ¿inmortal?

Tengo que reconocer que la sola publicación de ese texto en el periódico Granma es algo poco frecuente. Pero parece que era tal la magnitud del descontento que resultaba casi inevitable pronunciarse y publicarlo si se quería reparar en alguna medida el error cometido, y, para colmo, en una circunstancia, por cierto, tan singular como la que ahora mismo vive nuestro país. Pero, ya se sabe, la imagen es siempre lo más importante —la imagen para el exterior y para el interior, como se suele decir también. Y en nombre de esa imagen, la verdad, la pasión, la memoria, así como las infinitas contradicciones que le son inherentes a la vida… son sepultadas. Aunque, valdría la pena preguntarse, ¿hasta cuándo?

En cuanto a la publicación de ese pronunciamiento sin firma, es una costumbre muy extendida en Cuba elaborar documentos "en nombre de la población" (en realidad, en política, todo se hace siempre en nombre de; quiero decir, en nombre de ese ente abstracto que puede nombrarse como nuestro pueblo o nuestra intelectualidad, etcétera), o convocar a la firma de otros para así mostrar el apoyo a determinadas declaraciones o medidas.

Pero ese no es ni siquiera el problema: el problema es la falta de democracia real. Hace ya tantos años que en Cuba no hay democracia (más de medio siglo) que muy a menudo se puede afirmar con total naturalidad que la hay… Porque una buena parte de la población ha nacido ya en un país sin democracia. En cualquier sociedad democrática se hubieran publicado o dado a conocer en diferentes medios —e incluso por iniciativa individual— las opiniones variadas de los intelectuales cubanos —insisto, de todos los intelectuales cubanos— sin pizca de censura.

En Cuba, lamentablemente, eso es impensable. Pero, además, ya se sabe la reticencia comprensible a expresar en alta voz las verdaderas opiniones sobre cualquier asunto. Por un lado, se teme a las llamadas represalias sutiles, cuando no a las directas. Por otro, como fue el caso ya legendario del llamamiento al cuarto congreso del partido, se conoce su inutilidad. Como advirtió en aquella ocasión un antiguo colega de mi centro de trabajo: no quería desahogarse en público, para luego comprobar que de nada serviría tal desahogo. Y, como se recordará, eso fue exactamente lo que sucedió. Qué extraño, ¿no es verdad?

El argumento archiconocido para justificar esa falta de democracia es no darle argumentos al enemigo —sólo que el precio de no darle argumentos o no hacerle el juego al enemigo ha sido, qué curioso, padecer una falta absoluta de libertad—, y el verdadero: proyectar siempre una falsa impresión de unidad o de ridícula unanimidad. Y otro más oscuro: ejercer un control absoluto sobre un público cautivo, lo cual, por cierto, es típico de todas las dictaduras, ya sean zurdas, de derecha o ambidiestras.

Pero ¿alguien se ha sorprendido de veras con esa inocua declaración de la UNEAC? Creo que era previsible en esencia. Lo que no era tan previsible es el tono manido, lleno de lugares comunes, no propio realmente de la inteligencia que sobra en la UNEAC. Como dice Fefé, ¿a qué viene ese cuento de los "anexionistas", sino a la más pura retórica de las mesas redondas y de la llamada batalla de ideas —agregaría yo? Descalificar siempre al adversario o a cualquiera que tenga una opinión diferente ha sido, como se sabe, una práctica permanente.

Mas todos estos argumentos los expreso, lo confieso, desde un hastío o un tedio infinitos. Siempre queda como un sabor amargo, como si uno viviera una infinita posposición…, ay, cuando la vida es una sola y tan breve… Luego de casi medio siglo de práctica autoritaria y antidemocrática, es decir, de representación teatral ¿qué se puede esperar en realidad? El sabor más amargo se tiene —al menos ese es mi caso y comprendo que en otros no sea así— cuando al final de la declaración se mencionan jubilosamente a los dos principales responsables ya no sólo del pavonato sino de la triste y compleja historia —con zonas luminosas también ¿qué duda cabe?— de la llamada política cultural de la revolución. Pero eso era acaso lo más previsible. ¿O no?

Como siempre, el pueblo de Cuba es el verdadero ausente de todas estas representaciones. Un pueblo que no merece, para sus gobernantes, ya no conocer las opiniones críticas o testimonios de los intelectuales llamados contrarrevolucionarios, "enemigos" o fantasmales "anexionistas", etcétera —"¡Que se vaya la escoria, que se vayan los homosexuales!", ¿no recuerdan el periódico Granma del año ochenta, por cierto, ya sin Pavón?—, sino ni siquiera los juicios críticos y testimonios —ah, la memoria, qué peligro— de los considerados revolucionarios.

Quisiera equivocarme, pero, en fin, tristemente, en esta ocasión, visiblemente o según imagen (diría Lezama), como en tantas otras, "no hay nada nuevo bajo el sol". De manera que no se preocupen, amigos y colegas intelectuales cubanos, de adentro y de afuera de Cuba, pueden dormir tranquilos, pues, al menos por ahora, no pasará absolutamente nada —visiblemente, quiero decir.

08 ene 07

Sent: Monday, January 08, 2007 9:36 PM
Subject: Re: FW: Carta de Desiderio Navarro a sus amigos y compañeros
 
Carta de Desiderio Navarro.

>>
>>Estimados amigos y compañeros:
>>
>>
>>
>>De repente, al cabo de más de treinta años de su destitución, reaparece en
>>la esfera pública Luis Pavón, ex-Presidente del Consejo Nacional de
>>Cultura
>>durante el eufemísticamente llamado "quinquenio gris", ni más ni menos que
>>en todo un programa de la Televisión Nacional dedicado a "su impronta
>>cultural en la cultura cubana".
>>
>>Ahora bien, ¿es lo que ayer vimos y oímos la impronta de Luis Pavón en la
>>cultura cubana?
>>
>>¿O es otra que dañó irreversiblemente las vidas de grandes y menos grandes
>>creadores de la cultura cubana, "parametrados" de uno u otro modo? ¿Que
>>impidió la creación de muchos espectáculos artísticos y la divulgación de
>>muchas obras literarias y plásticas en Cuba y en el extranjero? ¿Que nos
>>privó para siempre de innumerables obras a causa de la casi inevitable
>>autocensura forzada que siguió a los ubérrimos 60? ¿Que llenó todo un
>>período con una pésima producción literaria y artística nacional hoy
>>justamente olvidada hasta por sus propios ensalzadores y premiadores de
>>antaño? ¿Que nos inundó con lo peor de las culturas contemporáneas de los
>>países de la Europa del Este, privándonos del conocimiento de lo más
>>creativo y profundo de éstas? ¿Que a la corta o a la larga condicionó el
>>resentimiento y hasta la emigración de muchos de aquellos creadores no
>>revolucionarios, pero no contrarrevolucionarios, cuya alarma había tratado
>>de disipar Fidel en Palabras a los intelectuales? ¿Que creó e inculcó
>>estilos y mecanismos de dirección y trabajo cultural neozhdanovianos que
>>ha
>>costado décadas erradicar, de tan "normales" que llegaron a hacerse?
>>¿Acaso
>>somos realmente un país de tan poca memoria que no recordamos ya la penosa
>>situación a la que fueron reducidas nuestras instituciones culturales por
>>obra del Consejo Nacional de Cultura, situación que el humor cubano captó
>>por entonces en aquel trío de refranes parodiados: "El que no oye al
>>Consejo, no llega a viejo", "En la Unión no está la fuerza" y "En Casa de
>>las Américas, cuchillo de palo"?
>>
>>Cierto es que Pavón no fue en todo momento el primer motor, pero tampoco
>>fue
>>un mero ejecutor por obediencia debida. Porque hasta el día de hoy ha
>>quedado sin plantear y despejar una importante incógnita: ¿cuántas
>>decisiones erróneas fueron tomadas "más arriba" sobre la base de las
>>informaciones, interpretaciones y valoraciones de obras, creadores y
>>sucesos
>>suministradas por Pavón y sus allegados de la época, sobre la base de sus
>>diagnósticos y pronósticos de supuestas graves amenazas y peligros
>>provenientes del medio cultural?
>>
>>
>>
>>Si de improntas culturales valiosas en el periodismo cubano se trata,
>>habría
>>que mostrar aquellas como las de ese hombre de letras que fue Agustín Pí,
>>quien, en ese mismo período, desde su modesto puesto en el periódico
>>Granma,
>>ayudó a cuantos "mal vistos" de valía pudo y logró que las páginas
>>culturales de Granma fueran lo menos cerradas posibles en cada momento y
>>no
>>se convirtieran del todo, como tantas otras publicaciones cubanas de la
>>época, en un erial de mediocridad y oportunismo.
>>
>>
>>
>>En mi artículo "In medias res publicas" he hablado de la responsabilidad
>>de
>>los políticos en las limitaciones del papel crítico del intelectual
>>--sobre
>>todo en los años en que la cultura fue conducida por Luis Pavón--,  pero
>>ésa
>>es sólo la mitad del problema. La otra mitad --merecedora de un simétrico
>>artículo-- es la responsabilidad de los intelectuales: sin el silencio y
>>la
>>pasividad de la casi totalidad de ellos (por no mencionar la complicidad y
>>el oportunismo de no pocos) el "quinquenio gris" o el "pavonato", como ya
>>entonces lo llamaron muchos, no hubiera sido posible, o, en todo caso, no
>>hubiera sido posible con toda la destructividad que tuvo. Con contadas
>>excepciones, entre los intelectuales, los heterosexuales (incluidos los
>>no-homófobos) se desentendieron del destino de los gays; los blancos
>>(incluidos los no-racistas), de la suerte de los negros reivindicadores;
>>los
>>tradicionalistas, del destino de los vanguardistas; los ateos (incluidos
>>los
>>tolerantes), de las vicisitudes de los católicos y demás creyentes; los
>>prosoviéticos, de la suerte de los antirrealistasocialistas y de los
>>marxistas ajenos a la filosofía de Moscú, y así sucesivamente. Cabe
>>preguntarse si esa falta de responsabilidad moral individual podría
>>repetirse hoy entre la intelectualidad cubana.
>>
>>
>>
>>Se impone, pues, preguntarse responsablemente sin dilación: ¿por qué
>>justamente en este singular momento de la historia de nuestro país en que
>>todo nuestro pueblo está pendiente de la convalecencia del Comandante en
>>Jefe se produce esa repentina gloriosa resurrección mediática de Luis
>>Pavón
>>con un generoso despliegue iconográfico de selectas viejas escenas con los
>>más altos dirigentes políticos, y ello tan sólo días después de la no
>>menos
>>repentina reaparición televisiva de Jorge Serguera, quien desde la
>>presidencia del ICRT hizo un perfecto tándem político-cultural con el CNC
>>durante el "quinquenio gris"?
>>
>>
>>
>>"Feliz el hombre aquel que llega a conocer las causas de las cosas."
>>
>>
>>
>>Desiderio Navarro

23 ene 07

Cartas / Recibidas
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   martes 23 de enero de 2007

   Una muestra de cómo opera el régimen con los intelectuales que
   le muestran algún tipo de lealtad lo tuvimos recientemente con
   el   otorgamiento  del  Premio  Nacional  de  Edición  2006  a
   Desiderio  Navarro, uno de los más destacados participantes de
   la  polémica en torno al caso Pavón. Ni siquiera esperaron que
   pasaran  algunos  días para hacer público un gesto que, por un
   lado,  pretende  congraciarse  con  una figura incómoda que se
   resiste  a abandonar la Isla (el típico "callarle la boca"), y
   por   el   otro   envía  un  pálido  mensaje  a  la  comunidad
   internacional.  Imagino que la red de colaboradores en todo el
   mundo  se  haya  activado a propósito del mal rato que el ICRT
   les hizo pasar a los jerarcas del raulismo.

   En el reverso de todo está otra vez la manipulación de la obra
   y  la  persona de un intelectual de valía, objeto utilizable a
   conveniencia  y  según  los fines dictados desde arriba. No me
   cabe  duda de que Desiderio merece este premio y todavía otros
   más, ni que él está en todo su derecho de recibirlo y sentirse
   orgulloso  por  tantos años dedicados a esa ingrata profesión,
   pero  creo que nunca debió aceptarlo. Al hacerlo envía también
   otro  mensaje  a  los  demócratas  cubanos  y  del  mundo: los
   intelectuales  de  la Isla siguen prefiriendo hacerle el juego
   al  régimen.  Esa  parece  ser su única coherencia en medio de
   tanta oscuridad.

   Luis Sierra, Matanzas

   Referencias:  [1]  Desiderio  Navarro y Juan Valdés reciben el
   Premio Nacional de Edición 2006
   [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
   ura/noticias/desiderio-navarro-y-juan-valdes-reciben-el-
   premio-nacional-de-edicion-2006

   Dirección URL:
  
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
   ibidas/una-muestra

29 ene 07

Se abre un importantisimo espacio de debate en Cuba. Desiderio Navarro, Premio Nacional de Edición 2006 ha convocado a un debate sobre el "quinquenio gris" época de los años 70 durante la cual se cometieron excesos por parte de algunos funcionarios de la cultura sobre artistas que se manifestaron críticamente en sus obras con respecto a errores del proceso social que se desarrollaba en Cuba.

Esto viene matizado por la ola de correos electrónicos que han circulado por la intranet cubana escritos por personalidades de la cultura criticando y denunciando la existencia de tendencias semejantes aún dentro de los medios cubanos, en especial dentro del instituto de radio y televisión (ICRT). Enrique Colina, Armando Hart, Belkis Vega, Mariela Castro y otros han expresado de manera contundente sus opiniones a Desiderio.

Es una verdadera pena que el debate sea por invitación y a puertas cerradas, por más que hemos buscado la forma de entrar no hemos encontrado como. Creo que de todas formas voy a estar ahí en la Casa de las Américas. ¿Quién sabe si nos dejan entrar? De todas formas siento que detrás de esto hay otras cosas. Este debate va a influir y ojalá sea así en la ideología dentro de la cultura cubana y hay que luchar porque no se diluya como otras tantas cosas. Al fin se levantan voces de manera pública en contra de los reaccionarios.
 
posteado en el el blog http://isla12pm.blogspot.com

08 ene 07


> Re: Se debate en Cuba
lunes, 8 de enero, 2007 19:53:28
> Para:amirvalle@yahoo.es
>
>
> Desde Miami me encuentro a una enorme distancia de Cuba. Sin embargo me
> llama
> la atención la ingenuidad de este debate. Con la enfermedad de Fidel
> Castro y
> el traspaso de poder a su hermano Raul, Cuba se encuentra en un momento de
> atrincheramiento político. Teniendo en cuenta el enorme control del
> gobierno
> cubano sobre los medios masivos de comunicación, la aparición de Pavón en
> un
> programa de la television cubana y el realce público de su "labor en el
> campo
> cultural de los 70", es una señal clara de que a la actual dirección
> política
> e ideológica del país comulga con estos métodos. No todo será igual, pero
> será parecido.
>
> Carmen Duarte.

08 ene 07


> Re: Sobre el debate
> Enrique Pineda Barnet <puentear@cubarte.cult.cu>

> El texto adjunto de Anton Arrufat. sumado a los anteriores de Arturo
> Arango,
> Reynaldo González, y una significativa lista de valiosos intelectuales
> cubanos, me expresan de modo tal que ahorran mis palabras. Agradezco a la
> Historia que, en dias como estos, podamos declarar de esa manera nuestra
> dignidad con memoria.
>
> ESTO NO QUIERE DECIR QUE NO SEA CAPAZ DE DECIR LAS MISMAS COSAS CON LA
> MISMA
> ENERGÍA, es que estoy filmando.
>
> Enrique Pineda Barnet
> Enero 8 del 2007
> -----------------------------------
>
>
>
>

13 ene 07

El recuerdo del 'quinquenio gris' moviliza a los intelectuales cubanos

La aparición en televisión de los represores Quesada y Pavón Tamayo revive aquella oscura etapa

MAURICIO VICENT - La Habana - 13/01/2007

 
El mundo intelectual cubano ha vivido con estupor e indignación la inesperada rehabilitación pública en televisión de varios ex funcionarios vinculados a la etapa más negra y estalinista de la cultura cubana. Un nutrido grupo de creadores, encabezados por algunos de los escritores represaliados hace tres décadas -hoy reconocidos y multipremiados-, se han movilizado ante lo que consideran una "preocupante señal" y un "intento de revivir" una "época nefasta", el llamado quinquenio gris, en los años setenta, cuando cientos de narradores, dramaturgos y artistas fueron perseguidos y expulsados de sus trabajos por ser homosexuales o no cumplir con los "parámetros" revolucionarios. Los intelectuales han pedido formalmente a las máximas autoridades culturales una "disculpa pública".

Entre los textos hay espeluznantes denuncias de creadores que habían callado

Una veintena de intelectuales han expresado a Abel Prieto su malestar

Todo comenzó la noche de Reyes, el 5 de enero, cuando en un horario principal el canal Cubavisión presentó en el programa Impronta, dedicado a quienes han dejado una huella en la cultura cubana, a Luis Pavón Tamayo. Pavón, quien presidió el temido Consejo Nacional de Cultura (CNC) entre 1971 y 1976, es considerado el principal ejecutor de la política que censuró y marginó en esos años a cientos de intelectuales y artistas cubanos, incluidas glorias como José Lezama Lima y Virgilio Piñera -que murieron sin ser reivindicados en 1976 y 1979, respectivamente, y empujaron al exilio a otros muchos-.

Semanas antes, el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), que dirige el teniente coronel Ernesto López, ex director de los estudios fílmicos del Ministerio de las Fuerzas Armadas, había rescatado del olvido y entrevistado en sendos programas a Jorge Serguera, ex director de la televisión cubana en aquellos años grises, y a Armando Quesada, más conocido como Torquesada entre los dramaturgos, por ser el hombre que purgó el movimiento teatral cubano y cerró el Teatro Guiñol, mandando a quemar incluso muñecos y marionetas.

Fue, sin embargo, la reaparición televisiva del ex comisario político Pavón, omitiendo su condición de máximo responsable del CNC y su participación en las purgas, y mostrando fotos junto a Fidel y Raúl Castro, lo que provocó el escándalo. Primero fueron unos pocos amigos, que esa misma noche comenzaron a llamarse por teléfono y cruzarse mensajes por correo electrónico comentando lo sucedido; en los días siguientes, decenas de intelectulaes y creadores, muchos de ellos víctimas del pavonato, siguieron escribiéndose...

Poco a poco fue tomando cuerpo una protesta que creció como una bola de nieve en Internet y que, al decir de uno de sus protagonistas, "se ha convertido ya en una denuncia desgarrada de una etapa durísima de la cultura cubana -durante años silenciada por víctimas y victimarios, pero no olvidada ni digerida-, a la vez que en una alerta sobre el intento de algunos por resucitar un pasado tenebroso".

Entre las primeras cartas intercambiadas, estuvieron las de los escritores Jorge Ángel Pérez, Desiderio Navarro, Arturo Arango, Reynaldo González y Antón Arrufat, los dos últimos parametrados y marginados en aquella época por su homosexualidad, entre otras "debilidades ideológicas".

"Allí estaba, vestido de blanco, el gran parametrador de importantes artistas (...) el que los persiguió y expulsó de sus trabajos, el que los llevó ante los tribunales laborales, los despojó de sus salarios y de sus puestos, quien los condeno al ostracismo y al vilipendio social", escribió Arrufat, al igual que González, rehabilitados en los años noventa y distinguidos con el Premio Nacional de Literatura.

"Quienes orquestaron esto quizás pasan por alto los sufrimientos, las desapariciones, el horror de un periodo cruel, ensañado, que no se ha ventilado en su virulencia y en sus consecuencias ulteriores", planteó Reynaldo González, poniendo el acento sobre un aspecto que muchos de los que participan en la polémica han señalado: la necesidad de abrir un debate sincero sobre aquella etapa de estalinismo cultural, para que no vuelva a repetirse.

En menos de tres días, cerca de 40 intelectuales cubanos enviaron mensajes de respaldo o testimonios que avivaron y enriquecieron la polémica, incluidos los escritores César López, Sigfredo Ariel, Ena Lucía Portela, Ambrosio Fornet, Waldo Leyva, Jaime Sarusky y Miguel Barnet; dramaturgos y actores como Abelardo Estorino, Pancho García o Carlos Celdrán; los cineastas Enrique Pineda Barnet, Senel Paz y Juan Carlos Tabío; el coreógrafo Ramiro Guerra; así como Eliseo Alberto, Amir Valle y Abilio Estévez, además de otros intelectuales del exilio.

Algunos de los textos son denuncias espeluznantes de creadores que han callado mucho tiempo. "Yo tenía 23 años. Y estuve 12 parametrada, congelada. Me quitaron mi carné de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Periodistas de Cuba. Trabajé cuatro años como asistente en el círculo infantil Kásper y ocho años en la construcción. (...) Nunca pensé que podría publicar nada más, pero me inquietaba la idea. No entendía bien qué me había pasado ni qué pasaba en el Gobierno de mi país", escribe la narradora Ivette Vian.

Otros, como Desiderio Navarro, van a la raíz de problemas capitales que desde los años setenta penden sobre la cultura y los intelectuales en Cuba. Asegura Navarro que tan importante como "la responsabilidad de los políticos en las limitaciones del papel crítico del intelectual" es "la responsabilidad de los intelectuales: sin el silencio y la pasividad de la casi totalidad de ellos (por no mencionar la complicidad y el oportunismo de no pocos) el quinquenio gris o el pavonato, como ya entonces lo llamaron muchos, no hubiera sido posible, o, en todo caso, no hubiera sido posible con toda la destructividad que tuvo".

Arango, como la mayoría, no cree que haya casualidad alguna en las reapariciones de los ex funcionarios, y por ello pide actuar. "Aunque sea obra de un aparente azar, la presencia en la televisión cubana, a pocos días de diferencia, de Jorge Serguera y Luis Pavón Tamayo debe ser interpretada como un síntoma, y cometeríamos el gravísimo error del silencio si no realizamos, de inmediato y por cualquier vía, la labor simultánea de denuncia y análisis".

Todos sin excepción coinciden en que de quinquenio gris, nada. "Un decenio, y largo, y muy negro", asegura el poeta César López, hoy premio Nacional de Literatura, que estuvo "sin publicar desde 1968 a 1982, y sin viajar al extranjero hasta 1985". Según López, la protesta unitaria de los intelectuales sólo tiene un precedente, cuando en los años sesenta los escritores y artistas exigieron -y consiguieron- el cierre de los campos de trabajo de la UMAP, donde se internaba a los homosexuales y otros "inadaptados".

El escritor Gerardo Fullera León alude al pacto tácito de silencio que represores y represaliados han guardado durante tres décadas sobre aquella oscura etapa. "No es hora de temor, o de silencio, sino de unidad para evitar cualquier intento de retrotraer los tiempos y que la historia intente repetirse. La caja de Pandora la abrieron ellos y son quienes deben temer a nuestro dolor, excusarse ante nuestras cicatrices y callar".

El pasado martes, una veintena de intelectuales, en representación de los ofendidos, expuso al ministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto, su malestar por lo sucedido y su petición de que el ICRT se disculpe públicamente. No hacerlo, aseguran los demandantes, sería asumir ese pasado, con todo lo que ello representa o pudiera representar. "Vivimos un momento tan difícil como intenso, y estoy convencido de que el rumbo que el país tome en un futuro más o menos inmediato es responsabilidad de todos", dice Arango en su carta, una de las que forman parte del dossier entregado al ministro. El desagravio podría llegar muy pronto o nunca, dicen los protagonistas.

"El coro de los dignos"

Algunos escritores cubanos en el exilio también han querido aportar su voz y su testimonio en el affaire Pavón.

"Hasta mi azotea en Ciudad México, llegan desde La Habana las palomas mensajeras con los informes, o partes, de la cólera que ha desatado en la isla la resurrección televisiva de Pavón. Oigo, emocionado, el coro de los dignos. Cuenta con mi voz, mis cicatrices y mi palabra: suma mi ira al coraje de los amigos", le comenta a Reynaldo González el hijo del poeta Eliseo Diego y autor de Informe contra mí mismo, Eliseo Alberto.

Desde España, Abilio Estevez escribe: "El hecho de que viva en Barcelona no me salva. Recuerden que lo viví de primera mano, porque acompañé a Virgilio Piñera en el peor periodo de su vida. Y su muerte no fue una muerte cualquiera, sino un lento asesinato".

Y Estevez añade: "Así que sé lo que fue el pavonato, y más de una vez he dicho que eso de quinquenio gris es, como bien dice Desiderio, un eufemismo (o una burla). Ni quinquenio ni gris. Una década de horror".

Otros, como Amir Valle, piden que se abra un debate real y en éste se llegue a las últimas consecuencias. "Cómo espero que llegue el momento de que no se intente librar de culpa a quien haya sido culpable de aquellos desastres y de muchos que se han cometido (y aún se cometen), y esa culpa, lo dejo bien claro, empieza en Fidel y llega hasta esos muchos Pavones que hoy conocemos. Eso, entre otras muchas razones que deben dilucidarse, hablando claro y sin medias tintas".

Por supuesto, los más extremistas fuera de Cuba ven en esta polémica la oreja peluda de la propaganda oficial y dicen que los intelectuales cubanos sólo están echando tinta de calamar. Desde Cuba, Cesar López responde: "No van a conseguir que me vaya de mi país ni los fundamentalistas de aquí ni de allá".

 

noticia pubicada por El País.

17 ene 07

Pavonato, uno de los nombres del autoritarismo.

 

VÍCTOR FOWLER,

Ciudad de La Habana miércoles 17 de enero de 2007

 

 "La casualidad no es, ni puede ser, más que una causa ignorada de un efecto desconocido". (Voltaire)

 "La verdad nunca daña una causa que es justa". (Mahatma Gandhi)

 

 Hay que afinar, o ampliar, la mirada para estar en condiciones de realizar lecturas del suceso en un espacio global; proponer que la práctica se dirija en direcciones que, por lo común, arrojan resultados contradictorios tanto como complementarios. Trabajar hacia adentro del país, su Historia, devenir cultural, sistema social, dispositivos ideológicos, estructuras de control, espacios de circulación de opinión o negociación, sistema educativo (por todo lo que tiene de creación de tradiciones, canonización de hechos o figuras), problemáticas locales o de cualquiera de las muchas capas humanas que conforman la totalidad. Desplazarnos hacia la relación con el afuera, en tanto los países son parte de entramados regionales al mismo tiempo que del espacio mundial de las naciones, pertenecen a organismos de todo tipo, defienden allí su autonomía e identidad, sus políticas internas y proyectos con vecinos o países distantes, enfrentan conflictos o enconadas enemistades.

 

Durante varias semanas la televisión cubana ha estado transmitiendo las sesiones del coloquio titulado Fidel: memoria y futuro (ya va por el fragmento número 22 de esa celebración, que tuvo lugar durante el mes de diciembre pasado y duró varios días). Una reunión sorprendente, pues —en vida— se realiza sin la presencia de la figura a cuyo alrededor tiene lugar la asistencia; desde meses antes Fidel Castro se encuentra en período de recuperación de una enfermedad grave y, pese a todo tipo de especulación durante los días previos al coloquio, terminará por no asistir al evento, aunque bien puede decirse que lo preside desde lejos.

 

Vale la pena recordar que el Coloquio, con una asistencia de más de 3.000 personalidades, constituyó una manera de razonar el devenir del socialismo cubano, así como de establecer la necesidad y deseo de su continuidad. A reserva de que haya sucedido otra cosa en los salones, las sesiones transmitidas por la televisión hablan de un país estable, homogéneo alrededor de su historia, inmerso en luchas de supervivencia y desarrollo, una sociedad sin heridas o fracturas que elabora un futuro de ideales compartidos, y donde, por encima de las diarias dificultades de la vida, la felicidad es estandarte común.

 

En otro escenario de esa misma televisión, y justo por los mismos días de la transmisión del coloquio, un olvidado ex funcionario del mundo de la cultura, es invitado a ser la figura central de un programa (titulado Impronta y con una duración de cinco minutos) cuyo objeto, como el nombre indica, es hacer un rápido homenaje (casi un recordatorio) a aquellas personas que han dejado una huella importante en la cultura nacional. El funcionario se llama Luis Pavón Tamayo y, aparte de libros de poemas de escasa relevancia y su obra periodística, hace su verdadera contribución en términos administrativos durante los años que dirigió el Consejo Nacional de Cultura (1971-1975).

 

 

Al día siguiente, aparece un breve correo electrónico donde un escritor joven comunica su indignación por el homenaje, ya que ese antiguo funcionario es exactamente quien, al frente del organismo que entonces dirigía, instrumentó la política represiva que, en el sector de escritores y artistas, es comúnmente identificada bajo la denominación "quinquenio gris". Después de esto, y durante ya más de una semana, decenas de mensajes electrónicos son enviados dentro de la comunidad de los escritores cubanos; al inicio en el interior de Cuba, pasados pocos días con la participación de otros que ya no residen en el país.

 

II En realidad, lo sucedido es una suerte de avalancha caótica cuya mejor explicación es un estado de ira exaltada: una persona comienza con el envío de un mensaje a varios destinatarios; un pequeño grupo responde con rapidez y la comunidad de lectores los identifica como una suerte de líderes a quienes mandar, a su vez, nuevos mensajes de apoyo; finalmente, un nuevo grupo, esta vez de cubanos viviendo fuera del país, se suma al conjunto. Las primeras firmas indican que la mayoría de los integrantes del circuito son escritores, sobre todo aquellos que hoy tienen más de 60 años y que padecieron en carne propia aquellos desmanes de los que acusan al ex funcionario Pavón; esto se puede comprobar en el mensaje donde Arturo Arango, uno de los que más rápido suma su voz al rechazo, se pregunta si acaso los más jóvenes (él mismo pasa de los 50 años) no van a participar del intercambio.

 

Cuando, finalmente, comiencen a participar integrantes de dicho grupo interpelado, las consecuencias se tornarán dramáticas; personas que eran niños cuando tienen lugar los hechos de los cuales se hace responsable a Pavón, resulta que pueden relatar iguales, parecidos o emparentados sucesos en sus vidas de adultos. Dicho de otro modo, establecen una sólida línea de continuidad entre el ayer que alguien trató de limpiar, con el frustrado homenaje al ex funcionario, nuestras vidas presentes e incluso hay quien extiende la conexión hasta la vida que a nuestros hijos les espera. Para colmo, en el transcurso del intercambio, van siendo descubiertos hilos que conectan el "affaire Pavón" con otras acciones que, en semanas o meses anteriores, han tenido lugar en la televisión cubana: la invitación a Francisco Serguera, antiguo director del organismo, a una entrevista donde asegura no arrepentirse de nada; la entrevista (en otro programa) a Armando Quesada (quien fuera subordinado de Pavón, a cargo del mundo teatral cubano, y a quien se acusa de haber ejecutado la política de "parametración") e incluso la mención (como una fecha histórica digna de recordar) del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, del año 1971, de donde brotaron las directivas políticas para el tratamiento de la presencia de homosexuales en los predios educativos y en la vida cultural cubana a lo largo de la década, todavía con profundas consecuencias hasta hoy.

 

El grupo de los cubanos viviendo fuera de su país merece destaque aparte. Son más agresivos, emplean la ironía y la burla (contra la comunidad de escritores a la que, en fecha todavía bien reciente, pertenecían), algunos —al tiempo que se asombran y critican silencios anteriores— felicitan que haya ocurrido una repulsa tan unánime y, sobre todo, exigen responsabilidades políticas. No se conforman con una crítica al ex funcionario Pavón, sino que piden seguir los hilos del poder y rastrear, hasta sus últimas consecuencias, las conexiones de Pavón en el entramado político cubano de la época. Dado que, además, extienden la atmósfera de esos setenta hasta el presente, la aceptación de sus planteos prácticamente implica la necesidad de una revisión de la historia de la cultura nacional en el período revolucionario.

 

III Es difícil extraer reglas de algo que no es sino un intercambio caótico donde nadie es el centro y en el que el principal interpelado no ha respondido, así como tampoco cualquiera de quienes puedan compartir sus ideas acerca de cómo tratar los problemas de la cultura cubana (desde el punto de viste de alguien que la dirige y administra). En realidad, más allá de una conversación que alguien contó, ni siquiera sabemos qué puede pensar Pavón de sus años de funcionario en el terreno de la cultura o sus actuales valoraciones sobre el estado global de esa cultura (de la cual, al menos como periodista, poeta e investigador, continúa siendo parte). Ahora bien, puesto que en un momento de los intercambios uno de los participantes (Arturo Arango) introduce una digresión en el argumento central (llama a tener una mirada balanceada, pues la televisión también celebra la concesión del Premio Nacional de Ciencias Sociales al ensayista marxista Fernando Martínez) y puesto que otro de los participantes (Desiderio Navarro) se siente aludido y responde dando continuidad a la digresión, es justo precisar que tanto digresiones como respuestas —entre los participantes y ya no en dirección a Pavón— son posibles.

 

Si esta regla mínima es cierta, junto con el catálogo de prácticas de violencia cultural que han salido a escena, como en una erupción, igual es cierto que nadie de entre los participantes las ha contestado; dicho de otro modo, si bien es factible que no conozcan la realidad última de los episodios narrados o que los hayan escuchado mencionar siquiera, tal parece que —mediante la permanente actualización de un saber y una memoria compartidos— los aceptan como verosímiles. Atenuadas o activadas, según se les necesite, las prácticas de violencia son componente estructural del universo en el cual estas personas desenvuelven su cotidianeidad, son parte del "juego".

 

Por otra parte, aunque los participantes del intercambio son escritores y artistas, no pocos de los episodios que exponen se refieren a la vida de cualquiera (demonización de un tipo de música, prohibición de llevar pelo largo, pantalones cortados por la policía, internamiento u hostigamiento a homosexuales sólo por su identidad sexual, etcétera); otros episodios (censura de libros, de concursos, autocensura a la hora de realizar la obra artística, etcétera) son ya propios del campo cultural. Lo interesante aquí es unir ambos catálogos y hacer que la figura resultante intercepte (podemos considerar que esta figura es la del saber y memoria compartida) con el retrato de nación que brinda el coloquio al inicio mencionado, ya que —luego de cumplir con la tarea— el último más bien resulta una fantasía política compuesta con destino a una determinada audiencia externa al país.

 

Por una elemental demanda de coherencia, es necesario que la audiencia del tal discurso sea externa, pues ¿cómo imaginar que un sector de la sociedad (en sentido amplio, y dada la extensión del catálogo, la sociedad completa) celebre y se felicite de su propia herida?

 

IV Es importante, en este punto, plantear una operación delirante (hablar en abstracto cuando ya casi parecía que íbamos a concretar responsabilidades y nombres) y colocar aparte dos cosas que el coloquio unifica: los liderazgos de la Nación y el retrato que de ella se brinda.

 

Si esto es así, entonces hay que aceptar que es no sólo un retrato edulcorado, sino falso en no poco grado y bastaría para demostrarlo la cantidad de dolor que ha fluido en apenas una semana de intercambios electrónicos entre un pequeño grupo de escritores y artistas que, después de todo, no alcanza el medio centenar de personas. Visto desde otro ángulo (el de las posibilidades), no podemos siquiera imaginar lo que sucedería, lo que subiría a la superficie si, en lugar del estrecho circuito de estos intercambios, el proceso de revisión de este dolor es realizado, de modo abierto, en los más diversos medios de comunicación, centros de enseñanza, organizaciones políticas o sociales, si creciera hasta convertirse en un "tema" de debate en la sociedad cubana actual.

 

Claro que esto nos obliga a plantear el tema de la responsabilidad. ¿Qué hacer con Pavón, el funcionario que estructura un dispositivo de control y represión de la diferencia a nivel de todo un país, pero de quien no queda otra huella? No existen libros que recopilen sus discursos, ni tampoco sus ensayos sobre el tema que sea; su periodismo está lo bastante disperso como para dificultar su seguimiento o contiene tan pocas ideas que, en general, no existe su pensamiento, sino que es, desde el punto cualquiera que se le juzgue, un ejecutor.

 

En términos históricos, un esquema hace tiempo planteado por Hannah Arendt en su célebre estudio sobre el juicio a Adolf Eichmann (de donde nació la idea sobre la "banalidad del mal"): el funcionario modesto que es modelo de dedicación y honestidad; que jamás se opone a ordenanza alguna de la superioridad, sino que más bien se adelanta a desplegar las acciones que satisfacen aquello que él interpreta como los deseos de un abstracto "mando" (que, aunque tiene su figura mayor en un líder concreto, también está fragmentado en disímiles figuras colocadas en un nivel superior) y cuyo único defecto es que pone el absoluto de su energía al servicio de una idea horrible. Pero, incluso dando por hecho que la idea haya podido surgir únicamente en la mente del funcionario (con lo cual sólo serían sus cómplices quienes, a lo largo y ancho del país, están dispuestos a cumplirla, con fervor en no pocas ocasiones), ¿qué hacer con sus pares o superiores jerárquicos en el aparato y cómo evaluarlos? Y, esta vez a mayor profundidad, ¿dónde están las ideas que se opusieron a aquella que tomaba carne en el funcionario ejemplar? No sólo dentro del "mundo de la cultura" (que, en un primerísimo lugar, padecía la arremetida), sino muy especialmente fuera de él y, sobre todo, en el interior del aparato de administración y político. Dicho de otro modo, ¿qué estamentos de la sociedad (e insisto en que, sobre todo, del aparato de administración y político) se opusieron al despliegue de control y represivo? ¿Cuáles personalidades sociales, "cuadros" de dirección, departamentos u oficinas y en qué nivel jerárquico se encontraban? ¿Cuáles fueron sus destinos? ¿Cuáles los de quienes padecieron los efectos del dispositivo?

 

Dada la extensión del dispositivo (medios de comunicación, centros de enseñanza y mundo de la cultura, como mínimo) hasta abarcar el país entero, es natural suponer que los efectos fueron padecidos por toda la población, sólo que aquí se impone considerar la presencia de gradaciones, pues la consecuencia tiene que ser más grave en tanto mayor sea la desviación respecto a aquello que se supone norma; o sea, que habrá personas (muchas) que consideren que o bien los hechos del catálogo no existieron, o ni siquiera los rozaron en sus vidas particulares. Esto, matemáticamente aceptable, conduce —sin embargo— a un razonamiento todavía más grave y de complejo entretejido, pues obliga a imaginar sujetos que "ignoraban", a quienes pareció normal la no existencia en Cuba de jóvenes con pelo largo y vestidos a la moda occidental, que escucharan música cantada en idioma inglés (sobre todo el rock), que leyeran a autores no santificados por la porción más "oficialista" de la institución literatura, que manifestasen orgullo de sus creencias religiosas o que viviesen sin conflictos en el espacio público identidades sexuales alternativas.

 

Dicho de otro modo, si el conflicto existió (y existió), la única forma de apelar al beneficio de la ignorancia es haber sido parte del dispositivo represivo, ya sea por ser uno de sus diversos eslabones (aquellos que aplicaban las directivas o vigilaban su cumplimiento) o por manifestar entonces una sustancial falta de solidaridad con los castigados (bien por compartir el despliegue del dispositivo, bien por simple miedo a también terminar siendo parte o acomodamiento por estimar que no es el problema de uno). Puesto que, pensando estadísticamente, los individuos-eslabones deben de haber sido en puridad una cantidad menor, hay que haber ido reduciendo la relación con el entorno hasta prácticamente la relación con uno mismo para así poder estar seguro de que realmente ignora; es decir, hay que haber callado ante el problema del vecino de barrio, familiar cercano o lejano, compañero de trabajo o simple conocido.

 

Esta marca ejemplar de insolidaridad es uno de los efectos más dañinos de tiempos como los aquí comentados. Tampoco olvido que, para cualificar a quienes padecieron, es imprescindible sumar un elemento más en el análisis: el hecho de que la legislación cubana impida que cualquier ciudadano abandone el país si antes no dispone de un "permiso de salida"; no es un dato gratuito, pues implica que los parias del universo diseñado por el ex funcionario estaban imposibilitados (como opción para no sufrir) incluso de abandonar el país si así lo deseaban: eran, en toda la extensión de la palabra, víctimas. Cultura (publicaciones, sistemas de premio, espectáculos, eventos y exhibiciones artísticas de todo tipo), Enseñanza (programas de estudio, libros de texto, condiciones para la permanencia o acceso a este o aquel nivel), Medios de Comunicación (temas tratados, circulación y —más que nada— la posibilidad de plantear no ya opiniones alternativas, sino simplemente matizadas alrededor de los elementos básicos que conformarían el núcleo ideológico de la estructura represiva), Aparato Político-Administrativo (directivas, decretos, leyes o modificaciones de la ley, rutinas de funcionamiento durante la resolución de problemas, prácticas de interacción respecto a planteos o demandas de la ciudadanía) y Espacio Público (condiciones para su uso, conductas estigmatizadas o estimuladas, introducción de nuevos sentidos o reformulación de tradiciones) son la llave. Lo principal aquí es elucidar si el período, bajo cualquiera de sus denominaciones ("pavonato", "quinquenio gris", "época represiva", etcétera), fue el resultado de la enunciación y puesta en práctica de políticas enunciadas por un hombre (archiresponsable) o si (como los datos —la universalización de determinadas prácticas de control y represivas— permiten sospechar) se trató más bien de la puesta en práctica de una política de Estado, de un proyecto de Nación e ingeniería humana propio del contexto de la Guerra Fría.

 

Aquí es fundamental analizar y develar el tejido de relaciones de esa particular área de la vida cubana dirigida por el ex funcionario con el resto de las áreas que conforman el aparato administrativo, político y, en general, de dirección del país; un análisis que no puede sino abarcar la refracción y efectos de las ordenanzas en los niveles más bajos, así como el modo en que la "superioridad", las cumbres del aparato, sabían de ellas, las controlaban, estimulaban o rechazaban. Hasta tanto la investigación (en particular, la realizada en Cuba) no se proponga (o le sea posible) avanzar en todos estos campos, permanecerá siendo un agujero negro el entorno del ex funcionario, cada vez menos importante como él mismo; esto es verdad, en tanto gana en importancia la necesidad de comprender el diseño global del dispositivo y su manejo desde escalones superiores (al punto de que cualquier búsqueda de culpables palidece ante lo formidable del dispositivo mismo y sus consecuencias hasta hoy).

 

 

Señalo esto último porque la pretensión de encontrar culpabilidades exactas, también puede funcionar como la trampa que obligue a una movilidad infinita en la telaraña de la administración y los estamentos y estructuras políticas; es decir, que junto con la pregunta en un sentido positivo (¿quién fue, enunció, definió, aceptó, estimuló, premió o hizo?) habría que también plantear lo contrario (¿quién concedió, calló, disuadió, falseó, ocultó?). Aún borrando nombres, por piedad o con el deseo de proteger, el proponer ambas series de preguntas en un sentido meramente operacional (¿cómo fue que se…?) puede generar respuestas de interés.

 

En caso contrario, para que las preguntas terminen en Pavón, tendríamos que aceptar la ridícula premisa de que él consiguió dirigir el sector de "la cultura" como cabeza de una suerte de gobierno paralelo del país e incluso en este caso debiéramos de preguntar cómo pudo hacerlo y dónde estaba el gobierno real. Ahora bien, eso a lo que hemos denominado el "catálogo" abarca mucho más que el particular período de Pavón y, en realidad, amenaza con convertirse en una cantidad temporal tan larga como el tiempo de vida de la Revolución cubana hasta el presente (vuelvo a insistir en el hecho de que ninguno de los "hechos" ha sido, al menos hasta ahora y dentro del intercambio de mensajes, refutado).

 

 Se ha hablado de represión por motivos de identidad sexual (lo cual, entre nosotros, abre el camino hacia los años de la UMAP (1965-1968); "Quinquenio gris" (1971-1975, aunque algunos proponen iniciar el período desde antes y extenderlo hasta comienzos de los ochenta) y luego una larga cadena de "hechos" que llega justo hasta los días que corren. Dando como una realidad la aceptación, por parte de los participantes, de la existencia del citado "catálogo" (que, igualmente repito, parece reunir momentos lo suficientemente verosímiles como para que nadie los haya descartado con rapidez), entonces tenemos que agregar un nuevo y mucho más agrio elemento a los análisis a realizar: la continuidad de las prácticas del denominado "pavonato", que incluso anteceden a la aparición del propio Pavón; cosa ésta última que significa, en realidad, el carácter constitutivo de dicha práctica a la cotidianeidad del socialismo cubano.

 

 V Condenar la aparición televisiva de Pavón (como una figura digna de elogio por su trabajo dentro del campo cultural) en un intercambio de correos electrónicos es simple e incluso elemental, aunque no implica que no sea imprescindible también. Enlazada su presencia a la de otros personajes que fueron dirigentes durante la misma época, por más que pueda ser efecto de casualidad o imprevisión, es también un mensaje o un guiño en varias direcciones; a la Historia pasada y futura, a la ciudadanía que ve regresar —de modo subrepticio e incluso sin poder, por desconocimiento, identificarla— una de sus pesadillas y, finalmente, a la alta dirección del país.

 

 Sería pecar de ingenuo hasta la idiotez si se desconoce la extraña situación que vive Cuba, ahora, cuando su figura líder falta de la vida pública hace más de medio año por motivos de salud; contexto donde, de pronto, empiezan a reaparecer antiguos funcionarios que parecían olvidados, gente a cuyo alrededor había una especie de pacto de silencio. Estaban, pero tan poco se hablaba de ellos que hasta ha habido quien ahora, en mitad del intercambio, se sorprende de que continúen trabajando en puestos de responsabilidad e incluso que estén vivos.

 

 

 

 

La tremenda frase de Voltaire ("La casualidad no es, ni puede ser, más que una causa ignorada de un efecto desconocido") nos convoca, sin embargo, a continuar todavía más hondo. ¿Qué puede significar la aparición de este grupo de cuadros de mando de un ejército desaparecido? Por más que haya mensajes del intercambio que intentan convencernos de que "todo es igual", es una verdad auto-evidente que la vida del país ha cambiado (y mucho) con respecto a la atmósfera represiva de aquellos setenta; claro que se me puede responder que el cambio sólo sirve para introducir la continuación, bajo nuevas formas, de la misma e idéntica atmósfera represiva anterior, mas aunque sea se puede conceder que los signos exteriores cambiaron. Puesto que con la anterior directiva del país parecía haber el acuerdo de que "lo Pavón" viviera, hasta físicamente desaparecer, en una suerte de "perfil bajo", ¿cuál otro destinatario puede tener el mensaje que no sea la directiva actual? Como recientemente escuché, imaginando un muy turbio escenario, habría la posibilidad de un juego posicional de poder o pequeño clamor traducible a un marcial: "¡las tropas están listas!" (claro que para un presunto regreso).

 

Siguiendo la broma, y dentro de un alcance mayor, quedaría entonces como tarea lo más interesante, localizar aquel sector que nunca dejó de cepillar los caballos y planchar con almidón el traje con entorchado guardado en el escaparate para el instante del retorno; no sólo los "viejos", sino la fusión de esta ala dura con los nuevos de hoy que, en el fondo, comparten idénticas ideas sobre los modos de gobernar (en verdad, disciplinar) una Nación y la vida de sus habitantes (que, por esencia, dejan de ser ciudadanos dentro de proyectos semejantes).

 

VI Conviene ahora imaginar una posibilidad bien distante, viajar al otro lado del globo y que alguien —que no nos conozca— despierte de su sueño y nos lea; es un aborigen australiano que está aprendiendo el idioma español, tal vez ni siquiera sepa muy bien dónde, con exactitud, se encuentra Cuba, no tiene emoción particular alguna respecto a nuestras vidas. Simplemente nos lee, somos texto ante sus ojos, debe de enfrentar dos series de significado que corren en paralelo e intentará formar una opinión sobre eso; en una carrilera va el país de la celebración oficial, en otra el de la queja de sus intelectuales y hay varias preguntas: ¿qué es aquel (este nuestro) mundo? ¿cuáles sus leyes de funcionamiento? ¿qué vale o no de él? ¿puede ser cambiado lo que no vale y cómo? Si supongo esta posibilidad medio disparatada es para que el traspaso de un límite nos revele lo que realmente está en juego con esta "rebelión" de los intelectuales, esta puesta en escena del dolor que —por primera vez en muchísimo tiempo— no sólo ha tenido lugar, sino que se ha ido abriendo, cada vez más, a campos en los que tal vez no se pensó durante los primeros mensajes; en este punto llamo la atención sobre que alguno de los mensajes llama a controlar el ámbito geográfico que debiera de abarcar el circuito (sólo dentro de Cuba) y que otro explica la no participación de quien lo escribe con el argumento de no dar armas al enemigo externo.

 

Más allá del particular período del denominado "pavonato" o sus efectos, lo que se encuentra en juego es el juicio sobre la vida (cultural y social) en el universo de la Revolución cubana, desde sus orígenes y hasta hoy. Pudiera parecer un acercamiento sumamente extremo, pero si una de las series opera como negación tácita del esplendor u opacidad de la otra, ¿cuál visión tener finalmente? (por ejemplo, ¿qué preguntas esperar de nuestro aborigen australiano el día que nos conozcamos personalmente?) Si bien la indignación ante el homenaje al ex funcionario Pavón es justa, la aspiración a impedir cualquiera otro episodio semejante en el escenario de la televisión cubana (y, por extensión, medios de difusión masiva del país) deja el raro regusto de los sabores ambiguos; uno se siente incómodo aplicando, al antiguo funcionario, las mismas directivas que éste, en el pasado, promulgaba.

 

A fin de cuentas, por mucho dolor que haya podido ocasionar, no se trata de Adolf Eichmann organizando la "solución final" dentro de la cual murieron millones de judíos y seres humanos de otras nacionalidades durante la Segunda Guerra Mundial (en este punto, y esto es importante para el ser humano, corresponde pedir perdón a Pavón por el uso excesivo de su nombre, ya que sólo fue una pequeña figura dentro de la marea que contribuyó a desatar y administrar). Dicho de otro modo, imaginando una posible tabla de gradación del dolor, la sociedad puede permitirse el lujo de que estos ex funcionarios aparezcan, pero también tiene que tener y estimular (sobre todo lo último) espacios donde las actuaciones dañinas para la comunidad sean criticadas.

 

En este sentido, el episodio recién sucedido es ejemplo de la inmadurez del sistema institucional cubano (sus medios masivos de comunicación y, muy especialmente, su aparato político) en lo que toca a la mera existencia de la crítica (que no sólo es señalar si un producto artístico es "bueno" o "malo") y del debate público sobre temas sensibles para la vida nacional (en verdad, casi sobre cualquier tipo de tema). Es sabido que aquí, justo en este punto, va a surgir el argumento de que "no es el momento", "no están creadas las condiciones" o cualquiera otro semejante (que, por demás, los de mi edad venimos escuchando desde la niñez y ya durante casi medio siglo), pero entonces vale la pena revisar la idea que nos propuso Gandhi cuando afirmó que "La verdad nunca daña una causa que es justa".

 

 De las demandas iniciales de los que enviaron mensajes va a quedar muy poco: no va a haber disculpa pública de la televisión (o sea, de sus directivos) y sólo la UNEAC va a emitir una declaración dirigida a sus miembros (como si el "pavonato" y sus consecuencias hubiesen sido sólo cosa de escritores y artistas); a ninguno de los afectados (que con tanta vehemencia enviaron mensajes electrónicos) le va a ser concedida la más grande tribuna nacional para explicarse. La ofensa es enorme y la satisfacción diminuta. Las revisiones posibles a la historia nacional (incluso a ese pequeño período del "pavonato") van a permanecer confinadas a ámbitos académicos, asambleas de gremios o publicaciones sectoriales. El llamado a un nuevo silencio viene junto con la promesa de no repetir viejos errores (para los cuales, también, existe el cómodo expediente de más tarde denominarlos "deformaciones") y el dolor va a seguir guardado como resultado de la renovación del pacto social.

 

A resultas de ello, el problema falso (la aparición del ex funcionario en las pantallas televisivas nacionales) va a sepultar el problema real (la forma de solidaridad y activismo que este intercambio de mensajes propone, la necesidad de que los problemas medulares de la vida nacional sean objeto de debate público y, sobre todo, el contenido mismo de los mensajes: el catálogo).

 

VII Para el final dejo una opinión más personal. Creo que todos hemos padecido eso que en Pavón apenas encontró su nombre, somos sus hijos y sus víctimas.

 

El mismo hecho de que un asunto de tanto tamaño quedara confinado al intercambio entre menos de cincuenta personas (cuando lo que dirimen es uno de nuestros más dañinos pasados y legados nacionales) es tan buena como cualquiera otra prueba donde se le quiera analizar; lo mismo el hecho de haber optado por mantener el silencio cuando tan sencillo (y justo) era ofrecer una disculpa y, mejorando las cosas, aunque sea pedir perdón.

 

Pavonato no es sino uno de los tantos nombres que toman el autoritarismo, la violencia, el miedo, la hipocresía, la doblez, la emocionalidad y otras cualidades dañinas cuando se trata de dirigir masas humanas. Policía cortando cabellos largos y zafando pantalones demasiado estrechos, gente dispuesta a vigilar si escuchabas "música americana" y "emisoras extranjeras", si en el techo de la casa tenías una antena capaz de sintonizar las televisoras "del Norte", hostilidad contra los creyentes religiosos de cualquier denominación, contra la homosexualidad masculina o femenina, contra las escrituras "raras", fueron el alimento de mi niñez y juventud. No poco de ello está igual de vivo hoy, a veces bajo nuevas y sutiles formas, además de que, al crecer, continuamos aprendiendo y sumando elementos a ese catálogo oscuro (censuras, autocensuras, visitas indeseables, abierto miedo).

 

 Muchas demandas de las planteadas en los mensajes permanecen sin respuesta, dada la solución por la cual se optó; por tal motivo quiero manifestar mi total solidaridad con el bello mensaje enviado por Reina María Rodríguez a propósito de la "desactivación" de Antonio José Ponte como miembro de la UNEAC. Igual me interesa aplaudir la honestidad de Francis Sánchez, quien planteó una pregunta medular, que hasta ahora tampoco nadie ha respondido: ¿cuándo, en qué momento de la historia cubana fue que a los intelectuales les dejaron de interesar las cuestiones sociales? ¿cuándo fue que no opinaron acerca de problemas colocados más allá de la estética? ¿cuándo, desde la posición que fuera, dejaron de participar en los conflictos más graves de sus respectivas épocas? (a lo que, en rigor, debiera de agregarse una más: ¿dónde está el espacio para que lo hagan?).

 

A pesar de su magro resultado, si de algo sirve este intercambio de mensajes es para comprobar que la opinión, la conexión y la solidaridad son necesarias y posibles. Tenemos, después de todo, que volver a conocernos, interesarnos y aprender a responder los unos por los otros, muy especialmente esto último. Tenemos familia, amigos, tenemos hijos, no estamos discutiendo un asunto puntual, sino nada menos que el destino de todos ellos; en el caso de los hijos, el país que les vamos a entregar y el horizonte de vida que pueden esperar, dentro del cual van a ser personas con esperanza y sueños o sofocados por nuevos miedos.

 

La intolerancia, la renuncia al diálogo, la neutralización de la diferencia en el espacio público, la autocensura, la intocabilidad del funcionario, la sacralización de la directiva, la simulación, la adulación, son todos componentes del "efecto Pavón". Porque hay que entender lo cultural en una dimensión más profunda que la pertinente al objeto artístico, como ámbito donde la especie humana desarrolla su vida y la transforma; en este sentido, el despliegue de un catálogo de prohibiciones es, también, una forma de fabricar cultura, pero de la obediencia y la pasividad.

 

 Aquí vale la pena volver a las historias personales —por ejemplo, de los de mi edad— y recordar que no es que un grupo de prohibición/sanciones fueran diseñadas y aplicadas para un determinado grupo social que se apartaba de una supuesta norma, sino de los que, como yo, nacíamos dentro de un universo de prohibición y miedo. ¿O acaso alguien imaginó que, porque éramos dulces pioneros de escuela, no teníamos vecinos, amigos, familiares envueltos o arrollados de uno u otro modo por aquello, que tratando de "limpiarnos" (desde un punto de vista metodológico, el superobjetivo tradicional de estas prácticas es construir "futuros luminosos") no nos iban también a contaminar?

 

De este modo, ni siquiera la justificación de que tales no hayan sido los objetivos primarios de tales políticas exculpan de sus efectos y todavía, al parecer durante más tiempo aún, vamos a seguir viviendo dentro del "efecto Pavón", puesto que cada nuevo fallo de dirección y renuncia a la crítica abierta lo actualiza.

 

El espacio público es la clave de todo. Lo fascinante de una Revolución es que libera fuerzas que superan cualquier idea inicial que se tuviera de ella, pero si no puede soportar la discusión de sus problemas, entonces no merece ese nombre.

 

09 ene 07

> Rv: Sobre el debate
> Amir Valle <
amirvalle@yahoo.es>
> Añadirmartes, 9 de enero, 2007 15:40:18
>
> De acuerdo totalmente contigo, Arturo. Y para evitar equívocos, debido a
> que
> considero mi posición un poco incómoda y a que creo haber dicho con
> transparencia lo que pienso sobre este asunto, paso a ser alguien que se
> limita a "escuchar" desde el email. Confío en que, entre todos, se busque
> una
> solución adecuada a las muchas cosas que aquí se plantean y que, aunque no
> querramos, sobrepasan el asunto que le dio origen, aunque todo esté
> relacionado con ese ámbito amplio (y obligatoriamente plural aunque
> algunos
> parezcan olvidarlo) que es la Cultura. Y confío en que me sigan llegando
> estos debates y, espero, sus resultados.
> Gracias, además, por señalar algo muy importante: hay muchos jóvenes
> escritores (y otros ya no tan jóvenes como yo) que, también, tienen
> derecho a
> opinar, apoyar, disentir. Yo mismo, en estos dos días he recibido varios
> mensajes personales de algunos de ellos que deben ser escuchados (Angel
> Santiesteban y Ena Lucía Portela, por ejemplo, por citar sólo a los más
> conocidos).
> Un abrazo desde la fría Berlín
>
> Amir Valle
 

26 ene 07

viernes 26 de enero de 2007

    En estos días he leído varias cartas acerca de la presencia en
    la  televisión de individuos hasta ahora desconocidos para mí,
    como  Pavón,  Serguera  y  Quesada.  Yo  nací  en 1977 y en la
    versión   de   historia  que  recibí  nunca  apareció  ni  una
    referencia  a  estas personas. Me enteré bastante tarde de ese
    periodo  oscuro  de  la  parametración,  y  la palabra UMAP me
    sonaba  a  alguna sigla más del repertorio interminable. Nadie
    se  encargó  de  enviarnos  ni  una  advertencia  acerca de la
    intolerancia  institucional, y mi generación corrió una suerte
    no muy distinta a la de los setenta: mi generación y todas las
    que  le  siguieron.  Ya no Pavón, ya no Quesada, quizás tenían
    otros nombres y trabajaban más a la sombra, o sencillamente ya
    no  hizo  falta  seguir poniendo las escabrosas intenciones en
    boca  de  ningún  mediocre  y  la  intolerancia  pasó a ser la
    política del Partido, de Fidel.

    Siempre  me desconcertó el hecho de que muchos de esos jóvenes
    veinteañeros  que bajaron a tiros de la Sierra Maestra con los
    pelos  largos,  llenos  de  collares,  lentes oscuros y barbas
    prominentes gritando cosas acerca de la igualdad, la libertad,
    la  tolerancia, se convirtieran en unos represores de carrera.
    Me pregunto cómo fue el cambio, ¿nadie se dio cuenta?, ¿no era
    esa  una traición imperdonable a la confianza que se les había
    dado,  a  todo  el apoyo?, ¿no eran ellos unos traidores y por
    tanto  enemigos  de la revolución ? ¿o es que la revolución ya
    no era la misma ? No, no lo era.

    Cuando  vi  en  el  documental  Seres Extravagantes, de Manuel
    Zayas,  el  discurso  de  Fidel  donde declara abiertamente la
    persecución  de todo aquel que no se ajustara a sus parámetros
    de  "persona  normal", de revolucionario, me pregunté cómo era
    eso   posible.   La   postura  nunca  se  corrigió,  nunca  se
    revindicaron  todas  esas vidas hechas polvo por la estupidez,
    no  pasó nada, ni siquiera se pidió perdón. Y la parametración
    siguió  aquí entre nosotros, con otro nombre, con otras caras,
    con otras excusas, la cultura de la exclusión se perpetuó y se
    aceptó.  Cuántas cosas nos permite un carnet de la UNEAC o del
    MINCULT,  del  ICAIC  o la UPEC, cuántos privilegios que se le
    niega  al  resto  de  los  cubanos.  El  sistema institucional
    certifica  o desacredita a placer, sin posibilidad de reclamo,
    lo que le conviene y perpetúa la postura de "tú sí", "tú no".

    Así   que   viendo   la  indignación  que  los  ha  llevado  a
    manifestarse  por escrito en contra de aquella injusticia, los
    exhorto  a pronunciarse en contra de esta otra injusticia, más
    actual  y  vigente,  pero  esta  vez  con  actos. Los invito a
    renunciar   a   sus   estatus   como   artistas   evaluados  e
    intelectuales,  escritores  e  investigadores  asociados;  los
    invito  a  entregar  sus  membresías  y renunciar a todas esas
    instituciones  excluyentes  y  selectivas  que  todavía  hacen
    estragos  en  nuestra  cultura,  negando  la  espontaneidad  y
    escogiendo  lo  más  políticamente correcto como estandarte de
    nuestra  identidad  cultural para dejar claro, de una vez, que
    esos no son derechos exclusivos de los revolucionarios sino de
    los seres humanos.

    Ismael de Diego

    Referencias:   [1]   TEMA:  La  exaltación  de  ex  comisarios
    políticos
    [1.]
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cult
    ura/tema-la-exaltacion-de-ex-comisarios-politicos

    Dirección URL:
   
http://www.cubaencuentro.com/es/encuentro-en-la-red/cartas/rec
    ibidas/en-estos-dias

26 ene 07

Dirigí para la TV Cubana el programa de cine "24 por Segundo" durante 32 años. El programa lo concebía en el ICAIC, se producía técnicamente en el ICRT y allí se sometía a su aprobación para ser trasmitido cada semana nacionalmente. Existía pues en la frontera de dos organismos con disímiles enfoques de la cultura, la política y la ideología, es decir, con una interpretación distinta del precepto que presidió y rige hasta hoy la política cultural revolucionaria: "Con la Revolución todo, contra la Revolución nada".  Afirmación que analizada con rigor y no con la idolatría que da valor de artículo de fe a las declaraciones descontextualizadas y les hace perder la relatividad histórica de su significado, evidencia la siniestra perennidad que avala y le da su carácter de dogma al sobreentendido, sólo aparentemente ambiguo, de a quien corresponde decidir lo que es o no revolucionario, lo que es oportuno o no decir o discutir, la información que se puede o no recibir, el derecho o no que se tiene para discrepar de tal o más cual decisión, lo que corresponde o no a una moral revolucionaria y así hasta el infinito.... Mi participación en este debate quisiera dirigirlo a refrescar con mi modesta experiencia la memoria histórica que subyace en las causas de estos lodos...

 Esquematizando, y sin entrar en los aspectos contradictorios que cualquier política sufre por la naturaleza humana imperfecta de sus hacedores y por las coordenadas históricas en las que tiene que expresarse y operar, ICAIC quiso decir en este país, durante muchos años, una política cultural más abierta, tolerante y antidogmática, que permitió una variada oferta cultural y recreativa en su programación cinematográfica. Significó también una producción de cine nacional que ha intentado testimoniar su tiempo, con mayor o menor rigor en la profundidad conceptual y expresión artística de sus realizadores, aunque siempre dentro del marco de las coordenadas impuestas por una censura que ha marcado sus tabúes no escritos a través de un código silencioso, pero por todos conocido y, hasta ahora y con contadas excepciones, con más resignación sufrido que combatido.

 ICAIC significó, sobre todo –aunque no siempre- la resistencia y la recuperación contra los "errores" de esa intolerancia y ese dogmatismo, signados por la otra política que, abierta o solapadamente, según la coyuntura y la conveniencia táctica del momento, ha ejercido el control de los medios de comunicación siguiendo las orientaciones directas del aparato ideológico del Partido -que, contra la voluntad mistificadora de ciertos burócratas que se escudan en su invisibilidad,  no es un ente abstracto y sí una asociación humana depositaria de virtudes y defectos de hombres con nombres y apellidos que toman decisiones correctas o equivocadas. Tendencia que históricamente se ha manifestado agresivamente contra la cultura y sus creadores y ha representando durante ciertos períodos la expresión de una política oficial concreta y poderosa contra la cual ha tenido que luchar para sobrevivir esta otra concepción tachada de hipercrítica, floja y blandengue, elitista,  perestroikista, y, en círculos más cerrados, reconocida como antipatriótica y contrarrevolucionaria. Tendencia que también, y para desdicha de los inquisidores, forma parte de esa corriente de pensamiento ético integrado a un proceso auténticamente revolucionario que ha pretendido no convertir en una paradoja negacionista la voluntad de ofrecer educación y cultura a su pueblo para después negarle participación intelectual activa en el reconocimiento y transformación de su realidad, no sólo obedeciendo o siguiendo orientaciones, sino opinando, coincidiendo o discrepando como conciencia crítica de su propia condición ciudadana.

 Inmerso en este contexto, simplificado por la necesidad de síntesis de estas líneas y porque todos sabemos de lo que estamos hablando, "24 por Segundo" pasó por la confluencia de todos los períodos albos, grises y negros, todos marcados por la desconfianza sistemática a la espontaneidad de una opinión, al lenguaje directo que llama las cosas por su nombre, a la referencia crítica que se aparta de un diktat oficial y que analiza un fenómeno en su complejidad ideológica. En un afán velado por hacerlo desaparecer, el programa cambió de horario y canal infinidad de veces. Muchas veces tuve que discutir acaloradamente para defender su concepción y no pocas protestar por su suspensión. De lo sublime a lo ridículo y por las más disímiles causas, el programa no salía al aire ya fuera por la aparición de un desnudo o escena de sexo justificados dramáticamente en el fragmento de un filme que servía para ilustrar un tema más significativo; por la imagen de un actor extranjero o la mención a algún director que en algún lugar  hubiera firmado una oscura declaración contra la Revolución -sin que esto lo supiera, como es lógico, el público espectador-; por una mala palabra dicha en tiempo y forma, pero que "per se" contradecía el principio de que el medio debía promover la buena educación; por la afirmación, herética en los días de la hermandad con los países socialistas, de que la mayoría de los filmes exhibidos provenientes de estas cinematografías no establecían una comunicación con el gran público; y claro, por otras múltiples consideraciones que ahora no recuerdo. Ahora bien, el área más conflictual del programa eran los comentarios sobre temas referidos al cine nacional que abordaban aspectos controvertidos de la realidad, en contradicción con la imagen aséptica difundida históricamente por los medios de información. Así pues, el contenido del programa fue muchas veces censurado y prohibida su difusión ante mi negativa de cortar aquello que incomodaba a los pequeños y grandes censores que aplicaban la reglamentación de lo que se podía o no decir públicamente, siempre con el pretexto de velar por el carácter educativo e ideológico del medio. Vale decir, subvalorando el tan predicado alto nivel cultural de nuestro pueblo que, según los patrones de estos veladores de la ortodoxia revolucionaria, debía ser "orientado". Razón que explica la deformación de darle a la población las cosas digeridas, la interpretación confiada al especialista, el análisis realizado por el que sabe y esta avalado para decirle a la gente cómo tiene que pensar, aunque demagógicamente se le invite a que se forme su propia opinión. El especialista, sea crítico de arte, periodista, historiador, sociólogo, científico, artista, político o lo que sea, es necesario como instrumento de revelación y no en su mediación deformada como sordina de las contradicciones, encubridor de la realidad o sustituto del necesario debate y de la participación del que lo escucha. 

 Así también muchas películas cubanas estuvieron y están prohibidas en la TV porque no se ajustan al patrón de encartonamiento ideológico preconizado por una visión unívoca que rechaza, como juez y parte, el principio esencial que mantiene a una Revolución viva y perdurable: la dialéctica, el reconocimiento de las contradicciones y la necesidad del cambio. Un breve recuento hecho sin mucho rigor y sólo a modo de ejemplo arroja más de 20 filmes cubanos producidos en diferentes décadas,  sobre todo los producidos a partir de la crisis de los '90, que nunca han sido exhibidos por la TV. Considerando la cantidad de cines cerrados por el deterioro de sus instalaciones y otros que pugnan por mantenerse abiertos a pesar de la mala calidad de sus proyecciones, la falta de aire acondicionado y el pésimo estado de sus butacas y condiciones higiénicas, amén de la dificultad del transporte que también ha afectado la frecuentación a los mismos, cabe preguntarse cuántos espectadores potenciales pierde nuestra cinematografía por esta prohibición no escrita ni reconocida oficialmente que enajena su producción, concebida por y para su público nacional.  La lista puede incluir otros y quizás algunos más recientes que olvido involuntariamente. No menciono los filmes por su calidad artística o su rigor conceptual, los hay buenos, malos y regulares y no creo que se deba a consideraciones estéticas la razón por la cual no son exhibidos. Sobran los referentes de  filmes extranjeros de pésima calidad exhibidos por la TV.

 Sin embargo, hay películas prohibidas que merecen una consideración aparte y justifican por qué considero que el debate abierto con esta aparición del fantasma del "pavonato" y de su otro ejecutor, al que se le reconocía entre los "parametrados" como "Torquesada" (y que, según he sabido, ha estado fungiendo como secretario del núcleo del PCC y asesor en el área para la programación televisiva desde hace varios años, ¡sorpresa que una persona vinculada a tan graves errores reconocidos por el Partido como los cometidos durante ese período pudiera ocupar un cargo de tanta responsabilidad en el medio de comunicación más importante de este país y en un área que decide y vela sobre el contenido de su programación!)... Repito, pues, con este paréntesis bien asimilado, por qué considero que este debate debe abrirse a una reflexión más profunda sobre las raíces ideológicas que alimentan esta tendencia latente y manifiesta como una constante en la experiencia histórica de todos los regímenes socialistas del siglo XX, que ha marcado, una y otra vez, con sus deformaciones y desviaciones sectarias y represivas, la expresión sana del profundo humanismo al que aspiran todos los que sustentamos esta convicción.  Un verticalismo ideológico autoritario abierto o apañado sólo genera apatía, simulación o rechazo, y creo que como avestruces no sacaremos ningún provecho de esta coyuntura si esto no se discute.

 Para empezar quisiera particularizar el filme que marcó un sisma en las relaciones entre los cineastas cubanos, el ICAIC y la dirección política de nuestro país. "Alicia en el pueblo de maravillas", realizada por Daniel Díaz Torres, director que junto con Rolando Díaz y Fernando Pérez trabajó durante años en el Noticiero ICAIC Latinoamericano, bajo la dirección de Santiago Álvarez. Allí, entre los años 1977 y l979, en esos períodos de apertura crítica contra lo mal hecho que de manera regular marca los ciclos de rectificación oficial de políticas también oficiales, se realizaron innumerables noticieros monotemáticos críticos sobre la actualidad nacional, en los que se recogían manifestaciones de desorganización institucional, descuidos, irresponsabilidades, despilfarros económicos, corrupción, etc...hasta que vino de nuevo la orden de parar este tipo de crítica marcada por una ironía cada vez más amarga por la persistencia y dimensión de los problemas, cuyas consecuencias económicas, sociales y políticas explotaron en el 80 con el éxodo del Mariel. Vistos ahora, estos noticieros golpean por su actualidad, la recurrencia de muchos de sus temas aún persiste a pesar de que han pasado ya 30 años de su señalamiento y que fueron y son el producto más de disfuncionalidades sistémicas que de la ineficiencia individual de administradores inconscientes. En las aguas infestadas de este pozo turbio, mantenidas en la década del '80, antes y después de la política de rectificación de errores y tendencias negativas, en el absurdo, en lo irracional de las manifestaciones aberradas que se pretendía cambiar con inculpaciones a funcionarios supuestamente responsables individuales de esos errores, manifestaciones que no erradicadas en su médula causal contribuyeron a acentuar y a preparar el camino de carencias que culminaron con la terrible década del Período Especial, heroica por la resistencia y la nobleza de este pueblo, pero también trágica para la vida muchos. En esta fuente bebieron los realizadores del filme para volver a advertir, amonestar, criticar lo que debía someterse a un debate impostergable.

 Recordar que ya por la época existía una Asociación de Hmnos. Saíz con una generación de jóvenes cineastas que en su mayoría emigró del país en la década del '90 ante la frustración de insertar sus documentales en un debate público que cuestionara lo que achacaban como carencias en el cine oficial y que, una vez que intentaron asimilarse a las estructuras creadas, chocaron con la censura procedente de la misma fuente que los había alentado para enfrentar la supuesta pasividad de los directores más viejos del ICAIC, aparentemente ya domesticados y amaestrados. Otra historia de manipulación de esta tendencia que terminó torcida para su hacedor pero no modificó la pérdida de esa generación...

 La consecuencia de la aparición de Alicia... , su prohibición y consecuente demonización contrarrevolucionaria y quinta columnista, generó el más explosivo conflicto cultural que hubiera tenido que enfrentar el proceso revolucionario, interior e internacionalmente,  en el momento de su más alta vulnerabilidad económica y política, si no hubiera primado por encima de la pasión soberbia la actitud discreta, decidida y consecuente de cineastas cubanos que nos opusimos, sin dirigentes que nos guiaran y sí movidos por nuestras convicciones éticas, a lo que ya era una medida del Consejo de Estado que llevó a la decisión de desmantelar el ICAIC y convertirlo en dependencia del ICRT y, por carácter transitivo, en apéndice del aparato ideológico del Partido, entonces dirigido por el tristemente célebre, Carlos Aldana, hoy anatemizado, pero ayer comisario arrogante y ambicioso que nos trataba como enemigos de la Revolución. Acompañada de una mesura que impidió una manipulación exterior, los cineastas evitamos la consumación de este entuerto a puertas cerradas. Luego se produjo la reivindicación política del filme y de su realizador, se exhibió en un festival de cine y se cerró el capítulo. Antes de la prohibición, el filme sólo se había proyectado públicamente durante 4 días en unos pocos cines de la capital, con la movilización hecha a través de los municipios del PCC de sus militantes para que fueran al cine y reaccionaran ante aquellos espectadores que manifestaran su aprobación al filme. 

Inspirada en hechos reales, documentados hasta la saciedad en los noticieros semanales ICAIC de los setenta y en su segunda ronda de los ochenta y sin que su hipérbole satírica sobrepasara el absurdo de la cotidianidad social vivida por el cubano de la calle, la experiencia de Alicia... puso en entredicho la infalibilidad de un juicio único que decide lo que es o no revolucionario. . "Con la Revolución todo, contra la Revolución nada" surgió como un compromiso salomónico proclamado en circunstancias históricas diferentes, cuando la Revolución no se había consolidado y era objeto de invasiones y sabotajes que amenazaban con frustrar el intento de crear un estado de justicia social, cuando se hacía necesario mantener la unión y la participación creadora de los intelectuales en un marco de confianza en la vanguardia política que había creado un espacio cultural multiforme, cuando todavía era un sueño el proyecto revolucionario y la trasformación no se había consumado en el plano de la realidad. Bueno, ¿y ahora? Ahora ha pasado casi medio siglo y ahí se pueden apreciar las cicatrices no cerradas de los errores cometidos por los que han interpretado este artículo de fe ejerciendo una intolerancia y una represión contra los que también se escudan en esta divisa protéica para tener el derecho a expresar su interpretación de cómo es su Revolución, la que tienen en el corazón, en el pensamiento y lo que queda de valioso y recuperable en lo construido, que no lo que necesita moverse y cambiar para entrar en esta época de cambios, en este socialismo del siglo XXI tan pregonado y necesario que supone sacudirnos los criterios estrechos, polvorientos y sectarios que pretenden tener la verdad agarrada por los cuernos.

Luego vino "Fresa y Chocolate" más guarnecida por la sombrilla del error político que se había cometido con Alicia..., con el aval de la personalidad artística de Titón y con el apoyo inteligente de Alfredo Guevara para maniobrar en un mar agitado por los espasmos del Período Especial. Fresa..., codirigida por el también reconocido cineasta Juan Carlos Tabío, tuvo su trayectoria internacional exitosa, refrendando favorablemente para prestigio político de la Revolución su capacidad para mantener abiertos los canales de cuestionamientos críticos a pesar de las circunstancias difíciles en que vivía el país. En Cuba, la acogida del público nacional que pudo verla demostró que compartía su mensaje de tolerancia y de solidaridad humana ajeno al revanchismo de aquellos que replegados tuvieron que soportarla. Sin embargo, Fresa... sólo se exhibió en los cines y nunca se ha mostrado por la televisión. Cabe extrañarse si no sería porque denuncia directamente la problemática del período de "parametración" homofóbica y algunos de sus ejecutores todavía hoy se mantienen con un poder de decisión en la programación de este medio, que pertenece al pueblo y no a ninguna tendencia reaccionaria que envilece los valores humanistas que han sido y son inspiradores de esta Revolución, al menos, como yo la entiendo.

Aquí también podría detenerme en lo acontecido con "Guantanamera", última obra de Tomás Gutiérrez Alea, codirigida con Juan Carlos Tabío, que fue tildada de contrarrevolucionaria por el rencor y la desconfianza de intrigantes especializados en sembrar discordias con el sector artístico al más alto nivel  y sólo reivindicada por la postura de intelectuales que salieron en defensa de la memoria de Titón,  el mejor y más alto exponente del cine revolucionario cubano.

He hecho este recuento, sin dudas plagado de insuficiencias y quizás de inquietudes mal expresadas y a riesgo de parecer incendiario para unos y contemporizador para otros, porque siento que el objeto último de este debate es volcar el análisis del pasado en la retorta del presente donde se está cocinando el futuro de nuestro país. Habrá una reunión que necesita romper el aislamiento público de este debate. Es inaceptable que el comunicado publicado en Granma por el Secretariado de la UNEAC resulte tan parco y burocrático utilizando la misma jerga politiquera que nos habla de anexionistas que pretenden apropiarse de este debate y excluyen la referencia a las causas del mismo haciendo como siempre el escamoteo de la esencia del problema, lo mismo que alguien mencionó jocosamente como "...y yo me cago en la tuya!". Creo que estos emilios, firmados son ya una clara señal política de que se impone una apertura que vaya más allá de constatar y ratificar lo que todos sabemos que ha sido un insulto y una agresión a nuestra cultura. El ciudadano necesita saber y hay muchas cosas que impiden a los ciudadanos enterarse de lo que se cocina a sus espaldas y que repercute sin embargo en sus vidas. El "síndrome del misterio" que se cuestionaba en un Congreso de Periodistas hace 20 años, ¿seguirá activado?

Sin repercusión pública la rectificación también seria inconsecuente e hipócrita. Es el Partido quien controla la política informativa y la programación de la TV nacional, el que controla su órgano oficial, el periódico Granma y también fiscaliza a través de su aparato ideológico todo el resto de las publicaciones y emisoras de este país, es a través de algunos de sus altos funcionarios que se han cometido dislates históricos y no basta con una sucinta nota que siempre encuentra un chivo expiatorio. Existe la inveterada y malsana costumbre del que bota el sofa en la práctica de muchas rectificaciones que se han producido a lo largo de nuestra historia. No se trata, insisto, en pedirle cuentas humillantes o justificativas a nadie, pero una institución que ejerce un poder político en nombre de lo que para nosotros ha sido un ideal y ha configurado el sentido y la elección política de nuestras cortas vidas, debe asumir con transparencia la permanencia en sus filas de esta tendencia que se permite en un momento como el actual encender una chispa provocadora cuya única virtud ha sido la de avivar una toma de conciencia de que hay que combatirla en la esencia que le da vida. De esa transparencia hacia este y otros temas depende el futuro de la confianza. Del horizonte de apertura de esa información histórica y presente depende el legado asimilable de lo que vamos a incorporar como experiencia enriquecedora al futuro de nuestro pueblo que tiene ese derecho inalienable por encima de cualquier coyunturalidad.

Por ello, propongo que ese debate sea trasmitido por la TV y, si no es en vivo, que sea editado bajo la supervisión de tres miembros, sin representación oficial ni cargos públicos, y que sean elegidos por votación en esa reunión.

Creo que también deberían publicarse estos emilios y quien quiera cuestionarlos que también responda por escrito. Sería un signo no de debilidad sino de confianza en una verdadera rectificación y que daría un vigor inusitado a una batalla de ideas hacia adentro y sobre los problemas que se omiten en la TV. Mesas redondas o cuadradas o rectangulares verdaderamente polémicas que miraran hacia dentro con el mismo rigor crítico con el que se analizan los problemas del mundo imperfecto y torcido fuera Cuba: con puntos de vista discrepantes y discusiones animadas por la voluntad de llamar las cosas por su nombre, frente a dirigentes que respondan públicamente ante periodistas que les hagan preguntas incómodas sobre esos temas acuciantes cuya solución no sólo depende del bloqueo imperialista ni de la buena fe sino de decisiones acertadas que demuestren su eficiencia no sólo en el plano ideológico sino en la solución práctica de los problemas y en el mejoramiento del nivel, la calidad de vida y en el reconocimiento del derecho ciudadano inalienable de exigir cuentas de sus representantes. No soy inocente y comprendo que si hay voluntad de cambios estos resultaran de un progresivo, delicado y complicado reajuste en la correlación de fuerzas internas, dentro y fuera del Partido, que necesitará obligatoriamente de una contribución honesta y valiente de sus intelectuales. Y no hablo sólo de los artistas, pero el deshielo tiene que empezar por algo y considero esta situación adecuada, aunque algunos puedan considerarla peligrosa y explosiva porque las válvulas están cargadas, como resulta obvio,  y bajo una presión acumulada de años. 

También propongo que se pongan nuestros filmes por la TV Nacional y si quienes los prohíben estiman que no son apropiados políticamente que lo digan públicamente. Si esto se sigue postergando, si se sigue considerando que la luz que irradiamos continuará brillando eternamente sólo por el humanismo de nuestros médicos o por el resplandor de nuestra educación, de lo que me enorgullezco y sé muy bien que no es poco, pero se soslayan contradicciones que socavan el sentido democrático del sistema, su eficiencia económica, que exige a gritos reformas y cambios internos, porque la esperanza en el futuro no es un barril sin fondo y para sostener y preservar  todo el andamiaje de justicia social hacen falta recursos y para que la gente produzca y cree riquezas hay que estimularla materialmente y abrirle las puertas a su creatividad e iniciativa, si seguimos asumiendo un estado que controla y se ocupa de todo sin poder ocuparse de todo ni controlarlo todo, si no enfrentamos las deformaciones por todos reconocidas yendo a la médula de los problemas, y ese es el tema esencial que está en el tintero de estas inquietudes, creo sinceramente que el faro y guía, más tarde o más temprano, se apagará y sólo quedaremos como referente histórico de hidalguía, resistencia y dignidad, pero perderemos la plaza.

Enrique Colina

 

A continuación una lista de las películas no exhibidas por la TV Nacional.

ALICIA EN EL PUEBLO DE MARAVILLAS

ADORABLES MENTIRAS

FRESA Y CHOCOLATE

EL ELEFANTE Y LA BICICLETA

MADAGASCAR

LA VIDA ES SILBAR

SUITE HABANA

PON TU PENSAMIENTO EN MI

AMOR VERTICAL

LA OLA

NADA

TRES VECES DOS

VIDEO DE FAMILIA

HACERSE EL SUECO

PERFECTO AMOR EQUIVOCADO

GUANTANAMERA

LISTA DE ESPERA

DIARIO DE MAURICIO

AUNQUE ESTES LEJOS

ENTRE CICLONES

MARIA ANTONIA

PAPELES SECUNDARIOS

LEJANIA

TECHO DE VIDRIO

UN DIA DE NOVIEMBRE

HASTA CIERTO PUNTO

LA VIDA EN ROSA

BARRIO CUBA

MIEL PARA OCHUN

LAS NOCHES DE CONSTANTINOPLA

 

Cabría hacer una lista de documentales hechos por jóvenes cineastas que también sufren esta censura no escrita. Sería triste que sus esfuerzos e inquietudes, y hablo de algunos filmes verdaderamente significativos, quedaran relegados al consuelo de presentarlos una sola vez en una Muestra anual – esfuerzo meritorio que debería omitir cualquier tipo de censura-,  para luego circular en discos o cassettes de mano a mano o por este espacio virtual compensatorio, pero restringido e insuficiente.

 

02 feb 07

----- Original Message -----
From: "Blast o_O" <neryver@infomed.sld.cu>
To: <destinatarios-no-revelados:>
Sent: Friday, February 02, 2007 12:57 PM
Subject: Re: activar el windows 2003 server


> amig0s:
>
> disculpen por estar tantos días sin entrar en comunicación con ustedes,
> espero que pronto podamos hacerlo de nuevo, no estoy parado, solo
> organizando y organizando.
> el motivo de este mail es compartir una alerta, compártanla con amistades
> de confianza, remuevan sus nombres.
>
> X.
>
> xxxxxx xxxxx escribió:
>> Xxxxxxx te h@bla por aqui xxx.... el socio de xxx.. te aviso que
>> quites tu cuenta de la lista de correo el correo de infomed por que te
>> vas a quedar si cu3nta... te estoy avisando por que estan bloquando y
>> eliminando las cuentas que estan dentro de PC cuba que sean de INF0MED
>> acuerdate que el correo de !nfomed es para fines y comercializacion
>> medica y la list@ de PC cuba es compra y venta de Artículos y eso es
>> ilegal para iNfomed
>> sin mas,,
>>
>>
>> PD: no dejes est0 de la mano..
>>
>> Xxxxxxxxxx
>> Xxxxxxxxxxxx
>>

25 ene 07

----- Original Message -----
From: CUBARTE
Sent: Thursday, January 25, 2007 8:56 PM
Subject: Información de Cubarte a solicitud del Centro Teórico-Cultural Criterios en relación con su próximo Ciclo de Conferencias

 

 

 

Como informamos el pasado miércoles, en busca de mayor cabida para el público asistente decidimos trasladar la conferencia "El Quinquenio Gris: Revisitando el término" de Ambrosio Fornet, prevista para el próximo 30 de enero, de la sede del Centro, con capacidad para unas 120 personas, a la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas, con lo cual cuadruplicamos la capacidad.

 

No obstante, dado el gran interés en asistir expresado por un número creciente de personas e instituciones de diversos sectores, y con el fin de garantizar que nuestros escritores, artistas e intelectuales en general puedan estar presentes en el todavía limitado espacio, hemos decidido reservar la entrada, a través de invitaciones, para miembros de la UNEAC, la AHS, la UNHIC y la UPEC; profesores y estudiantes del ISA, las Escuelas de Arte y las Facultades de Artes y Letras y Comunicación Social de la UH; investigadores del Consejo de Ciencias Sociales del CITMA y del Centro Martin Luther King, así como especialistas y cuadros del ICRT y de las instituciones del Ministerio de Cultura.

 

El Centro Criterios, como es sabido, carece de personal para hacer listas y distribuciones, por lo cual pusimos en manos de la UNEAC y demás instituciones culturales interesadas la responsabilidad de la distribución, la cual tendrá lugar en los próximos días. Tan sólo a la UNEAC han sido destinadas 300 invitaciones.

 

Los textos de las conferencias de Ambrosio Fornet y demás personalidades anunciadas serán divulgados por correo electrónico inmediatamente después de cada encuentro y reunidos con posterioridad en un libro.

 

Las personas que estén interesadas en recibir los textos por correo electrónico, deben enviar a criterio@cubarte.cult.cu  un mensaje cuyo Asunto sea: CICLO.

 

Se ruega disculpen si reciben este mensaje más de una vez por más de una vía.  Se agradece la divulgación del mismo.

13 ene 07

El recuerdo del 'quinquenio gris' moviliza a los intelectuales cubanos

La aparición en televisión de los represores Quesada y Pavón Tamayo revive aquella oscura etapa

MAURICIO VICENT - La Habana - 13/01/2007

 
El mundo intelectual cubano ha vivido con estupor e indignación la inesperada rehabilitación pública en televisión de varios ex funcionarios vinculados a la etapa más negra y estalinista de la cultura cubana. Un nutrido grupo de creadores, encabezados por algunos de los escritores represaliados hace tres décadas -hoy reconocidos y multipremiados-, se han movilizado ante lo que consideran una "preocupante señal" y un "intento de revivir" una "época nefasta", el llamado quinquenio gris, en los años setenta, cuando cientos de narradores, dramaturgos y artistas fueron perseguidos y expulsados de sus trabajos por ser homosexuales o no cumplir con los "parámetros" revolucionarios. Los intelectuales han pedido formalmente a las máximas autoridades culturales una "disculpa pública".

Entre los textos hay espeluznantes denuncias de creadores que habían callado

Una veintena de intelectuales han expresado a Abel Prieto su malestar

Todo comenzó la noche de Reyes, el 5 de enero, cuando en un horario principal el canal Cubavisión presentó en el programa Impronta, dedicado a quienes han dejado una huella en la cultura cubana, a Luis Pavón Tamayo. Pavón, quien presidió el temido Consejo Nacional de Cultura (CNC) entre 1971 y 1976, es considerado el principal ejecutor de la política que censuró y marginó en esos años a cientos de intelectuales y artistas cubanos, incluidas glorias como José Lezama Lima y Virgilio Piñera -que murieron sin ser reivindicados en 1976 y 1979, respectivamente, y empujaron al exilio a otros muchos-.

Semanas antes, el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), que dirige el teniente coronel Ernesto López, ex director de los estudios fílmicos del Ministerio de las Fuerzas Armadas, había rescatado del olvido y entrevistado en sendos programas a Jorge Serguera, ex director de la televisión cubana en aquellos años grises, y a Armando Quesada, más conocido como Torquesada entre los dramaturgos, por ser el hombre que purgó el movimiento teatral cubano y cerró el Teatro Guiñol, mandando a quemar incluso muñecos y marionetas.

Fue, sin embargo, la reaparición televisiva del ex comisario político Pavón, omitiendo su condición de máximo responsable del CNC y su participación en las purgas, y mostrando fotos junto a Fidel y Raúl Castro, lo que provocó el escándalo. Primero fueron unos pocos amigos, que esa misma noche comenzaron a llamarse por teléfono y cruzarse mensajes por correo electrónico comentando lo sucedido; en los días siguientes, decenas de intelectulaes y creadores, muchos de ellos víctimas del pavonato, siguieron escribiéndose...

Poco a poco fue tomando cuerpo una protesta que creció como una bola de nieve en Internet y que, al decir de uno de sus protagonistas, "se ha convertido ya en una denuncia desgarrada de una etapa durísima de la cultura cubana -durante años silenciada por víctimas y victimarios, pero no olvidada ni digerida-, a la vez que en una alerta sobre el intento de algunos por resucitar un pasado tenebroso".

Entre las primeras cartas intercambiadas, estuvieron las de los escritores Jorge Ángel Pérez, Desiderio Navarro, Arturo Arango, Reynaldo González y Antón Arrufat, los dos últimos parametrados y marginados en aquella época por su homosexualidad, entre otras "debilidades ideológicas".

"Allí estaba, vestido de blanco, el gran parametrador de importantes artistas (...) el que los persiguió y expulsó de sus trabajos, el que los llevó ante los tribunales laborales, los despojó de sus salarios y de sus puestos, quien los condeno al ostracismo y al vilipendio social", escribió Arrufat, al igual que González, rehabilitados en los años noventa y distinguidos con el Premio Nacional de Literatura.

"Quienes orquestaron esto quizás pasan por alto los sufrimientos, las desapariciones, el horror de un periodo cruel, ensañado, que no se ha ventilado en su virulencia y en sus consecuencias ulteriores", planteó Reynaldo González, poniendo el acento sobre un aspecto que muchos de los que participan en la polémica han señalado: la necesidad de abrir un debate sincero sobre aquella etapa de estalinismo cultural, para que no vuelva a repetirse.

En menos de tres días, cerca de 40 intelectuales cubanos enviaron mensajes de respaldo o testimonios que avivaron y enriquecieron la polémica, incluidos los escritores César López, Sigfredo Ariel, Ena Lucía Portela, Ambrosio Fornet, Waldo Leyva, Jaime Sarusky y Miguel Barnet; dramaturgos y actores como Abelardo Estorino, Pancho García o Carlos Celdrán; los cineastas Enrique Pineda Barnet, Senel Paz y Juan Carlos Tabío; el coreógrafo Ramiro Guerra; así como Eliseo Alberto, Amir Valle y Abilio Estévez, además de otros intelectuales del exilio.

Algunos de los textos son denuncias espeluznantes de creadores que han callado mucho tiempo. "Yo tenía 23 años. Y estuve 12 parametrada, congelada. Me quitaron mi carné de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Periodistas de Cuba. Trabajé cuatro años como asistente en el círculo infantil Kásper y ocho años en la construcción. (...) Nunca pensé que podría publicar nada más, pero me inquietaba la idea. No entendía bien qué me había pasado ni qué pasaba en el Gobierno de mi país", escribe la narradora Ivette Vian.

Otros, como Desiderio Navarro, van a la raíz de problemas capitales que desde los años setenta penden sobre la cultura y los intelectuales en Cuba. Asegura Navarro que tan importante como "la responsabilidad de los políticos en las limitaciones del papel crítico del intelectual" es "la responsabilidad de los intelectuales: sin el silencio y la pasividad de la casi totalidad de ellos (por no mencionar la complicidad y el oportunismo de no pocos) el quinquenio gris o el pavonato, como ya entonces lo llamaron muchos, no hubiera sido posible, o, en todo caso, no hubiera sido posible con toda la destructividad que tuvo".

Arango, como la mayoría, no cree que haya casualidad alguna en las reapariciones de los ex funcionarios, y por ello pide actuar. "Aunque sea obra de un aparente azar, la presencia en la televisión cubana, a pocos días de diferencia, de Jorge Serguera y Luis Pavón Tamayo debe ser interpretada como un síntoma, y cometeríamos el gravísimo error del silencio si no realizamos, de inmediato y por cualquier vía, la labor simultánea de denuncia y análisis".

Todos sin excepción coinciden en que de quinquenio gris, nada. "Un decenio, y largo, y muy negro", asegura el poeta César López, hoy premio Nacional de Literatura, que estuvo "sin publicar desde 1968 a 1982, y sin viajar al extranjero hasta 1985". Según López, la protesta unitaria de los intelectuales sólo tiene un precedente, cuando en los años sesenta los escritores y artistas exigieron -y consiguieron- el cierre de los campos de trabajo de la UMAP, donde se internaba a los homosexuales y otros "inadaptados".

El escritor Gerardo Fullera León alude al pacto tácito de silencio que represores y represaliados han guardado durante tres décadas sobre aquella oscura etapa. "No es hora de temor, o de silencio, sino de unidad para evitar cualquier intento de retrotraer los tiempos y que la historia intente repetirse. La caja de Pandora la abrieron ellos y son quienes deben temer a nuestro dolor, excusarse ante nuestras cicatrices y callar".

El pasado martes, una veintena de intelectuales, en representación de los ofendidos, expuso al ministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto, su malestar por lo sucedido y su petición de que el ICRT se disculpe públicamente. No hacerlo, aseguran los demandantes, sería asumir ese pasado, con todo lo que ello representa o pudiera representar. "Vivimos un momento tan difícil como intenso, y estoy convencido de que el rumbo que el país tome en un futuro más o menos inmediato es responsabilidad de todos", dice Arango en su carta, una de las que forman parte del dossier entregado al ministro. El desagravio podría llegar muy pronto o nunca, dicen los protagonistas.

"El coro de los dignos"

Algunos escritores cubanos en el exilio también han querido aportar su voz y su testimonio en el affaire Pavón.

"Hasta mi azotea en Ciudad México, llegan desde La Habana las palomas mensajeras con los informes, o partes, de la cólera que ha desatado en la isla la resurrección televisiva de Pavón. Oigo, emocionado, el coro de los dignos. Cuenta con mi voz, mis cicatrices y mi palabra: suma mi ira al coraje de los amigos", le comenta a Reynaldo González el hijo del poeta Eliseo Diego y autor de Informe contra mí mismo, Eliseo Alberto.

Desde España, Abilio Estevez escribe: "El hecho de que viva en Barcelona no me salva. Recuerden que lo viví de primera mano, porque acompañé a Virgilio Piñera en el peor periodo de su vida. Y su muerte no fue una muerte cualquiera, sino un lento asesinato".

Y Estevez añade: "Así que sé lo que fue el pavonato, y más de una vez he dicho que eso de quinquenio gris es, como bien dice Desiderio, un eufemismo (o una burla). Ni quinquenio ni gris. Una década de horror".

Otros, como Amir Valle, piden que se abra un debate real y en éste se llegue a las últimas consecuencias. "Cómo espero que llegue el momento de que no se intente librar de culpa a quien haya sido culpable de aquellos desastres y de muchos que se han cometido (y aún se cometen), y esa culpa, lo dejo bien claro, empieza en Fidel y llega hasta esos muchos Pavones que hoy conocemos. Eso, entre otras muchas razones que deben dilucidarse, hablando claro y sin medias tintas".

Por supuesto, los más extremistas fuera de Cuba ven en esta polémica la oreja peluda de la propaganda oficial y dicen que los intelectuales cubanos sólo están echando tinta de calamar. Desde Cuba, Cesar López responde: "No van a conseguir que me vaya de mi país ni los fundamentalistas de aquí ni de allá".


--
jaad

09 ene 07


> Ángel Santiesteban Prats
> Angel Santiesteban <angelsan@cubarte.cult.cu>
> Vermartes, 9 de enero, 2007 0:02:31
> Para:Amir Valle <amirvalle@yahoo.es>
>
>
> Querido hermano Amir, me alegro mucho que se despertara el debate y todas
> las
> opiniones que suscita, pues pienso que en estos momentos, la cultura es la
> que saca ventaja, y se deja bien claro, que las generaciones que ya lo
> soportaron ni la nuestra, se quedará callada. Lo que me molesta es que se
> hable en pasado, cuando se sabe, como bien dices tú, que los pavones aún
> existen y quiénes los lideran; ellos no fueron más que instrumentos, al
> final, quizá se ganen la lástima, pues de una forma u otra, en un lado o
> del
> otro, los verdugos también son victimas. Ojalá que el escarnio sirva para
> actualizar y desenmascarar a los actuales sicarios de la cultura, lo que
> ahora sucede lo mismo que en aquella época, nadie quiere meterse contra el
> poder, los pavones actuales aún están vigentes y obligan a respetarlos
> hasta
> que los verdaderos dirigentes den la señal de que los leones pueden comer.
> A
> Pavón y sus secuaces los dejaron solos después de ser utilizados. Al menos
> ésa sería una buena lectura para los que son utilizados ahora razonen, y
> antes de censurar y perseguir, sepan que después también serán echados a
> las
> jaulas para que los devoren.
> Abrazos, á.

23 ene 07

A propósito de la declaración de la UNEAC

Mensaje abierto al Secretariado de la UNEAC

De Loly Estévez

Respetados colegas:

Correo electrónico mediante he podido conocer en parte el intercambio de criterios suscitado por la aparición en la TV Cubana de un programa Impronta dedicado a Luis Pavón y la de Jorge Serguera como entrevistado en La Diferencia.

Desconozco el contenido de los mismos ya que actualmente estoy en España invitada por el Ateneo "Jovellanos" de Gijón. Confieso mi asombro cuando en algunos de los mensajes que he recibido vi equiparar a los mencionados "sucesos" la aparición de Quesada en Diálogo Abierto hace varios meses. A dos personas amigas que me preguntaron sobre el asunto les aclaré que se trató de un programa dedicado a evaluar los cinco años de trabajo del espacio y que en él se incluyó una opinión grabada previamente a Quesada en su condición de asesor de la Dirección de Programación de la TV Cubana encargado de Diálogo Abierto y otros programas.

El hecho de que se vinculara la aparición de Quesada varios meses atrás para referirse a un asunto puntual y técnico, con la inclusión de Luis Pavón en un espacio dedicado a personas con una obra intelectual aceptada como capaz de marcar una impronta y con la presencia y declaraciones de Jorge Serguera en La Diferencia no me extrañó demasiado: que lance la primera piedra el que alguna vez no se haya dejado conducir, como Vicente, por donde dice la gente.

Lo que sí me sorprende y motiva a escribir estas líneas es que el Secretariado de la UNEAC suscriba una Declaración donde admite compartir "la justa indignación de un grupo" ante tres programas de la TV y mencione en primer lugar a Diálogo Abierto que, automáticamente, queda implicado en "expresar una tendencia ajena a la política cultural que ha garantizado y garantiza nuestra unidad"; en la valoración de la Presidencia del ICRT de "que en su gestación y realización se habían cometido graves errores" y en "las torpezas" que pueden ser aprovechadas para dañar a la Revolución.

Yo me pregunto si se tomaron el trabajo de revisar el Diálogo Abierto que tan "generosamente" califican. Antes de opinar —y de publicar la opinión— hay que investigar.

Como directora y fundadora de Diálogo Abierto afirmo que durante seis años hemos salido al aire respetando a la cultura cubana y a sus protagonistas. Alimenta nuestro día a día no el Premio en su categoría recibido por el programa en el Primer Festival Nacional de la TV Cubana con el tema "¿Dónde está la novísima trova?", ni el Premio Especial concedido por la crítica en el Segundo Festival (2006) por el espacio dedicado a "La crítica cultural en los medios"; nuestro difícil bregar por la compleja tarea de hacer televisión en Cuba respira gracias a los televidentes que nos respetan y a las personalidades que acuden por sus medios y afán de colaboración a nuestro estudio para darnos el prestigio de su presencia y su verbo. Allí han estado Premios Nacionales de diferentes especialidades, expertos de sobrada categoría, funcionarios de la cultura y los medios de difusión, figuras consagradas e intelectuales y artistas que serán protagonistas del futuro. Declaro que soy feliz por haber estado durante 27 minutos de mi vida junto a personas que con su existencia y su obra garantizan cultura y unidad.

No he mencionado nombres para no incurrir en olvidos, pero sugiero que los oficialmente encargados de "valorar" y "declarar" y los que ejerzan su derecho a opinar pidan criterios acerca de Diálogo Abierto a personas como Reynaldo González y Miguel Barnet (ellos sí han sido invitados al programa), quienes lograron convertir en obra de impronta valedera el tiempo de pesar que les causó una etapa que se simboliza ahora en Luis Pavón.

Sugiero que no mezclemos lo que —como el aceite y el vinagre— terminará donde le corresponda según las leyes naturales y sociales.

Sugiero que no se afirme que la indignación es de "un grupo", sino que se recuerde a Hemingway y a su punta de iceberg.

Sugiero que al ciclo de conferencias programado por el singular y atinado Desiderio Navarro se una la voz de la doctora Isabel Monal, quien junto a Fernando Martínez Heredia (y a otros marxistas a prueba de mediocres, oportunistas y superficiales) podrían recordarnos cuánto costó al llamado "socialismo real" ignorar los conceptos de Antonio Gramsci; o el tiempo que dedicó Lenin al debate cultural con el poeta Mayakovski; o la realización artística en el París de las Vanguardias y no en el Moscú de la Revolución de Octubre de los talentos apartados por la ignorancia e irresponsabilidad en cuanto a política cultural de los que sucedieron a Lenin en la entonces asediada y admirada Unión Soviética.

Sugiero, sobre todo, que no se pretenda poner punto final a un debate necesario.

De la discusión nace la luz: eso me enseñó mi madre, una señora educada en un hogar asturiano entre los prejuicios de la primera mitad del siglo XX, que fue maestra voluntaria, fundadora de los CDR y la FMC y que decidió casarse con un emigrante gallego, conocido en Morón por su militancia sindical y comunista ya en los tiempos en que Machado asesinó al líder obrero Enrique Varona.

Gracias a quienes me hayan leído hasta el final. Y a quienes sigan opinando.

Nos vemos pronto.

---------------------------------------------------

De Desiderio Navarro

Estimada Loly:

Te adjunto la carta que, en respuesta a una que me envió Zenaida Romeu, hice llegar también a los miembros del Secretariado de la UNEAC y a otros amigos participantes del (de los) debate(s) suscitados por las tres repentinas reapariciones, en un corto período de tiempo, de esos tres nefastos personajes de la política cultural cubana en los tres programas, con la exclusión de toda mención a los años de Pavón como Presidente del CNC en un programa sobre su "impronta cultural".

Como verás, allí hablo de numerosas objeciones de mi parte (que compartió Arturo Arango) a la redacción del documento. Tuve la posibilidad de exponerlas de inmediato en otra reunión con el Secretariado, y puedo decirte que entre ellas se hallaron algunas de las que figuran también en tu Mensaje Abierto al Secretariado de la UNEAC:

—no se trata de un "grupo" de intelectuales que protestan: su carácter relativamente masivo y su falta de articulación por lazos de amistad, generación, orientación estética, etc. no permite que se hable de ellos como un "grupo", sino a lo sumo como "un gran número de" intelectuales; yo agregué que no se trataba sólo de algunos de "nuestros más importantes" intelectuales, sino también de muchos otros igualmente o menos importantes que de inmediato fueron sumando sus voces y razones;

—que la falta de toda mención de la verdadera causa concreta de la indignación intelectual, o sea, la repentina reaparición de esos tres nefastos personajes de la política cultural cubana, al cabo de 30 años, en tres programas televisivos tan cercanos en el tiempo, haría que la gente, los millones de la calle se preguntaran qué de tan malo había pasado en esos programas: ¿un intento de otra boda en vivo?, ¿una indecencia sexual?, ¿corrupción, soborno?, ¿un comentario o chiste contrarrevolucionario? y así sucesivamente otras tantas preguntas sobre posibles atentados contra la irreversible política cultural de la Revolución, dejando así en la sombra la figura de esos personajes y el significado político concreto de lo ocurrido y colocando bajo un exclusivo spotlight, sin distinciones, a los equipos de los tres programas que, en conjunto o no, pudieron haber sido cómplices con vínculos externos, o meros cumplidores de indicaciones provenientes de niveles superiores (lo que la gente se inclina a creer en tu caso), o torpes ignorantes con iniciativa e ingenuidad (lo cual casi nadie cree en el caso de Impronta y de La diferencia).

 
Lo que sí no pude dejar de decirle personalmente al Presidente del ICRT es que no creo en el descontrol como explicación de los tres incidentes, pues tengo más de una experiencia personal para saberlo: como recordarás, cuando me invitaste amablemente a participar en el programa Diálogo abierto en una discusión sobre la cultura masiva —tema sobre el que tanto he escrito y hablado—, se te puso como condición que yo no participara en el programa en vivo, sino que mi intervención fuera grabada tres días antes para que fuera revisada, eventualmente aprobada por instancias de dirección y sólo después yuxtapuesta mecánicamente al diálogo en vivo de los otros tres participantes (Julio García Espinosa, entre ellos), a lo cual, por supuesto, me negué, indignado. Control es lo que se sobra en el ICRT para todo lo que no sea racismo, homofobia, burla de los defectos físicos de las personas, culto yanquifílico de Oscares, Grammys, MTV, etc. como instancias supremas de valoración artística mundial; nostalgia del kitsch prerrevolucionario, culto del abolengo y los linajes artísticos, ideología New Age en sus diversas manifestaciones, culto de los millones ganados en contratos, taquillas o subastas, y de la fama mediática, como criterios de éxito artístico; defensa militante de la banalidad desde el relativismo y el consumismo neoliberales, y muchos etcéteras.

Pero, tal como en los 70 estar en el CNC no significaba compartir su política cultural (yo mismo trabajé en él entre cesantía y cesantía), sé que tampoco estar hoy en el ICRT es aprobar toda esa política o, si se prefiere el eufemismo, ese descontrol.

Recibe mis saludos cordiales y mis deseos de éxitos en tu estancia gijonense.

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De Francis Sánchez e Ileana Álvarez

Secretariado de la UNEAC:

Ahora no sería honrado quedarnos callados. No nos sentimos identificados con el espíritu y la letra de la Declaración que han hecho pública, por su pobreza de miras. Lejos de aclarar, confunde.

La UNEAC es tan responsable como cualquier otro nivel de institucionalidad en la política cultural, su gestión dentro del tramado de esa política es un puntal del que depende en alto grado cómo sintamos sus miembros mayor o menor respaldo. Se ha descuidado la representatividad de las diferencias, necesidades y aportes de los intelectuales cubanos.

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De Jorge Luis Sánchez

Un grupo se reúne adentro, discute y analiza. Otro grupo, mayor, desde afuera, sigue, con más o menos información cibernética, el resultado de lo que aquellos discutieron adentro.

Como en las malas películas americanas de la Tanda del Domingo, pareciera que con la declaración de la UNEAC ya está todo resuelto. Es disimuladamente conclusiva. No me satisface. No me siento representado en ella, a pesar de que no soy miembro de esa organización.

Mientras, la TV, que toda llena de incoherencias censura Fresa y Chocolate, entre otros filmes producidos por la Política Cultural vigente, filme que sí le aportó, no ya a la cultura, sino a la sociedad toda, haciéndonos menos medievales, nuestra TV sigue con su particular Política Cultural, que en su generalidad, no es más que la aplicación histórica de la no Política Cultural. Recuérdese que lo que no sale en la televisión de este país, sencillamente, no existe. No es.

Mientras, se sigue aplicando sobre la herida (el conflicto), un esparadrapo (la Declaración), que carece de exigir una eficiente solución, por lo que se convierte en un paliativo, o algo así como una respuesta metodológicamente vieja, ineficiente, e insatisfactoria. Pienso que la UNEAC debió exigir. La TV responder. En este caso, la TV respondió por boca de la UNEAC, para uno quedarse definitivamente frustrado, y más confundido.

Entonces se repite la jodida práctica de publicar una Declaración, que de cara al pueblo, está incompleta, destinada a ser interpretada por videntes, pues omite cualquier cantidad de datos y se disuelve en su generalidad.

En Centro Habana me han preguntado qué fue lo que pasó, y me da fatiga resumir lo que ha estado sucediendo todos estos días, todos estos años, todas estas décadas. Paradoja, pues para la mayoría de los cubanos, a los que se les sigue diseñando la existencia para vivirla pendiente del televisor, no saben qué fue lo que pasó en los tres programas televisivos citados por la Declaración.

La serenidad no debería relacionarse con la aplicación de soluciones viejas a problemas viejos, y nuevos. Sintonicé rápidamente que alguien dijera, públicamente, más o menos, que de justificaciones ya está cansada la revolución.

Nunca una torpeza será solucionada con otra torpeza.

A menos que se quiera dar una señal de tranquilidad hacia el exterior, menoscabando el interior. Otra vieja práctica.

Desde que nací los grandes y esenciales debates de la cultura de mi país se siguen postergando, argumentándose una frase conservadora, machacona y desgastada: Este no es el momento.

¿Y cuándo será?

La Declaración pudo haber sido una mejor señal. No basta que escriban que la Política de la Revolución es Irreversible. ¿A qué exigencias apelar cuando esté amenazada esa garantía? ¿A qué figura histórica? ¿A dónde? ¿A una Declaración? ¿A una autocrítica? ¿Ya? …Bue, será porque las penas se agolpan unas a otras, y dijo Sindo que por eso no matan.

¿Seremos eternamente hijos de los contextos? Ingenuo, me dijo alguien, que entre los ochenta y principio de los noventa, dio bastante dolores de cabeza a los artistas… Recordar el filme Alicia en el pueblo de maravillas.

05 ene 07

Friday, January 05, 2007 1:42 PM
El extraño caso de Alfredito

Es la primera vez que escribo en vivo y en directo. Me explico: tecleo
estas líneas a la par que miro el nuevo programa La diferencia,
conducido por el increíble Alfredo Rodríguez.
Aprovecho la novedosa modalidad de mi inexperto periodismo espontáneo
para no perder de vista este fenómeno inexplicable de los medios de
difusión cubana.
Recordemos aquel antecedente televisivo En familia con Alfredo,
inolvidable desfile de fenómenos, desafinaciones vocales, historias de
Corín Tellado y auto bombo. Espacio polémico que revivió la tan vieja y,
a mi juicio, pequeño burguesa idea de que los medios difunden lo que
al "pueblo" le gusta y
solicita. Aquella vez me asusté pensando "¡Uy! me dejaron fuera del
pueblo".
Para esta ocasión he sido más ecuánime.
Acepto y defiendo que la variedad es la esencia de una sociedad
verdaderamente democrática (pobre palabra) y que sus medios de difusión
de cultura, información y educación deben representar la mayor cantidad
de propuestas estéticas que encierre una realidad. Nos vanagloriamos,
con cierta razón, de tener una televisión diferente al resto del universo
(respetando a los extraterrestres). Es justamente por eso que no
entiendo una telenovela que intenta educar al televidente sobre los peligros de la promiscuidad  sexual poniendo a los homosexuales a destruir familias estables, felices
y con hijos contagiándolos con el SIDA y, en cambio no hay un solo
programa, reportaje o mención al mundo de los Travestis en Santa Clara o
sobre las lesbianas en el ejército.
Tenemos un concepto de variedad también bastante diferente al resto del
universo.
El asunto es que regresa Alfredito, como lo aclama "el pueblo"
integrado por las amas de casas subyugadas por una cultura machista y
nuestras abuelas tejedoras de un pasado que se descose por las puntas.
Parece ser que en el pueblo no hay solo muchos Camilos sino, además,
muchos pueblos.
Para empezar tropezamos con una escenografía digna de La hora de las
brujas (¿se acuerdan?) solo que en aquel delicioso programa ésta servía
al propósito.

Muchas velas sobre troncos cortados, lo que le daba a nuestra poetisa Carilda Oliver cierto aspecto macabro. Si a esto agregamos las sillas  que usaban los reyes de Shiralad y la mesa con el entrevistador en penumbras al otro extremo,
tenemos una auténtica sesión de Ouija. ¡Ah! y parece que los Girasoles
han desplazado, definitivamente, a la Mariposa como flor nacional.
Del contenido, más de lo mismo. En cualquier momento tendremos un pase
de cámaras y micrófonos a los sepultureros del Cementerio de Zapata o al
hogar de terneros sin amparo filial de Buey Arriba. Podemos esperar
cualquier cosa de tal desvarío.
Las preguntas, impresionantes. La modesta: "Carilda, ¿qué estás
pensando de mí ahora?". La ambigua: "¿Qué piensas de las personas que
les gusta la fresa y piden chocolate?" La engorrosa: "Jorge Perugorría,
¿te gustan los payasos?".
La música algo mejor, esta vez por lo menos, siempre con su orquestica
a lo Ringling Brothers y el dúo "ocasional" (ocasionado) con el
anfitrión, micrófono en mano, desde su trono.

El desatino de difundir propuestas como esta llega a la cima gracias al
discurso final que Alfredito, mirando a cámara, dispara en nuestras
narices. Diatriba de comentarios desafortunados sobre los críticos que,
según él no saben hacer su trabajo, apología despiadada de lo que gente
como él representa, sermón sin precedentes acerca de las bondades de la
televisión y el respeto a la pluralidad de criterios. Nuestro sacerdote
de la iglesia del  corazón parece no tener límites en mostrarse Mesías del mal gusto y
anuncia la resurrección del culebrón nacional.
Frases: "La televisión es sincera" (¿?),  "He regresado" (¡!).
Me pregunto si alguien va a dar una explicación al "otro" pueblo. Al
pueblo que cuestiona, al que piensa. Que alguien exponga una sola razón
para este extraño caso que se eleva por sobre los esfuerzos de esta
nación por ser cultos y profundos, flotando en la superficie más visible
de nuestra cotidianidad. Si hoy sembramos pinochos tontos mañana
tendremos, en vez de pueblo, una horda de burros dóciles.
¿Quién otorga estos espacios infinitos? ¿Quién niega otros espacios
necesarios? Queremos más respuestas y menos demagogia.
Suena absolutamente cínico el nombre de La diferencia. Esta no es
diferencia, es lo común, es lo repetido, es la norma imperial universal.
Gritada a voces y, lamentablemente, seguida a coro en el mismo corazón
de nuestra utopía de ser mejores.
Parece un mensaje salido de lo más hondo de la maquinaria anticultural:
Señoras y señores, quítense el cerebro, va a comenzar la fiesta.
No
conforme con la procesión de infortunios que supone el nuevo
engendro, que no se diferencia del anterior, Alfredo termina en la
verdadera cúspide, sobre la nube más alta de su propio parnaso. Cita,
con tonito de revista Vanidades, a Antonio Maceo en tono de
moraleja: "La palma está expuesta al rayo, pero se
mantiene erguida"

 Dan ganas de cargar al machete.

 

 



EL ELEGIDO

30 ene 07

EL QUINQUENIO GRIS: REVISITANDO EL TÉRMINO*

Ambrosio Fornet

1

Parecía que la pesadilla era cosa de un remoto pasado, pero lo cierto es que
cuando despertamos el dinosaurio todavía estaba allí. No hemos sabido -y tal
vez nunca sabremos- si el disparate mediático respondía a una insidiosa
operación de rescate, a una caprichosa expresión de amiguismo o a una simple
muestra de irresponsabilidad. No importa. Visto desde la perspectiva de
hoy -de la reacción en cadena que provocó, uno de cuyos eslabones es este
ciclo que estamos iniciando- era un acto suicida. Lanzaba un reto sin tener
la menor idea del nivel de coherencia que había alcanzado el adversario, ni
de la solidez de una política cultural que se ha afianzado como un fenómeno
irreversible a través de una práctica que ya dura tres décadas. Ganada
limpiamente esta batalla -no me atrevo a decir la guerra, porque el pavonato
no es tanto la expresión de una táctica política como una visión del mundo
basada en el recelo y la mediocridad--, podemos abrir camino a la reflexión
diciéndonos, simplemente, que lo que pasa conviene. La prueba de que así es
la tenemos en la decisión del Ministerio de Cultura de apoyar esta
iniciativa de Desiderio, coincidente con la de Abel, en cuanto a ir llenando
el vacío de información y de análisis que hasta ahora ha prevalecido sobre
el tema de la política cultural -digo, anticultural-- de la primera mitad de
los años setenta.

Por increíble que pueda parecer, la persona que dirigió el programa
"Impronta" dedicado a Pavón --cuyo libreto había sido escrito por una
compañera--, nos aseguró que no sabía quién era el personaje, o más
exactamente, que no sabía cuál era la "impronta" que éste había dejado en la
cultura cubana durante su gestión como presidente del Consejo Nacional de
Cultura (CNC). Tampoco lo sabría después, porque sobre eso se tendió un
cauteloso manto de silencio en el programa. No convenía exagerar mencionando
la soga en casa del ahorcado. Pues bien, aún no habíamos salido de nuestro
estupor cuando una vocecita empezó a martillar nuestros oídos: "¿Y por qué
increíble? ¿Por qué tenía la joven directora que saber? ¿Acaso ustedes, los
viejos que vivieron y sufrieron aquella etapa, han escrito algún libro o
folleto, han publicado alguna serie de artículos, han dado algún ciclo de
charlas sobre el tema? En los últimos años la denuncia de los atropellos
individuales, de la perversa exhibición de los prejuicios, del cinismo de
las explicaciones ha sido hecha por las víctimas en entrevistas, artículos,
discursos de aceptación de premios, pero el análisis del fenómeno fue siendo
postergado como lo han sido otras cosas que merecían discutirse, y por el
mismo motivo: para no poner en peligro la unidad. Junto con la validez
histórica de nuestro proyecto de nación, la unidad es lo único, en efecto,
que garantiza nuestra superioridad sobre enemigos y adversarios. Pero así
como no debemos olvidar que en una plaza permanentemente sitiada, como lo es
nuestro país, insistir sobre discrepancias y desacuerdos equivale a "darle
armas al enemigo"., tampoco conviene olvidar que los pactos de silencio
suelen ser sumamente riesgosos, porque crean un clima de inmovilidad, un
simulacro de unanimidad que nos impide medir la magnitud real de los
peligros y la integridad de nuestras filas, en las que a menudo se cuelan
locuaces oportunistas. Ya sabemos a dónde condujeron esos simulacros y
maniobras en Europa y especialmente en la URSS, y en este último caso, creo
yo, porque hasta los propios militantes -entre ellos no pocos héroes del
trabajo y descendientes de héroes de la guerra- habían sido definitivamente
desmovilizados por el burocratismo y la rutina. Sin ser especialista en la
materia, me atrevo a responder la insondable pregunta: "¿Por qué no salieron
los obreros, y en especial los militantes comunistas, a defender la
Revolución en la USS?" Muy sencillo: "Porque no recibieron instrucciones de
arriba". Necesitamos mantenernos firmes en nuestras trincheras -las que, por
supuesto, no son los mejores lugares para ejercitar la democracia-, pero eso
no quiere decir que podamos darnos el lujo de abandonar la práctica de la
crítica y la autocrítica, el único ejercicio que puede librarnos del
triunfalismo y preservarnos del deterioro ideológico.

2

No quisiera cansarlos con divagaciones y criterios que muchos de ustedes
comparten y que pudieran alejarnos de nuestro tema. Éste -como sugiere el
título de mi charla, propuesto por Desiderio-apunta a los motivos y la
praxis del Quinquenio Gris. Inventé la etiqueta por razones metodológicas,
tratando de aislar y describir ese período por lo que me parecía su rasgo
dominante y por el contraste que ofrecía con la etapa anterior,
caracterizada por su colorido y su dinámica interna (aunque no exenta, como
veremos, de frustraciones y sobresaltos).1 Pero antes de entrar en materia
me gustaría dejar aclarados un par de puntos. En primer lugar, desde dónde
hablo, es decir, desde qué experiencia vital, desde qué posición ideológica
y política se proyectan mis opiniones y valoraciones sobre el tema, y en
general sobre los problemas de la cultura, su producción y su alcance, con
énfasis especial en la literatura -la narrativa--, que es el único campo que
conozco por experiencia propia. Me adelanto a hablar así porque temo decir
algo que le resulte incomprensible o extraño a algunos de los jóvenes
presentes.

Vengo, como es obvio, de un mundo que marcó mi posición con respecto a
muchos de esos problemas: el mundo de la Cuba pre-revolucionaria, de la
república aquélla. Desde muy joven quise escribir. No me atrevería a decir
que quise ser escritor porque éste era un oficio sin perfil laboral que
podía atraer sobre uno la sospecha o el escarnio. "Yo no le decía a nadie
que quería ser escritor -le confesaba José Soler Puig a un amigo-porque la
gente se reía y hasta pensaban que eso era de maricas".2 Y Virgilio Piñera,
en un mensaje público que le dirigió a Fidel en marzo de 1959: ".Nosotros,
los escritores cubanos, somos ´la última carta de la baraja´, es decir, nada
significamos en lo económico, lo social y hasta en el campo mismo de las
letras. Queremos cooperar hombro con hombro con la Revolución, mas para ello
es preciso que se nos saque del estado miserable en que nos debatimos."3
Como ven, el nivel de autoestima del gremio estaba por el suelo. Tal vez el
a